domingo, 23 de enero de 2011

¿Qué alimenta el Amor?

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Conócete a ti mismo
Es un frase de Sócrates que es una premisa importante en el Amor. Es fundamentalmente amarnos a nosotros mismos. Es decir, primero hay que conocerse, amarse, entenderse. Saber ¿quién soy yo?, ¿cuáles son mis características?, ¿cuál es mi búsqueda?, ¿hacia donde voy?, ¿qué quiero en la vida?.

Y, partiendo de la valoración del sentido de mi vida, tengo que darme cuenta si ese sentido de la vida es afín con la otra persona. Porque si yo, por ejemplo, quiero ser un filósofo o una persona que lee, estudia, reflexiona, que no es superficial, que le gusta Platón, que lee la Apología de Sócrates o el Banquete, que se preocupa por los animales, que admira cuando alguien comparte lo suyo con los necesitados; pero si yo voy donde mi pareja y le digo: "Mira qué bonito esto que dice Sócrates en el juicio y también mencionan al Oráculo de Delfos" o "Mira que interesante una reflexión profunda acerca del Amor en el Banquete", y me contesta: "Qué aburrido, mejor vamos a ver una película" o "¿que haces leyendo eso? vamos a comprar algo".

Eso parece una tontera, y que seguramente alguna vez nos ha ocurrido, lamentablemente es lo que va matando poco a poco el amor. Todos tenemos aspiraciones. ¿Sé de verdad cuál es el sentido de la vida de esa pareja que está delante de mí, si le interesa sólo el dinero, o quiere salir adelante en su profesión,o quiere crecer como humano desarrollando más virtudes?.

Los errores que matan al amor no aparecen de repente. Son como el agua que va horadando la piedra: lo dejamos pasar sin darle importancia y, finalmente, hay un momento que la situación ya está quebrada. Nos cuesta aceptarlo y sentimos miedo. Ese miedo nos lleva a lo que se llama, por ejemplo, las "postas"; es decir; no termino con alguien pero ya empiezo con otra persona. ¿Infidelidad?. No hay definición en lo que sentimos. Que pueda pasar el enamorarse de otra persona en determinado momento, sí, es posible. Pero, por lo menos, tener cierta claridad, honestidad, para con la otra persona.


Aceptar nuestras diferencias

Es interesante ver a las parejas cuando son de temperamentos diferentes. Uno dice: "Pero si ella es alegre y él es callado, casi ni habla. ¿Cómo se pueden llevar bien?." Justamente por eso es que viven juntos, porque cada uno pone un aspecto o matiz a la relación.

No hay que sorprendernos por las diferencias de temperamento; al contrario, enriquecen. Así, mientras uno pone el entusiasmo, la otra persona pone la calma; uno es impulsivo, el otro es más reflexivo. Son cosas que se van a ir compartiendo.

Pero, insisto, esas no son cosas que se descubren de un día para otro. Se descubren con el paso del tiempo. ¿Que habrá momentos en que estaremos ofuscados? Seguramente, porque no somos perfectos. Pero, si más allá de estar ofuscados, está el amor, eso pasará, porque comprenderemos que es un momento circunstancial, que son estados de ánimo que pasarán. Les recuerdo ahora que el amor no es algo de la noche a la mañana, el amor se trabaja, se construye.


Cultivarnos a nosotros mismos

Estar junto a otro ser humano es un prodigio, especialmente en esta época, pero tenemos que intentarlo. Vale la pena. Para eso necesitamos elementos, cultivar nuestra vida, cultivarnos a nosotros mismos, para que una relación funcione. Es como si no me hubieran enseñado nunca a leer y me pusieran todos los periódicos juntos. No puedo leer. Eso es lo mismo: ¿Cómo voy a cultivar mis sentimientos, cómo voy a cultivar mis relaciones humanas, cómo voy a cultivar mi relación de pareja, si no he aprendido, si no he estudiado, si no me he cultivado?

Hay una necesidad de cultivarnos, trabajar sobre nosotros mismos, sobre lo que estamos buscando y no engañarnos, es parte de conocernos a nosotros mismos. A veces somos muy permisivos, permitimos determinadas cosas, se dan por aceptadas. Entonces si las aceptamos, no nos tenemos por qué quejar; y si no nos gusta, habría que buscar la forma de solucionarlo.


Algunas conclusiones

Los griegos como Platón y Sócrates, entendían que el hombre naturalmente era un filósofo. Todos nosotros, aunque no hayamos estudiado filosofía, nos preguntamos: ¿Qué es la vida?, ¿qué es la muerte?, ¿de dónde vengo?, ¿por qué me enamoro?, ¿por qué me desenamoro?, ¿por qué siento esto?, ¿por qué quiero esto?, ¿por qué me peleo?, ¿por qué tengo vergüenza?, ¿por qué soy tan tímido?, ¿qué es el amor? Entonces, si naturalmente somos filósofos, ¿por qué no nos interesamos de verdad en eso?

Cuando queremos ganar más dinero o ser mejor calificados, seguramente estudiamos una profesión, una Maestría, un Doctorado. Ponemos un gran esfuerzo en eso. Le dedicamos gran parte de nuestra vida. ¿Por qué no dedicamos una parte del tiempo a cultivarnos a nosotros? Claro, eso no nos dará dinero, pero nos brinda seguridad interior, claridad en nuestros pensamientos, claridad sobre lo que quiero hacer en la vida, perspectiva para analizar una situación; me vuelvo un poco más sincero conmigo mismo, sincero con los demás. Si tengo un problema, lo sabré enfrentar con madurez y coraje, me daré cuenta si mantengo relaciones sentimentales poco fructíferas para mí y sabré terminar con eso. ¿Acaso no vale la pena?.

Yo creo que vamos a ser mucho más felices o, al menos, no nos va a sorprender la vida. Y cuando no tenga claro qué hacer, recurriré a alguien que sepa para que me conduzca, para que me indique. Como cuando no sabemos resolver un problema de matemática, ¿a dónde vamos? A un profesor de matemática, es lógico. Si tenemos un problema médico, ¿a dónde vamos? A un médico. Si tenemos un problema de criterio, claridad, discernimiento; y eso nos da la filosofía.

En la filosofía de la India se habla del ave "Kalahamsa". Es un cisne negro que tenía la propiedad de separar la leche del agua. La leche era el símbolo de lo espiritual, y el agua de lo material. Esta ave era el símbolo del discernimiento, de la capacidad de separar lo superfluo de lo trascendente, era la expresión de la inteligencia, el ser capaz de decir: "esto está mal, esto está bien y me voy a orientar por aquello que está bien", "esta relación de pareja no me hace bien, es difícil, es conflictiva, mi pareja no es educada, mejor busco otra que me haga bien".

Hay que buscar cosas que valgan la pena, que nos ennoblezcan la vida. Si soy un médico, que ennoblezca mi labor de médico. Si soy un abogado, que ennoblezca mi labor de abogado. Si soy obrero que ennoblezca mi labor de obrero. Sea cual sea mi ocupación, que ennoblezca mi ocupación. Yo creo que de esa manera vamos a ser inmensamente felices y, si alguna vez nos dicen que ya no nos quieren, por lo menos estaremos satisfechos y nos iremos contentos porque sabemos que hemos amado, con todo el corazón, con todas las ilusiones y que hemos sido nobles.

Yo estoy seguro, absolutamente seguro, de que nuestro amor por una pareja, nuestros enamoramientos, estarían más ennoblecidos, más unidos. ¿Por qué no intentarlo? Después de todo, lo que les estoy contando no es algo mío, es algo que aprendí desde muy joven cuando recién empecé a coger estos libros de filosofía y me empezaron a dar clases, y seguramente en el camino cometí errores, pero ahora hay que enseñarle a otros para que no cometan esos errores, y para que caminen mejor por esta ruta de la vida que uno tiene que recorrer.

No desperdiciemos nuestra vida. Hay que plasmar estos sueños, que son los sueños de todos, son los sueños de los hombres, querer hacer un Mundo Mejor, de hacer un mundo más justo. El sueño de poder encontrar una dama con la cual uno pueda compartir, luchar y las damas poder encontrar un caballero con el cual también sentirse acompañadas; que puedan recorrer cominos juntos, vivir las aventuras de la vida, aventuras de riesgo, de decir: "Nos vamos a atrever a esto, vamos a confiar en esto, vamos a tener un ideal, vamos a tener pensamientos nobles, vamos a fundar una organización que ayude los animales, vamos a ayudar a la humanidad"

Espero que puedan llevarse aunque sea una pequeña parte de ese esfuerzo que hacemos siempre nosotros acá, los filósofos de Nueva Acrópolis, por tratar de darles un poco de esta esperanza, de esta lucha y de este trabajo para tratar de ser mejor, de ser nobles y de hacer un mundo mejor.

