lunes, 27 de diciembre de 2010

Compasión

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"No es un hombre noble, un santo, si daña seres sintientes. El que cultiva el amor benevolente hacia todos los seres es llamado noble."
Siddharta Gautama

La compasión es el principio fundamental ético de las relaciones de uno con otras personas y con todos los seres vivientes, incluso con los no encarnados. Éste es el principal aspecto del amor en la Tierra y el primer criterio según el cual Dios decide: permitir a una persona cercarse a Él o no. El causar daño injustificado a las personas o a otros seres nunca puede tener justificación ante los ojos de Dios.

Pero ¿Qué es causar daño justificado entonces? Por ejemplo: el causar dolor u otro daño a los delincuentes, rechazando sus hechos delictivos o defendiendo a otras personas de ellos. Otro ejemplo es el castigar a un niño que travesea peligrosamente para sí mismo y para los demás, también la limitación de la libertad de las personas mentalmente enfermas, etc.

Sin embargo, la venganza no puede ser justificada: es una reacción egocéntrica de mi «yo» ofendido, que no debe existir.

El que comprendió el verdadero amor no puede causar dolor en vano a un animal. No puede comer los cadáveres de animales que fueron muertos: porque en sus cuerpos está el dolor de sus muertes.

Por ejemplo, Jesús expresó asombro y descontento, cuando aludieron la posibilidad de saborear un cordero de «sacrificio» en Pascua:

 «¿Piensan que Yo voy a comer con ustedes carne en Pascua?»
 (Epifanio, Her., 22:4; citado de [22]). 

Ni Él ni Sus discípulos comieron cuerpos de animales, salvo el pescado, esto se desprende de las palabras del apóstol Pedro (Hechos 10:10-14).

No obstante, nuestra posibilidad es aceptar el principio del Amor-Compasión como un concepto ético y seguirlo tan amplia y completamente como sea posible dentro de los límites de la racionalidad.

Por ejemplo: no tiene ningún sentido reflexionar si se permite o no matar a un perro rabioso, a un lobo que ataca, a los mosquitos que pican, a los tábanos, a las garrapatas, etc. Si pudimos matarlos y no lo hicimos, ellos atacarán a los demás y esto, nosotros lo permitimos indirectamente, nuestra transgresión del principio de Amor-Compasión respecto a las víctimas.

No se trata de dudar si uno tiene el derecho de matar plantas para la comida, para hacer fuego, para la construcción o de usar huevos para la nutrición, porque nosotros no podemos desarrollarnos en la Tierra sin esto. Y la comida debe ser de máximo valor, con un conjunto completo de aminoácidos indispensables.

Pero matar o mutilar plantas inútilmente es una cosa diferente, por ejemplo: coger «automáticamente» y tirarlas, o recoger un ramillete de flores, o comprar (cortar) un abeto para el Año Nuevo o Navidad y tirarlo más tarde, después de admirar su muerte, éstas son unas muertes inútiles: ¡nosotros no los matamos para nuestra supervivencia y desarrollo, sino por gusto, porque «todos hacemos esto», «es la costumbre», «es la tradición», o porque «es bonito», «¡yo lo quiero!». Matar seres vivientes por estas razones es algo completamente egoísta, brutal, absurdo e inútil.

Aún en el tiempo de Moisés se dio el mandamiento «¡no matarás!», y lo mismo fue repetido por Jesús (Lucas 18:20). Pero el egoísmo y la vanidad del humano, el hábito de desechar todos los principios que impiden la satisfacción de nuestros antojos, la incapacidad de compadecerse, de entender el dolor ajeno, hacen a las personas buscar justificaciones para transgredir este mandato de Dios, inventar limitaciones de usarlo o fingir que nosotros no lo notamos.

«Bueno es no comer carne (…)» 
(Romanos 14:21).

Y para resolver las últimas dudas sobre esta materia, veamos lo que dijo Jesús el Cristo:

«No sólo absténganse de hacer sacrificios humanos, pero además de esto: no acuchillen ninguna criatura a la cual se le haya dado la vida (…)»
(La Vida de San Issa, 7:14).