Adaptado de: "Errores que matan al amor" - Profesor Salomón Acosta (Nueva Acrópolis)

martes, 18 de enero de 2011

ERRORES QUE MATAN EL AMOR DE PAREJA (PARTE II)

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Primera parte:


Basar la relación en el aspecto sexual

La parte sexual, lo sabemos todos, en determinando momento pasa. Van pasando los años y pasa. Ahí viene otro error, si únicamente tenemos interés en el aspecto físico, claro, cuando soy joven todo está bien, pero ¿Qué ocurre cuando pasan los años y el aspecto físico envejece? Pueden ocurrir dos cosas distintas:

Por un lado, algo adicional me tendrá que gustar, me gustará su cariño, su ternura, su fortaleza, su optimismo, su dedicación, su atención, etcétera. Tendremos que entender, tal vez de algún modo desganados, que si nosotros queremos compartir con ese alguien a quien queremos amar de verdad, aceptaremos por igual esos años donde eramos jóvenes y esos años donde el cuerpo físico de mi compañero(a) ya no es tan atractivo como antes. Compartiremos alegremente y con optimismo aquellos años buenos y no tan buenos, por decirlo así.

¿Y en el otro? Nos encontraremos con una desesperación que generalmente se manifiesta en infidelidad. Aquellas personas no han conocido el significado del amor, puesto que solo han sido llevados a obrar por sus impulsos e instintos. Y el amor es mucho más que ello, como ah sido explicado varias veces anteriormente


Creer que los hijos "arreglarán" una relación

Un error típico cuando hay crisis es pensar: "con un hijo lo vamos a solucionar". Eso es una mentira, ¿Por qué queremos hacer responsable a un nuevo ser de nuestros fracasos, de nuestros desencuentros? ¿Por qué traer a un nuevo ser esperando que "así nos vamos a unir más"? Los problemas que no se pudieron solucionar entre los dos, menos se lograrán solucionar de a tres.

No obstante, es posible que mejore la situación durante un tiempo, pero después seguirán las desavenencias. Y, lamentablemente, se utiliza esta situación para manipular: "¿Y qué va a ser de nuestro hijo si te vas?" Manipulamos moralmente a una persona por eso. Los hijos no solucionan los problemas de pareja, los hijos son seres a quienes tenemos que atender no usar. No subestimemos a los niños; los padres piensan que no se dan cuenta y, aunque sean muy pequeños se dan cuenta de lo que está pasando. Se dan cuenta cuando hay crisis, se dan cuenta cuando sus padres no se quieren y, lo que es más tremendo, estamos dándoles modelos de vida lamentables a nuestros hijos de lo que nosotros estamos viviendo.

Otro problema con respecto a la relación y los hijos es la crianza "Niño-Céntrica". Primero tenemos que entender que la relación es esposo-esposa. Los hijos son invitados a ser parte de la familia ya existente: esposo y esposa. Los hijos no complementan la familia sino que la expanden. La influencia más poderosa sobre sus hijos no vendrá de su papel como mamá o papá, sino de su papel como esposa o esposo ya que la necesidad emocional de los niños es saber que su mundo (papá y mamá) es seguro. La buena relación entre los padres establece esa confianza.

«Lo mejor que puede hacer un padre por sus hijos es amar a la madre de ellos»
Edwin Louis Cole

Si los padres dejan su primer amor del uno al otro, y se enfocan excesivamente en sus hijos, estarán dando el primer paso para la ruptura familiar. Haciendo esto traen el mundo familiar a su hijo, en vez de traer a su hijo al mundo familiar. Los sentimientos del niño son puestos por encima de sus acciones aun incorrectas y por lo resaltado anteriormente, así se va afectando al relación.

Cuando los niños llegan, la vida no se detiene, posiblemente parezca que disminuye la velocidad, pero no se detiene. Usted no dejó de ser esposa o esposo.


Los problemas se arreglan teniendo relaciones íntimas

Típico error es pensar que los problemas se arreglan con las relaciones sexuales. Pensar que los problemas se solucionan con momentos apasionados es como pensar que lavándome las manos aprobare el examen final de química.

El placer sexual es algo natural en la pareja, en las personas. Pero querer solucionar los problemas de fondo con algo momentáneo no es ético ni mucho menos lo correcto. Las cuestiones de verdad no se solucionan con eso. A lo máximo pueden funcionar como un dique, una represa: puedo mantener para que no desborde el agua, pero hay un momento en que inevitablemente se va a desbordar. Entonces, el sexo es una respuesta de corto alcance. Es mucho más saludable que enfrentemos la situación y tomemos un decisión firme, porque sino, estamos comprando la decisión, ya no con dinero, pero sí por un momento de placer.

Lo más interesante es que muchas personas se valen del sexo para pedir "perdón". Y definitivamente esto no es así. Si realmente aceptan que han actuado mal o que no están contribuyendo con  la relación como debe de ser, tal como no actuar con la responsabilidad y consideración que se debe asumir con la pareja, lo que simplemente se debe hacer es no volver a cometerlo. El arrepentimiento no se basa en pedir disculpas o estar diciendo "perdóname, perdóname"o "por favor, discúlpame", sino en dejar de hacer aquello que este lastimando la relación y mucho peor es en valerse del sexo para "conseguirlo", esto es absurdo y un error grave. Y tanto el estar en "discúlpame, perdóname" como ofrecer el cuerpo no solucionaran el problema y lo único que lograra es agravar el problema, ya que el problema no ha sido solucionado, solo aplazado, y al volver a ocurrir las incidencias que dañan la relación no solo se acabaran los "comodines" sino que se tomaran como mentiras.


Permitir que la familia se inmiscuya

Otro error es dejar que la familia se inmiscuya en nuestra relación: "es que mi mamá hacía las cosas así", "yo quiero que tú hagas las cosas como mi papá". Hay que asumir que ya somos adultos y actuar como tales: No podemos vivir dependiendo del papá o la mamá.

"Tus hijos no son tus hijos, son los hijos de la vida". Eso es algo que los padres tenemos que entender alguna vez en la vida. Proyectamos nuestros propios anhelos hacia los hijos: Si yo soy abogado, quiero que sea abogado; si yo soy ingeniero, quiero que sea ingeniero; si yo soy empresario, quiero que sea empresario.Queremos que viva los sueños que nosotros hemos tenido, nos inmiscuimos al querer tomar las decisiones de su vida por ellos.

Pero, también tendríamos que preguntarnos qué quieren nuestros hijos, qué sueñan nuestros hijos y qué está buscando. Dejar que se desarrollen y en un algún momento tendrán que volar, encontrar su pareja.

«Varón y hembra los hizo Dios. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno»
Jesús de Nazareth

Obviamente esto no significa que no haya una relación fraterna, solidaria y amorosa con los padres, ya que ellos nos atendieron y cuidaron en nuestros primeros años de vida; pero también en la vida hay decisiones que tendrán que tomar los propios hijos, es un hecho.

Interesante, la suegra de blanco.
Si la familia interviene de forma directa en una relación, va a haber problemas porque se darán criterios diferentes. No vamos a poder encontrar nuestros propios criterios. Muchas veces permitimos que esa intervención sea sobre temas muy personales de la pareja, inclusive como la decisión de cuándo tener hijos, si tenerlos o no, cuántos hijos, etcétera. Al final de cuentas, con quien nos casamos no fue del papá, la mamá o la abuela, sino de la pareja. Por lo tanto, tengamos el valor de cortar un poco las amarras con la familia. Si no cortamos esas amarras, denota un gran falta de madurez para asumir nuestra propia vida. Y en la mayoría de casos la que se va a ver más afectada obviamente es nuestra pareja ¿No se supone que la amamos? Entonces debemos cuidarla y aprender a trabajar como una sola carne en el desarrollo de nuestra familia. Para eso nos hemos casado, porque hay confianza y cariño.


Idealizar a la pareja

Otro error es la idealización. Cada uno suele creer que la persona tiene una serie de cualidades que en realidad no tiene. Nunca las tuvo. Es lo que nosotros hemos querido ver en la otra persona, como etiquetas que les ponemos, y lo que sucede es que con el tiempo esas etiquetas caen y uno dice "cómo ha cambiado". Pero, en realidad, nunca cambió. Siempre fue de esa manera. Hay que aprender a ver en la pareja sus reales cualidades y defectos, pero no conformarnos ¿En qué sentido? Para responder esto primero tenemos que entender que no hemos venido al mundo para cometer los mismos errores reiteradamente. Cuando identificamos un defecto en nosotros no debemos quedarnos con los brazos cruzados, sino trabajar en ello para ser mejores cada día, mejores hijos, amigos, enamorados, novios, esposos, etcétera. En el caso de encontrar un defecto a nuestra pareja lo primero que debemos hacer es observarnos.

«Cuando veas a un hombre bueno, trata de imitarlo;cuando veas a un hombre malo, examínate a ti mismo.»
Confusio

¿Qué es un defecto? o mejor aun, ¿Qué podemos considerar un defecto?. Si pensamos que un defecto puede ser el cocinar mal, el no tener un buen cuerpo, el no ser alto, el no tener bustos grandes, el no tener músculos desarrollados, el no correr rápido, etcétera. entonces estamos más ciegos que aquel qué no quiere ver. Un defecto es aquello que no es virtuoso. ¿Qué tal respuesta no? Lo pongo así porque continuación enumeraremos algunas virtudes. 

Amor, Fe, Esperanza, Equidad, Veracidad, Honestidad, Sinceridad, Honradez, Tolerancia, Paciencia, Solidaridad, Hospitalidad, Transparencia, Puntualidad, Disciplina, Austeridad (para vivir y administrar), Templanza, Control, Perseverancia, Sabiduría, Misericordia, Amabilidad, Rectitud de corazón, Generosidad, Benignidad, Bondad, Piedad, Prudencia , Sobriedad, Integridad, Seriedad, Fidelidad, Lealtad, Abnegación, Obediencia , Valentía, Humildad, Sencillez , Discernimiento, Fortaleza, Espiritualidad, Justicia, Inteligencia, Altruismo.


«La mujer virtuosa es corona de su marido; mas la mala, como carcoma en sus huesos.»
Rey Salomón

Y bueno, acerca de los defectos, que mejor forma de enseñar o corregir por medio del ejemplo. Hay más virtudes y lo mas interesante es que lo más seguro es que ninguno de nosotros las tengamos, pero no lo tomemos como un defecto, sino como una OPORTUNIDAD para crecer no solo como pareja o persona, sino espiritualmente. Ayudando así en esta gran labor de sanar nuestra civilización. Sacarla del materialismo en la que se ah sumergido. El materialista es aquel ciego que no quiere ver, pero al igual que nosotros, tenemos el mismo Padre y por ende somos hermanos de una misma familia, espero que hayan entendido lo que quiero expresar. Y para el que no entendió, una pista del gran mensaje que eh querido expresar se encuentra en la primera linea de este párrafo, esta en negrita. 


«Si consideras esta información útil compártela con los demás, ayuda en esta labor y ayúdame a ayudar.»

miércoles, 12 de enero de 2011

ERRORES QUE MATAN EL AMOR DE PAREJA (PARTE I)

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Continuación del tema:

El tema de hoy trata acerca de los errores que se pueden cometer en las relaciones de pareja. Nosotros habitualmente llamamos "amor" a lo que en realidad es otra cosa, como puede ser la pasión, encantamiento, ilusión, idealización, porque en realidad el Amor es un sentimiento. Un sentimiento es algo que uno trabaja, cultiva, a lo largo de la vida.

Otra cosa es la pasión, la emoción o el gusto. Por ejemplo: me puede gustar el chocolate, como me puede gustar alguien. Pero después que me comí el chocolate, ya se acabó. Eso es acerca a lo que podemos llamar gusto o pasión.

La emoción y, más precisamente, la pasión son cosas que desbordan a las personas, y no sabemos cómo comportarnos o qué hacer. Nos desesperamos, abandonamos trabajos, dejamos estudios, derrochamos dinero, perdemos oportunidades, etcétera. Lo dan todo. ¿Por qué? Porque estamos apasionados.

Sin embargo, está el Amor como sentimiento, que es más complejo y más difícil de desarrollar. ¿Por qué es más difícil? Porque tiene una serie de elementos que habría que trabajar, pero que, lamentablemente, si nosotros revisamos nuestra vida, en ningún momento nos han dictado o hemos permitido que nos den alguna cátedra de ello.

No aceptamos que alguien nos platique sobre ello, hay una vanidad en nosotros de que alguien nos enseñe sobre el amor. Y entonces, lamentablemente, lo confundimos con pasiones, emociones, gustos, ilusiones o encantamientos como ya se ha mencionado. Es más, desde adolescentes, desde muy jóvenes, los jóvenes varones o mujeres se reúnen y se ufanan de tener determinados conocimientos, - lo cual confirma su inmadurez - conocimientos sexuales o el saber cómo seducir, enamorar, encantar. Otros jóvenes se sienten con cierto poder porque "atraen".

En Nueva Acrópolis, a la luz de la Filosofía, hemos querido abordar el tema porque la filosofía nos da muchas herramientas para la vida, para encontrarle un sentido a las cosas que estamos haciendo. Hay muchas frases o muchas situaciones que se presentan en las relaciones de pareja. No nos damos damos cuenta de que justamente son esos los errores que alimentamos y generar el posterior fracaso, separación y dolor:

"Yo lo voy a cambiar con mi amor"

Un error es pensar en esta frase, que se da con mayor tendencia en la mujer. Se encuentran con una persona con la cual se establece una relación de pareja o inclusive se llega al matrimonio. Encuentran algo que es un defecto. Entonces piensan, se convencen y dicen: "Yo, con el amor que le voy a dar, lo voy a transformar, lo voy a cambiar".

Hay que partir de la realidad de que cada uno de nosotros tiene una naturaleza, una manera de ver y de entender la vida. Si bien es cierto que podemos inspirar o tener la inspiración de una pareja, que nos mueve a hacer ciertas cosas, verdaderamente la capacidad de cambio para transformar un defecto o un aspecto negativo, va a depender de la misma persona que lo padece.

No porque hagamos determinadas acciones la otra persona va a cambiar. La decisión de cambio está en uno, y si uno no descubre esa decisión de cambio, no lo logrará.

Hay un complejo de "hombre sacrificado" o "mujer sacrificada": "yo me inmolo para que tú cambies", "porque te amo tanto te voy a cambiar". Eso puede pasar al principio, pero va pasando el tiempo y nos damos cuenta de que eso no cambia.


Violencia Psicológica


«¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu  hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y eh aquí la viga en el ojo tuyo? Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano»
Jesús de Nazareth

La violencia no necesariamente es física, puede ser psicológica, en la que se insulta, se trata mal; y esta situación se permite varias veces. Luego vienen las frustraciones. Empezamos a decir: "Los años que he dado, lo que yo he puesto de empeño para que esta situación cambie".

¿Por qué hacemos esto? Porque somos orgullosos, vanidosos, egoístas, violentos, etcétera. No nos gusta reconocer nuestros errores y no entendemos que con la pareja deberíamos ejercer un trabajo de equipo en donde debería haber una comunicación fluida.

«No deberíamos considerar los fallos de los demás, ni lo que los otros han hecho o dejado de hacer, sino nuestros propios actos cometidos u omitidos»
Siddharta Gautama

¿Por qué permitimos esto? Porque tenemos miedo a quedarnos solos, miedo a pensar que no vamos a tener a nadie. Es el querer "amor" a cualquier precio aun sin conocerlo y confundirlo con pasiones o impulsos.


Miedo a la soledad y la falta de comunicación

A veces uno oculta situaciones porque piensa que se va a quedar solo. ¿Por qué le tenemos miedo a la soledad? Es también una de las razones por las cuales formamos parejas casuales o repentinas. Fíjense cómo a veces ocurre que llegamos a casa e inmediatamente se quiere encender el equipo de sonido, el televisor. Es automático. ¿Por qué a veces no podemos estar en silencio? ¿Por qué no encontrar, en esos momentos de soledad, momentos de reflexión? Si yo estoy aturdido a lo largo de todo el día, es muy difícil que yo pueda realizar alguna reflexión sobre la vida.

Tenemos que saber encontrar gusto a esos momentos de soledad, y también a una buena conversación con esa persona con la cual uno está a gusto. Porque si no existe momentos de conversación con es persona que amas, existirá un pobre relación. Faltará calidad. Si justamente con la persona que amas, con quien vas a compartir tus sueños, tus derrotas de un día, tus frustraciones no puedes compartir todo ello, qué triste. Y también va a ser un error que tarde o temprano va a matar el amor, porque entonces, ¿para qué estamos juntos?.


Las relaciones rápidas

En nuestra época estamos muy acostumbrados a establecer relaciones muy rápidas. A veces uno pregunta: ¿Y desde hace cuánto tiempo conoces a tu enamorado? La respuesta es que hace una semana y que lo conoció por Internet. Que rápido! Con respecto a esto, hay leyes que tendríamos que aprender de la naturaleza: las cosas que suben rápido, caen rápido.

Las relaciones que empiezan rápido, se acaban rápido. Seguramente habrá excepciones. Es probable, pero esa es una excepción que confirma la regla. Lo normal, lo habitual, es diferente.

«Todo fluye y refluye; todo tiene sus períodos de avance y retroceso, todo asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha, es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda; el ritmo es la compensación.»
El Kybalion.

Esto es tomando en cuenta que muchas de las relaciones que empiezan rápido son solo a base de simples impulsos y hasta instintos. Eso no es amor verdadero, porque ninguno tomo las riendas y acepto a la pareja con sus actitudes sino fue algo llevado por el viento de los impulsos y prácticamente fue inconsciente.

¿Por qué hoy día hay tantos divorcios, separaciones? Porque hay una falta de conocimiento y de saber de verdad quién es el otro.  Porque la pregunta es: ¿Yo conozco todo de la otra persona? ¿Cómo se pone cuando se enfurece? ¿Cómo trata a las personas necesitadas? ¿Tiene algún pasatiempo productivo? ¿Cómo es cuando esta triste, cuando se deprime? Cuando no tiene dinero, ¿que hace? ¿le gusta gastar? Porque en este mundo materialista el dinero a tomado tanta importancia que este es una de las situaciones más típicas de conflicto. Hay estadísticas que indican que un gran porcentaje de rompimientos matrimoniales son por dinero.

Todo es casi perfecto si tenemos dinero o comodidades, pero cuando no hay dinero surgen las discusiones acaloradas. En esos momentos críticos se conoce a la pareja. Aparecen los reproches y culpas: "lo que pasa es que tú eres derrochadora", "lo que pasa es que tú sales con tus amigos". Es un ataque cruzado; cada uno hecha la responsabilidad al otro. Esto no debe ser así, para empezar si uno encuentra actitudes que no favorecen a la relación se debe solucionar en este mismo momento. Por algo es tu pareja, porque hay confianza!. Pero claro como va a ver confianza si no lo conoces lo suficiente. ¿Valla enredo no?.

Tenemos que ser capaces de poder conocer y comprender profundamente a la otra persona. Después encontramos sorpresas: "Yo no sabía, ¿así eras tú?" Hay secretos que no se conocen y generan conflictos, dolores, porque no se fue sincero.

Después de todo, si de verdad nos amamos, tenemos que compartir las cosas en general, no los detalles de lo que hemos vivido, pero sí a las situaciones generales, experiencias que podamos haber vivido ya sean positivas o negativas, lo que hemos aprendido a lo largo de los años, las equivocaciones que hemos tenido.

Comparar mi relación actual con otra del pasado

Esto es un error fatal. Y decimos "mi ex era cariñoso", "mi ex tenia un mejor trabajo", "mi ex cocinaba mejor", "mi ex hacia más ejercicio". Estas situaciones maltratan mucho. No podemos comparar. No es leal ni correcto. Cada relación es única, que ser humano es único, cada uno tiene una virtud, tiene algo que dar, tiene algo que contribuir. Hay relaciones de pareja que durante años han permitido que estén viviendo a la sombra de una persona del pasado. Claro no esta físicamente, pero ahí la tienen. No podemos permitir que eso suceda bajo ningún pretexto. Ademas, por algo es "la relación del pasado": Porque fracasó. Las relaciones del pasado tienen que servir únicamente para aprender de las experiencias o de los errores que hayamos podido cometer para no volverlos a repetir; de ninguna manera para compararla con la relación actual.


Buscar imponerse a la pareja y tener el dominio

Es otro error. ¿Quién tiene el liderazgo en la relación? Esta situación genera también conflictos. "Es que yo mando acá porque soy el varón". "No, este es un matriarcado", dice la mujer. ¿Por qué discutimos sobre quién manda a quién? Si nosotros queremos encontrar un rumbo común, seguramente habrá situaciones donde él decidirá o ella decidirá.

Claro, viene otro error, y es pensar: "Es que yo traigo el dinero, ¿Cómo me va a quitar el poder?". Porque también ésa es otra manera de generar poder: "Yo traigo el dinero, yo trabajo. Por lo tanto, me aguantas". Impresionante. ¿Por qué tengo que aguantar?.

" Quien se desdobla quedará entero. Quien se inclina será enderezado.
Quien esta vacío será llenado. Quien anda andrajoso será adornado.
Poseer poco es adquirir. Poseer mucho es el error.
Por eso el sabio está consigo mismo y se vuelve arquetipo del mundo.

No se luce y por eso resplandece.
No se justifica y por eso brilla.
No se alaba y por eso es alabado.
No se exalta y por eso es exaltado.

Como no rivaliza con nadie en el mundo no hay quien compita con él.

Ciertamente, no son palabras vanas el antiguo dicho: "Inclínate, y estarás completo."
Más aún: si has alcanzado realmente la plenitud, todas las cosas acudirán en tropel a ti. "
Lao Tsé

También se da una gran inseguridad de parte de ella: "Si yo me peleo o me divorcio, no tengo dinero". Eso no es una relación profunda y real. Es una relación de manipulación: "Yo te pago, tú aceptas y vivimos juntos".

Habría que cuestionarnos y preguntarnos sobre el tipo de relaciones que tenemos o que esperamos tener. Es mejor dar marcha atrás sobre un camino cuando recién se está empezando, que querer hacerlo cuando ya se ha recorrido bastante tiempo.

Para algunas cosas podemos ser buenos y para otras cosas no. Tenemos que empezar partiendo de eso: en nuestra relación de pareja o de matrimonio, qué vas a hacer tú y qué voy a hacer yo, y en qué vamos a contribuir. Se empieza a generar una comunicación interesante, porque no somos iguales, somos diferentes.

La pareja debe trabajar junta, como un equipo, y contribuir lo mejor para que la relación amorosa crezca, de no ser así, porque alguno o ambos de los integrantes de la relación dedica la mayor parte del tiempo en satisfacer su ego simplemente no es un amor verdadero y a duras penas durará.

sábado, 8 de enero de 2011

¿Trabajo o Parasitismo?

Jesús el Cristo logró todo. Él era consustancial con el Padre. El Que está unido al Padre no necesita nada «terrenal». Él está listo para aceptar la muerte del cuerpo y resucitar completamente en el Padre. El cuerpo para Él no es sino un impedimento, y sólo la Voluntad del Padre Le hace sostener la existencia del cuerpo.

Jesús no vivió para Sí Mismo, Él vivió para las personas. Y les dio todo lo que tenía, todo de Él Mismo. Él aconsejaba hacer esto a Sus seguidores. ¿Porqué necesitan ustedes algo «terrenal»? Nosotros estamos trabajando, predicando la Verdad, sanando a las personas, ellas se alegran cuando las visitamos, ellas nos alimentan, tenemos ropa y se nos da un resguardo durante la noche. ¿Qué más necesitamos en la Tierra? ¡Busquen al Padre entonces! Y no tengan resentimiento para dar a los demás lo que ustedes tienen.


«(…) No se preocupen por su vida, qué comerán; ni por su cuerpo, con qué se vestirán. Porque la vida es más que el alimento, y el cuerpo más que la ropa. Consideren los cuervos, que ni siembran ni siegan; no tienen bodega ni granero, y sin embargo, Dios los alimenta; ¡cuánto más valen ustedes que las aves! (…) Consideren los lirios, cómo crecen; no trabajan ni hilan; pero les digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de éstos. (…) No se afanen por lo que han de comer o de beber, y no estén preocupados (por todo esto). Porque las gentes del mundo buscan ansiosamente todas estas cosas; pero su Padre sabe que necesitan estas cosas. Mas busquen el Reino de Dios, y estas cosas les serán añadidas. ¡No temas, rebaño pequeño! (…) Acumulen un tesoro inagotable en los Cielos, donde no se acerca ningún ladrón (…). Porque donde esté su tesoro, allí también estará su corazón»
(Lucas 12:22-34).

Es más, un día, «(…) un cierto hombre prominente Le preguntó, diciendo: “Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?”. (…) Y Jesús le dijo: “Te falta todavía una cosa: vende todo lo que tienes y repártelo entre los pobres (…) y ven, sígueme”» (Lucas 18:18-22).

Jesús supo que este hombre podía hacer un progreso, si se decidía a hacerse Su discípulo. Pero él no deseaba convertirse en un discípulo. ¿A quién se dirigía Jesús, cuando propuso renunciar a todo lo «terrenal»? ¿A las personas dignas de llegar a ser Sus discípulos o a todas las personas? Por supuesto, a los primeros.

Quiénes eran dignos de volverse los discípulos más íntimos de Jesús? ¿Ociosos y parásitos? ¡No! Jesús esperaba pasar a Sus discípulos más íntimos el conocimiento más alto. Éstas son etapas finales de la evolución personal de las almas humanas. Y uno tiene que repararse a sí mismo para éstas, desarrollando en sí mismo el Amor, la Sabiduría y el Poder a través de los asuntos terrenales: a través del amor familiar, a través de proporcionarse para sí mismo y su propia familia, ayudando a los amigos y cualquiera a quien pueda ayudar, defendiéndolos de los delincuentes, esforzándose por mejorar la vida de todas las personas… Y solamente cuando el hombre se haya desarrollado a sí mismo en todos estos asuntos exotéricos, llegará el tiempo para el trabajo esotérico serio, con el propósito de conocer a Dios el Padre y unirse con Él.

Sólo unos pocos son capaces de lo último. El resto tiene que perfeccionarse, en primer lugar, a través del trabajo por el bien de los demás. Y sólo el que trabaja, sólo él «es digno de su comida» (Mateo 10:10). Es «el obrero (quien) es digno de su salario (…)» (Lucas 10:7). Es el que trabaja digno del bienestar.

«¿Quién sirve como un soldado a sus propias expensas cualquier día? ¿Quién  planta una viña y no come de su fruta? ¿Y quién pasta a un rebaño y no se alimenta de la leche del rebaño? ¿Acaso digo esto según el juicio humano? ¿No dice también la ley esto mismo? Pues en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey cuando trilla. ¿Acaso Le preocupan a Dios los bueyes? ¿O lo dice especialmente por nosotros? Sí, se escribió por nosotros, porque el que ara debe arar con esperanza, y el que trilla debe trillar con la esperanza de participar de la cosecha»
(1 Corintios 9:7-10).

Jesús y los apóstoles no cultivaron trigo, no pastaron ganado, no construyeron casas. Pero ellos sirvieron ;a las personas con el servicio más alto: el servicio que estas personas no podían realizar por sí mismas. Ellos mostraron el camino a Dios. ¡Y así, merecieron comida!.

Por lo tanto, la pregunta es: ¿debemos estimular el parasitismo de las personas, consentirlos en esto? ¿Las dañamos o las ayudamos con esto?. Pero que nadie concluya de lo antedicho que nunca debemos compartir, dar o regalar. Por supuesto que debemos hacerlo, y no sólo dinero o bienes materiales, sino también dar el conocimiento para que la vida de esa persona sea orientada a la búsqueda de la Verdad y el Amor. Ésta es una manifestación de nuestro amor. Pero hay que regalar al que es digno de recibir. Esto será un hecho de sabiduría.

"No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen."
(Mateo 7:6).

Recordemos las palabras de Jesús:

«Bienaventurado el hombre que ha trabajado: él ha encontrado la vida (correcta)»
(El Evangelio de Tomás, 58).


¿Trabajo o Parasitismo?

"Porque en la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.

De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta; en la exhortación; el que reparte, hágalo con generosidad; el que preside, con seriedad; el que hace obras de misericordia, que las haga con alegría.

El Amor sea sin hipocresía. Aborreced lo malo, seguid lo bueno. Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros. En lo que requiere diligencia, no seáis perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor; gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración; compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad. Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis. Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.

Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión. No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal."
(Romanos 4:21)

sábado, 1 de enero de 2011

Lucha contra el Ego Inferior

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Para lograr la Meta Más Alta, la Unión con el Padre Celestial, uno no sólo necesita entrar en lo Más Alto «Cielo», sino también dominar el disolverse a sí mismo en la Conciencia del Padre, eliminando su propia localidad.

Pero incluso, el amor completo hacia un prójimo no es posible sin la habilidad de ver una situación desde su punto de vista, con «sus ojos». Y para esto necesita no sólo experimentar uno mismo en su propio cuerpo, sino también en unión con la persona (personas) que cuidamos.

Esto pueden ser colectividades pequeñas, como hombre y mujer enamorados, o colectividades grandes: de producción, científicas, militares y religiosas. Un buen comandante guía exactamente de esta manera: experimentando uno mismo como una colectividad entera, como un organismo; el cuidado sobre «sí mismo» y «el interés personal» desaparecen, la sensación del «yo» se disuelve en todos. Y todos se vuelven coesenciales al líder en su auto-sensación, el cuidado sobre ellos prevalece por encima del cuidado de sus cosas personales. Ésta es la realización de los preceptos:

«(…) Amarás a tu prójimo como a ti mismo (…)»
(Mateo 22:39)

«¡Ama a tu hermano (…), cuídalo como la pupila de tu ojo!»
(El Evangelio de Tomás, 25).

Un hombre de Amor empieza a aprenderlo en grupos sociales pequeños, y cada vez en los más y más grandes.

Este tipo de trabajo meditativo tiene como resultado un crecimiento gradual de la conciencia del líder y mientras más tierno, sutil y cuidadoso sea el amor del líder, mejor es este crecimiento. Jesús presentó otro ejemplo de disolverse a sí mismo en el amor, la cual es fundamental para nuestra unión con Dios quien es el Origen de todo. Jesús lo represento mediante una imagen meditativa de una vid.(Juan 15:1-16), la cual aconsejo que lean y mediten sobre ello.


"Vacía tu ego completamente; abraza la paz perfecta. 
El mundo se mueve y gira; obsérvale regresar a la quietud. 
Todas las cosas que florecen regresarán a su origen."
(Lao Tsé - Tao Te King 16.)

Lo opuesto a tales líderes es aquel al que se ha llamado con una palabra rusa samodur: un necio con un sentimiento de auto-importancia altamente desarrollado que se manifiesta en forma de orgullo.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Compasión

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"No es un hombre noble, un santo, si daña seres sintientes. El que cultiva el amor benevolente hacia todos los seres es llamado noble."
Siddharta Gautama

La compasión es el principio fundamental ético de las relaciones de uno con otras personas y con todos los seres vivientes, incluso con los no encarnados. Éste es el principal aspecto del amor en la Tierra y el primer criterio según el cual Dios decide: permitir a una persona cercarse a Él o no. El causar daño injustificado a las personas o a otros seres nunca puede tener justificación ante los ojos de Dios.

Pero ¿Qué es causar daño justificado entonces? Por ejemplo: el causar dolor u otro daño a los delincuentes, rechazando sus hechos delictivos o defendiendo a otras personas de ellos. Otro ejemplo es el castigar a un niño que travesea peligrosamente para sí mismo y para los demás, también la limitación de la libertad de las personas mentalmente enfermas, etc.

Sin embargo, la venganza no puede ser justificada: es una reacción egocéntrica de mi «yo» ofendido, que no debe existir.

El que comprendió el verdadero amor no puede causar dolor en vano a un animal. No puede comer los cadáveres de animales que fueron muertos: porque en sus cuerpos está el dolor de sus muertes.

Por ejemplo, Jesús expresó asombro y descontento, cuando aludieron la posibilidad de saborear un cordero de «sacrificio» en Pascua:

 «¿Piensan que Yo voy a comer con ustedes carne en Pascua?»
 (Epifanio, Her., 22:4; citado de [22]). 

Ni Él ni Sus discípulos comieron cuerpos de animales, salvo el pescado, esto se desprende de las palabras del apóstol Pedro (Hechos 10:10-14).

No obstante, nuestra posibilidad es aceptar el principio del Amor-Compasión como un concepto ético y seguirlo tan amplia y completamente como sea posible dentro de los límites de la racionalidad.

Por ejemplo: no tiene ningún sentido reflexionar si se permite o no matar a un perro rabioso, a un lobo que ataca, a los mosquitos que pican, a los tábanos, a las garrapatas, etc. Si pudimos matarlos y no lo hicimos, ellos atacarán a los demás y esto, nosotros lo permitimos indirectamente, nuestra transgresión del principio de Amor-Compasión respecto a las víctimas.

No se trata de dudar si uno tiene el derecho de matar plantas para la comida, para hacer fuego, para la construcción o de usar huevos para la nutrición, porque nosotros no podemos desarrollarnos en la Tierra sin esto. Y la comida debe ser de máximo valor, con un conjunto completo de aminoácidos indispensables.

Pero matar o mutilar plantas inútilmente es una cosa diferente, por ejemplo: coger «automáticamente» y tirarlas, o recoger un ramillete de flores, o comprar (cortar) un abeto para el Año Nuevo o Navidad y tirarlo más tarde, después de admirar su muerte, éstas son unas muertes inútiles: ¡nosotros no los matamos para nuestra supervivencia y desarrollo, sino por gusto, porque «todos hacemos esto», «es la costumbre», «es la tradición», o porque «es bonito», «¡yo lo quiero!». Matar seres vivientes por estas razones es algo completamente egoísta, brutal, absurdo e inútil.

Aún en el tiempo de Moisés se dio el mandamiento «¡no matarás!», y lo mismo fue repetido por Jesús (Lucas 18:20). Pero el egoísmo y la vanidad del humano, el hábito de desechar todos los principios que impiden la satisfacción de nuestros antojos, la incapacidad de compadecerse, de entender el dolor ajeno, hacen a las personas buscar justificaciones para transgredir este mandato de Dios, inventar limitaciones de usarlo o fingir que nosotros no lo notamos.

«Bueno es no comer carne (…)» 
(Romanos 14:21).

Y para resolver las últimas dudas sobre esta materia, veamos lo que dijo Jesús el Cristo:

«No sólo absténganse de hacer sacrificios humanos, pero además de esto: no acuchillen ninguna criatura a la cual se le haya dado la vida (…)»
(La Vida de San Issa, 7:14).

La verdadera compasión se origina del conocimiento de que todos nosotros —incluso las criaturas vegetales— somos hijos de Dios, de edad diferente, hermanos y hermanas de Su única familia. Todos somos del mismo valor, todos tenemos intereses iguales objetivamente en el universo, todos somos uno. Ayudando a otros, yo colaboro con Dios; todo esto es una Vida, la Vida del Organismo del Absoluto, la Vida Una, donde no hay nada «mío»; hay sólo Vida común llena de Su Significado. ¡Mi papel —como una parte de Su Organismo— es ayudar a otros en este Camino de Crecimiento! ¡Solamente crece! No hay nada mío, hay sólo lo Común, lo Suyo.

Ya hace miles de años se enseño:

"Todo lo que existe en la creación tiene VIDA, tal vez diferente de la tuya, pero todo tiene vida."

"Más allá de lo sólido, más allá de lo líquido, más allá de lo gaseoso, más allá de lo ígneo, está LA ESENCIA de las cosas y esa esencia es la misma para todos. Más allá del Kosmos, del Tiempo, del Espacio, de todo cuanto se mueve y cambia, se encuentra la realidad Substancial, la Verdad Fundamental."

«No busquen por su propio interés, sino que cada hombre también por interés de los demás. Que la misma disposición esté en ustedes la cual estaba en el Cristo Jesús»
(Filipenses 2:4-5).

«Buscando el bien de nuestros semejantes encontramos el nuestro»
Platon.

Esto se realiza cuando aprendes a vivir según Sus intereses, y como resultado, según los intereses de los demás. No hay un interés propio entonces, y no hay mi «yo», «ego»; éste se disolvió primero en los demás y después en Él.

‎"No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón".
Jesús el Cristo

‎"El justo que distribuye el sobrante de sus bienes entre los pobres levanta un monumento para su gloria que jamás será destruido".
Lamartine

viernes, 24 de diciembre de 2010

Minorías

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Aquellos que miran con desdén al sexo opuesto en la próxima encarnación conseguirán un cuerpo de ese sexo ciertamente y encarnarán en el ambiente social que los hará experimentar totalmente el mismo desdén a ellos mismos.

Es lo mismo con el factor nacional, confesional, con el problema de «las minorías sexuales»: el que despreció u odió a las personas, porque ellos no son «como yo», «como nosotros» serán enseñados por Dios a ser compasivos al dolor de los otros a través de su propio dolor. Éste es uno de los métodos usuales de Dios para guiarnos.

Es por esta razón que Él crea cuerpos de varias «minorías»: para que encarnen en éstos los pecadores que detestaron a estas «minorías».

Nuestra tarea es aprender a no subdividir a las personas en «nosotros» y «forasteros» por cualquier rasgo. «Todos somos hijos de Dios», esto es lo que Dios nos enseña.


«(…) No hay ninguna diferencia entre judío y griego, porque el mismo Señor es el Señor de todos los que Le invocan»
 (Romanos 10:12). 

Lo mismo sucede con cualquier rasgo de apariencia humana externa. Lo que es importante para evaluar a las personas son sus gunas. Hay que amar a todos, aunque diferentemente: algunos, con amor-devoción y respeto, a otros, como amamos a los niños o a los amigos y a otros, con amor-compasión. ¡Pero nunca se debe odiar o mostrar desdén hacia nadie!


«Así el discípulo de Dios: si es sabio, él comprende los principios del aprendizaje. Las formas corporales no lo engañarán, sino que él mirará a la condición del alma de cada uno, (cuando) hable con él. Hay muchos animales en el mundo que tienen forma (corporal) humana. Cuando los identifique, a los cerdos él les echará bellotas, al ganado le echará cebada, paja y heno; a los perros echará huesos, a los esclavos les dará brotes, y a los niños les dará lo perfecto»
(El Evangelio de Felipe, 119.)


Editado de :"La enseñanza original de Jesús el Cristo" - Vladimir Antonov

sábado, 11 de diciembre de 2010

Cielo vs. cielo

Recomiendo leer primero:
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En el Evangelio de Felipe las dimensiones espaciales son llamadas en griego eones. Es imposible explicar totalmente con palabras la naturaleza de una estructura multidimensional como la Tierra, por ejemplo. Uno sólo puede decir que, en la profundidad debajo de cada objeto material, hay estratos de luz, cada vez más sutil, pura y lúcida. Estos estratos sólo pueden ser conocidos con la ayuda de métodos especiales de desarrollo de la conciencia. Éste es el Camino del refinamiento gradual de la conciencia, de su «fortalecimiento» y «cristalización», en cada uno de los niveles logrados. Éste es el Camino a la cognición del Creador.

¿Dónde vive Dios? ¿Dónde uno puede encontrarlo?
Una mayoría aplastante de las personas, involucradas en formas primitivas de religión, contestaría esta pregunta, señalando hacia el  cielo, asimismo ellos levantan sus ojos y manos cuando están orando.

¿De dónde nace la creencia de que Dios está arriba?
Quizá la razón sea que en la superficie de la Tierra uno ve sufrimiento y tentaciones, pero allá, en el cielo, hay las nubes tranquilas en la lejanía azul interminable, la caricia del Sol, el misterio de la Luna y las estrellas distantes.

Pero Jesús el Cristo dijo:

« Si aquellos que os guían os dijeren: Ved, el Reino está en el cielo, entonces las aves del cielo os tomarán la delantera. Y si os dicen: Está en la mar, entonces los peces os tomarán la delantera. Mas el Reino está dentro de vosotros y fuera de vosotros. Cuando lleguéis a conoceros a vosotros mismos, entonces seréis conocidos y caeréis en la cuenta de que sois hijos del Padre Viviente. Pero si no os conocéis a vosotros mismos, estáis sumidos en la pobreza y sois la pobreza misma ».
El Evangelio de Tomás, 3

« (…); porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros ».
Lucas 17:21

Nosotros ya hemos discutido la naturaleza multidimensional de la Creación. Todas las dimensiones espaciales existen directamente aquí,  en la profundidad multidimensional debajo de cualquier objeto material ya  sea una piedra o un árbol o nuestro planeta o un cuerpo  humano. Es lo mismo con cualquier volumen donde no hay ningún objeto denso, sino aire. Esto es lo que quiere decir «dentro y fuera de nosotros».

« Oh! Hombre, conócete a tu mismo y conocerás al Universo ».
Oráculo de Delphos

Así, para encontrar la Morada del Creador, uno tiene que dirigir la búsqueda no arriba, sino en lo profundo de uno mismo; al principio, dentro del propio cuerpo, transformando la esfera emocional: renunciando a estados emocionales groseros (en primer lugar, las varias formas de enojo, envidia, celos, etc.) y cultivando los estados refinados (en primer lugar, todos los tipos de amor emocional: la ternura, la caricia, la habilidad de admirar la belleza y armonizarse con ella, etc.).

« ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? ».
1 Corintios 3:16

« ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que nos sois vuestros? ».
1 Corintios 6:19

El organismo debe hacerse muy puro. Y habiéndose purificado a sí mismo de esta manera, un adepto espiritual adquiere la habilidad para ver la Conciencia Divina, para ver no con  los ojos  físicos, sino con  la vista de  la conciencia.

De esto Jesús el Cristo dijo:

«Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios»
Mateo 5:8

«Entren en su templo, en su corazón, ilumínenlo con los buenos pensamientos, la paciencia y la confianza inamovible que ustedes deben tener en su Padre»
La Vida de San Issa, 9:12

Ahora volvamos al asunto formulado en el título de este capítulo: el Cielo y el cielo. No es por casualidad que en algunos idiomas existan dos palabras diferentes (por  ejemplo: sky y Heaven en inglés; nebo y Nevesa en ruso) que indican dos nociones diferentes. El asignar el mismo significado a ambos es un mal entendido, causado por la ignorancia religiosa.

Los Cielos (Heavens) son los eones más sutiles. Aunque estos eones están presentes en todas partes —sobre nosotros también— no sirve de nada buscarlos, escudriñando arriba, incluso volando hasta allí. Dios en el aspecto del Creador y del Espíritu Santo está presente en las dimensiones espaciales más sutiles las que no pueden percibirse con ojos físicos. Uno sólo puede verlo después de refinarse a sí mismo (como una conciencia) al nivel de sutileza del Creador; verlo no con los ojos del cuerpo, sino con la visión de la conciencia.

«No todo el que Me dice: “Señor, Señor”, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que hace la voluntad de Mi Padre Que está en los Cielos»
Mateo 7:21.

Tienen que entender también que la traducción del Nuevo Testamento está muy lejos de ser perfecta. El significado profundo de algunas declaraciones de Jesús fue «cortado» por  traductores que eran incapaces de entender Sus ideas. Y esto sin contar los diferentes puntos de vista que pudieron haber tenido cada traductor en las distintas edades y situaciones en que fue traducida.

«Entren por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y ancho es el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ésta. Porque angosta es la puerta y estrecho es el camino que lleva a la (Verdadera) Vida, y pocos son los que la encuentran»
Mateo 7:13-14

«(…) El que busca, encontrará, y al que  llama, se le abrirá»
El Evangelio de Tomás, 94.

La palabra Cielo hace referencia a un nivel superior, pero no necesariamente se refiere a la altura o a un aspecto geográfico (este entendimiento es superficial, materialista). Si estamos hablando de la Morada del Creador o del Plano Espiritual, la palabra Cielo toma un significado más profundo, haciendo la referencia a planos Dimensionales Superiores, donde el nivel de las vibraciones de las cosas (o de lo que haya) es tan alto que no son posibles de ver ni de explicar, al menos no con estos ojos y este cuerpo limitado a pensar y expresarse en un plano de tres dimensiones.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Arrepentimiento (Cuerpo y Desenlace)

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Primera parte:


Primero, uno tiene que comprender las cuestiones fundamentales de filosofía religiosa: lo que es Dios, lo que es la Evolución, lo que es el propósito de nuestras vidas y de todos los seres encarnados. De esto queda absolutamente claro por qué hay que trabajar en uno mismo, a qué ideal debe aspirar, qué cualidades cultivar en sí mismo y de cuáles deshacerse, lo que es un verdadero vicio y lo que sólo es considerado como tal por las personas, pero no por Dios. Para este propósito es bueno empezar a estudiar las palabras de Jesús Mismo y aprender a distinguirlas de lo que las personas han fantaseado en el asunto del cristianismo «Aprendan de Mí» (Mateo 11:29), dijo Jesús.

En  los sermones de algunos sacerdotes ortodoxos uno puede oír la declaración de que «los Diez Mandamientos» que Dios dio a las personas a través de Moisés son «los mandamientos de Jesús el Cristo». Si usted se encuentra con semejantes sacerdotes,  apártese de ellos: ellos no entendieron absolutamente  nada, pero tratan de enseñar a los demás. En  realidad  Jesús  el  Cristo  dio  una  Enseñanza sobre Dios y el Camino hacia Él, la que es mucho más profunda que el Antiguo Testamento entero y consiste en decenas de los preceptos-mandamientos. 

Y  una  cosa más,  si  alguien  piensa  que  está  bien como  está  y  no  hay  ninguna  razón  para  cambiar,  entonces esta persona está tan lejos del trabajo espiritual, que no tiene incluso la más leve idea sobre este trabajo.  Porque  todos —principiantes  y  adeptos  altamente avanzados—  pueden  encontrar  posibilidades  para el mejoramiento de sí mismo en la Enseñanza de Jesús el Cristo. 

Ahora  permítannos  discutir el auto-análisis.  Lo que las personas llaman pecados no es el punto principal. Los pecados son nada más que manifestaciones de nuestros vicios, los rasgos del carácter, las cualidades de alma. Los pecados ayudan a reconocer los vicios, pero son los vicios contra los que uno tiene que luchar, no  los pecados. Y éste no es un trabajo de un día. Remodelar el alma, limpiándola de malas cualidades e instalar las buenas, requiere de años de arduos esfuerzos. 

Para discernir mejor un vicio particular en sí mismo, sería útil rastrear todas las manifestaciones de este vicio que ocurrieron en el pasado,  todos  los pecados de esta línea hasta la niñez. Y cuando este trabajo esté cumplido, Dios podrá darle a uno la oportunidad para mirar en sus vidas pasadas, para ver las raíces de los vicios que se originaron allí. El proceso de revelar vicios y recordar pecados específicos tiene que ser acompañado con el  arrepentimiento emocional sincero.  

Pero si en este proceso usted sufre emocionalmente de auto-compasión por miedo a causa del castigo futuro, usted está en el camino equivocado. Uno no tiene que sentir compasión por sí mismo, sino por las víctimas de uno: todos aquellos a quienes se hizo sufrir  física o emocionalmente. Y después hay que  repasar  con  conciencia a  través de  cada  situación, pero esta vez de una manera correcta. Si es posible reparar la culpa de alguna manera —incluso parcialmente— uno  debe hacerlo ciertamente.Si una persona pide el perdón de Dios, mientras ignora una posibilidad existente de reparar su culpa, no puede esperar un resultado positivo, porque tal arrepentimiento no parece ser sincero. 

No hay ningún substituto para el trabajo penitencial. Esperar que uno pueda  librarse de vicios a  través de  practicar  la  meditación  y  varios  métodos  «catárticos» es un error. Incluso proporcionarle a una persona la posibilidad de entrar en los eones del Espíritu Santo y  experimentar  el Abrazo  del Creador,  no  quema  los vicios. Éstos permanecen y siguen manifestándose. Esta declaración no es una suposición, sino un hecho.

Por  eso,  aconsejo que se aparten  de  tales «innovaciones»  como el método de «gritar» los vicios de uno (todo lo que se necesita es sólo gritar ruidosa y groseramente durante mucho tiempo,  mejor en compañía  de  socios)  y de tales métodos  feos  de «librarse de los vicios» como la siguiente invención de un  «padre»  ruso  ortodoxo  (antes  de  la  perestroika,  él era un instructor en un comité de un partido comunista regional); él predicaba:  «¡Maten  a  las  arañas! ¡Ustedes  tendrán 40 pecados absueltos por cada araña que maten!».  Es  mejor apartarse de tales tontos para no convertirse  en  el ciego conducido por el  ciego (Mateo 15:14).

Haciendo  un  resumen  de  este  capitulo  y  de  los capítulos  anteriores,  quiero  repetir  las  conclusiones principales: 

"En  el  infierno  no  terrestre  las  personas caen  no como resultado de fechorías específicas, sino debido al hábito, formado en la Tierra, de estar en los estados infernales  de  la  conciencia.  Las  fechorías  que  violan  el principio  de  no  causar  daño  innecesario  a  otros  seres vivientes predeterminan un infierno terrenal futuro. 

El primer e indispensable método para salvarse a sí mismo del  infierno  futuro es el arrepentimiento: es decir, hay que encontrar en uno mismo  los vicios que causan  los  errores  éticos  (pecados) y después  sigue el arrepentimiento,  la base de  éste  es  la  empatía  con  las víctimas de mis pecados. 

El propósito del arrepentimiento no es pedir perdón para sí mismo, sino liberarse de los vicios. 

La segunda dirección al comienzo del  trabajo espiritual  es  el  refinamiento  de  la  conciencia.  Empieza con la corrección de la esfera emocional: refrenando las emociones  negativas-groseras  y  fomentando  las  sutiles-positivas,  acostumbrándose  a  sí mismo  a  los  estados de conciencia paradisíacos en lugar de los infernales. "

Editado de : "La enseñanza original de Jesús el Cristo" - Vladimir Antonov

Arrepentimiento (Introducción)

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Segunda parte:


La enseñanza de Jesús el Cristo acerca del arrepentimiento, el Amor y el camino espiritual, era algo totalmente nuevo para su público: en aquel tiempo los judíos tenían una forma muy peculiar de «la liberación de los pecados». Una vez al año, en tiempo de Pascua, ellos transportaban simbólicamente sus pecados a los corderos, mataban a estos corderos «pecadores», como una «ofrenda a Dios», y después de eso, comían sus cuerpos muertos.Obviamente, este tipo de absurdo sólo aumentaba su culpabilidad ante los ojos de Dios.

Los pecados de uno no pueden ser transportados a nadie. Sólo la persona misma puede lavarlos con arrepentimiento sincero. Exactamente el arrepentimiento, que sigue a un auto-análisis intelectual, es el purificador principal del alma.

Dios constantemente nos «pastorea» como a Sus ovejas (alegoría que fue usada a menudo por Jesús). Él quiere que nos perfeccionemos, para que lleguemos a ser dignos de enriquecerlo. Esto constituye Su Vida, éste es el propósito de crear mundos materiales. Y Él nunca nos abandonará, no importa si queremos saber de Él o no, si Lo amamos o no, si nos esforzamos por llegar a ser perfectos y unirnos con Él o no.

Acercándose a Él a través de hacer esfuerzos de auto-perfeccionamiento, le trae a uno verdadera Beatitud. Particularmente «agudos» son los primeros contactos con la Conciencia Divina. Períodos más y más largos de estar en Unión con Él traen la Beatitud verdadera aún Más Alta. ¡Éste es el más grande premio por el progreso en el Camino espiritual!.

Pero si no obedecemos Su Voluntad, si andamos en la dirección opuesta, nos condenamos nosotros mismos a sufrimientos. Estos sufrimientos son un «premio» por la desobediencia.

Y la primera cosa que podemos hacer para librarnos de los sufrimientos es arrepentirnos. Pero los neófitos en religión (para quienes Dios no es una Realidad Viviente, sino la abstracción) naturalmente pueden preguntar: ¿Cómo debemos arrepentirnos?.

Por ejemplo, la iglesia católica y la iglesia ortodoxa rusa insisten en que uno puede arrepentirse solamente delante de un sacerdote. Y sólo por medio de él uno puede conseguir una «absolución de los pecados». Peor aun era antes, la iglesia católica ofrecía la «absolución de los pecados» a cambio de unas monedas de oro o vendía la salvación y un lugar en el "paraíso".

Pero la verdad es que no hay ninguna «absolución de pecados» cualquiera que sea. Es un enfoque completamente equivocado del problema. El caso del arrepentimiento tiene que ser considerado más en serio: cómo librarse de los vicios, no cómo pedir perdón. Por consiguiente, el mecanismo de arrepentimiento tiene que ser diferente. El anteriormente expresado rito de la iglesia es apropiado solamente para los niños, principiantes y adultos poco inteligentes.

En algunas iglesias protestantes el trabajo penitente está  mucho mejor organizado. Después de una preparación necesaria, los creyentes se arrepienten ante el Dios Viviente, sin intermediarios. La solemnidad  de la situación y el apoyo de la congregación entera contribuyen a la intensidad de la emoción de arrepentimiento.

Pero no todas las personas tienen acceso a tales comunidades o a consejeros espirituales verdaderamente  sabios que pueden explicar de qué uno tiene que arrepentirse y cómo arrepentirse. Por consiguiente, permítannos discutir el esquema básico del trabajo penitencial independiente.


Editado de : "La enseñanza original de Jesús el Cristo" - Vladimir Antonov

martes, 30 de noviembre de 2010

HOMBRE Y MUJER EN EL CAMINO ESPIRITUAL

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Es apropiado discutir aquí la psicología del sexo. Para empezar...

¿Cuál es el sexo de Dios? 
Si Lo  imaginamos como un anciano en una nube y decimos:  «¡Éste  es  su Dios  el Padre,  adórenlo!»,  entonces, por supuesto, Él es de sexo masculino, e incluso tiene barba. Y cierta categoría de personas de cierta edad evolutiva rendirán culto a semejante ícono y creerán que Dios es un hombre. Esto pasó en Rusia y de seguro también en muchas partes del mundo.

Jesús  también  Lo  llamó  el  Padre,  es  decir, en  el género masculino. Pero es en la tradición judaica en la que Dios fuese designado como el Padre. Pero en realidad Él es igualmente Madre y Padre. Es decir, Él no tiene ningún  sexo. Porque Él no es un humano, sino que es la Conciencia Primordial Universal. 

¿Y los espíritus son de un cierto sexo? 
Los espíritus no tienen ningún cuerpo por lo cual tampoco  tienen  sexo, aunque  mantienen  la autosensación  que  tuvieron  en  el  último  cuerpo hasta la nueva encarnación. También pueden mantener su apariencia habitual. 

«Entre  los espíritus  (…) hay  los masculinos y los femeninos (…)»
El Evangelio de Felipe, 61

Sin  embargo,  en  la próxima  encarnación,  el  sexo del cuerpo puede ser diferente. 

¿De qué depende el sexo? 
Depende de las cualidades que uno tiene que desarrollar o  reprimir  en  sí mismo. Algunas  cualidades  son más fáciles de desarrollar, poseyendo un cuerpo masculino, otras, poseyendo un cuerpo femenino. Es lo mismo con la supresión de las cualidades negativas. 

El sexo de un cuerpo está también relacionado con  las  hormonas sexuales: los andrógenos, los  estrógenos y  la  progesterona. Esto no sólo determina la sensación de pertenencia a un cierto sexo (es definido por el nivel de andrógenos en  la  fase embrionaria del desarrollo). Lo más importante para nuestro  tema es que el vigor y algunas otras características de una persona adulta dependen del nivel de hormonas sexuales.

Por  eso,  los  hombres  —con  su  nivel  alto  de andrógenos— normalmente  viven  más  intensamente que las mujeres, aspiran a las lejanías ignotas, estudian lo desconocido, luchan  por sus ideales, dominan  por sobre  la  parte menos dinámica de la sociedad: las mujeres. El hecho que los hombres estén en su mayoría en puestos ejecutivos, no es una  tradición mala, no es una infracción de los derechos de las mujeres, no es un índice de la «inferioridad» de las últimas,  sino  un proceso natural de distribución de papeles sociales que dependen de las capacidades particulares para los tipos diferentes de actividad. Agrego también que la mayoría de los asesinos, ladrones, estafadores, egoístas, narcotraficantes, "organizadores de genocidios", corruptos, etcétera ... son hombres.


Pero ni  el nivel de  andrógenos ni  el  sexo  tienen influencia directa en el nivel del intelecto

Hombre
Un alto nivel de andrógenos en una encarnación masculina  favorece  a desarrollar  el vigor, la actividad de  investigación en la ciencia, incluso la ciencia sobre Dios. Esto define  la  aspiración natural de un hombre maduro a volverse un  líder, para guiar a  las personas, ayudarlas, sacrificarse a sí mismo por su causa. 

Mujer
Una mujer típica es lo opuesto a tal hombre. Ella —que ha crecido en esta vida bajo la influencia de las hormonas femeninas— busca paz, armonía, comodidad y belleza. Ella quiere  tranquilizar al hombre  también. No  le gusta un hombre agitado,  indomable, que siempre está aspirando a alguna parte, a éste le puede admirar, pero es difícil permanecer con él en armonía y en calma. Y para el hombre, la mujer no es suficientemente vigorosa; y él quiere «sacudirla». 

«La mujer virtuosa es corona de su marido; mas la mala, como carcoma en sus huesos.»
Proverbios 12:4

Una mujer cabal está alegre de dar a los hombres su armonía, ternura, belleza, queriendo ayudarlos a «ennoblecerse», acercándolos a su ideal, a veces sacrificándose a sí misma. Y  los hombres maduros y cabales también están  listos a conducir a  las mujeres para enseñarles  lo que ellos han aprendido. De  esta manera, ayudándose mutuamente, enseñándose lo que él/ella necesita aprender, pueden ir juntos a la Meta común: a la Perfección. 



«Respétenla, protéjanla. Actuando así, ganarán su amor  (…) y encontrarán el  favor ante  la vista de Dios(…). Amen a sus esposas y respétenlas; porque  ellas serán madres mañana,  y más  tarde  las  antecesoras  de toda generación.

Sean  indulgentes hacia  la mujer. Su  amor  ennoblece al hombre, ablanda su corazón endurecido, doma al bruto y hace de él un cordero.

La esposa y la madre son los tesoros inapreciables dados  a  ustedes  por  Dios.  Ellas  son  los  ornamentos más hermosos de  la existencia, y de ellas nacen  todos los habitantes del mundo. 

Así como Dios (…) separó la luz de la oscuridad y la tierra de las aguas, la mujer posee la facultad divina de separar en un hombre las intenciones buenas de los pensamientos malos.

Por lo tanto, Yo les digo, después de Dios sus mejores pensamientos deben pertenecer a  las mujeres y  a  las esposas; la mujer para  ustedes  es  el  templo divino donde obtendrán fácilmente la felicidad y vino donde obtendrán fácilmente la felicidad perfecta.

Saquen de este templo la fuerza moral. Aquí ustedes se olvidarán de sus dolores y de sus fracasos,  y recuperarán la energía perdida, necesaria para permitirles ayudar a su próximo.

No la expongan a la humillación. Actuando así, se humillarán  y  perderán  el  sentimiento  de  amor  sin  el cual nada existe aquí abajo en la Tierra. 

Protejan a su esposa, para que  ella pueda protegerlos a ustedes y a toda su familia. Todo lo que ustedes  hagan por su esposa, su madre, por una viuda  u otra mujer en aflicción, ustedes  lo habrán hecho a su Dios.»

La Vida de San Issa, 12:13-21.


Todo lo dicho en este capítulo esta relacionado con  los  hombres y mujeres suficientemente evolucionados. Aquellos que no han intentado llegar a ser mejores  conscientemente, muy  a menudo  deciden  «afirmarse ellos mismos» a través de la arrogancia y el desdén hacia los representantes del otro sexo. 

En el Nuevo Testamento es el apóstol Pablo quien aportó  a  la  arrogancia masculina. En particular, él escribió: 

«Que  la  mujer  aprenda  calladamente,  con  toda obediencia.  Yo  no  permito  que  una mujer enseñe ni que ejerza autoridad sobre el hombre, sino que permanezca callada. Porque Adán fue creado primero, y después Eva (…)»
1 Timoteo 2:11-13. 

«Que sus mujeres guarden silencio en las iglesias, porque no les es permitido hablar, sino estar en sometimiento (…), porque es una vergüenza para una mujer hablar en una iglesia» 
1 Corintios 14:34-35.

«Las  esposas,  sométanse  ustedes  mismas  a  sus propios maridos, como al Señor, porque el marido es la cabeza de la esposa (…)» 
Efesios 5:22. 

«Juzguen  ustedes  mismos:  ¿es  propio  que  una mujer ore a Dios con la cabeza descubierta?» 
1 Corintios 11:13.

Pero la actitud de Jesús era diferente: 

«Simón Pedro  les dijo: “Haz que María nos deje, porque la mujer no merece la (Verdadera) Vida”. Jesús 
contestó:  “Mira,  Yo  la  guiaré  para  hacerla  varón  (…). Porque cada mujer que se hace varón, entrará en el Reino de los Cielos”» 
El Evangelio de Tomás, 114.  




Un hombre que va a la Perfección tiene que completarse  con lo femenino, con lo mejor  de  lo que las mejores mujeres poseen. Una mujer que va a la Perfección tiene que completarse con lo masculino, con lo mejor de  lo que los mejores hombres  poseen. Como resultado,  tanto  el hombre como la mujer se olvidan del sexo de sus cuerpos actuales y llegan a ser pura conciencia que aspira a unirse con  la Conciencia del Creador.

 «(…) Cuando ustedes conviertan lo masculino y  lo  femenino  en uno  solo, de modo que  el varón no sea el varón ni la mujer sea la mujer, entrarán en el Reino (del Padre)»
(El Evangelio de Tomás, 22).  



Editado de : "La enseñanza original de Jesús el Cristo" - Vladimir Antonov