La verdadera compasión se origina del conocimiento de que todos nosotros —incluso las criaturas vegetales— somos hijos de Dios, de edad diferente, hermanos y hermanas de Su única familia. Todos somos del mismo valor, todos tenemos intereses iguales objetivamente en el universo, todos somos uno. Ayudando a otros, yo colaboro con Dios; todo esto es una Vida, la Vida del Organismo del Absoluto, la Vida Una, donde no hay nada «mío»; hay sólo Vida común llena de Su Significado. ¡Mi papel —como una parte de Su Organismo— es ayudar a otros en este Camino de Crecimiento! ¡Solamente crece! No hay nada mío, hay sólo lo Común, lo Suyo.

Ya hace miles de años se enseño:

"Todo lo que existe en la creación tiene VIDA, tal vez diferente de la tuya, pero todo tiene vida."

"Más allá de lo sólido, más allá de lo líquido, más allá de lo gaseoso, más allá de lo ígneo, está LA ESENCIA de las cosas y esa esencia es la misma para todos. Más allá del Kosmos, del Tiempo, del Espacio, de todo cuanto se mueve y cambia, se encuentra la realidad Substancial, la Verdad Fundamental."

«No busquen por su propio interés, sino que cada hombre también por interés de los demás. Que la misma disposición esté en ustedes la cual estaba en el Cristo Jesús»
(Filipenses 2:4-5).

«Buscando el bien de nuestros semejantes encontramos el nuestro»
Platon.

Esto se realiza cuando aprendes a vivir según Sus intereses, y como resultado, según los intereses de los demás. No hay un interés propio entonces, y no hay mi «yo», «ego»; éste se disolvió primero en los demás y después en Él.

‎"No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón".
Jesús el Cristo

‎"El justo que distribuye el sobrante de sus bienes entre los pobres levanta un monumento para su gloria que jamás será destruido".
Lamartine

viernes, 24 de diciembre de 2010

Minorías

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Aquellos que miran con desdén al sexo opuesto en la próxima encarnación conseguirán un cuerpo de ese sexo ciertamente y encarnarán en el ambiente social que los hará experimentar totalmente el mismo desdén a ellos mismos.

Es lo mismo con el factor nacional, confesional, con el problema de «las minorías sexuales»: el que despreció u odió a las personas, porque ellos no son «como yo», «como nosotros» serán enseñados por Dios a ser compasivos al dolor de los otros a través de su propio dolor. Éste es uno de los métodos usuales de Dios para guiarnos.

Es por esta razón que Él crea cuerpos de varias «minorías»: para que encarnen en éstos los pecadores que detestaron a estas «minorías».

Nuestra tarea es aprender a no subdividir a las personas en «nosotros» y «forasteros» por cualquier rasgo. «Todos somos hijos de Dios», esto es lo que Dios nos enseña.


«(…) No hay ninguna diferencia entre judío y griego, porque el mismo Señor es el Señor de todos los que Le invocan»
 (Romanos 10:12). 

Lo mismo sucede con cualquier rasgo de apariencia humana externa. Lo que es importante para evaluar a las personas son sus gunas. Hay que amar a todos, aunque diferentemente: algunos, con amor-devoción y respeto, a otros, como amamos a los niños o a los amigos y a otros, con amor-compasión. ¡Pero nunca se debe odiar o mostrar desdén hacia nadie!


«Así el discípulo de Dios: si es sabio, él comprende los principios del aprendizaje. Las formas corporales no lo engañarán, sino que él mirará a la condición del alma de cada uno, (cuando) hable con él. Hay muchos animales en el mundo que tienen forma (corporal) humana. Cuando los identifique, a los cerdos él les echará bellotas, al ganado le echará cebada, paja y heno; a los perros echará huesos, a los esclavos les dará brotes, y a los niños les dará lo perfecto»
(El Evangelio de Felipe, 119.)


Editado de :"La enseñanza original de Jesús el Cristo" - Vladimir Antonov

sábado, 11 de diciembre de 2010

Cielo vs. cielo

Recomiendo leer primero:
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En el Evangelio de Felipe las dimensiones espaciales son llamadas en griego eones. Es imposible explicar totalmente con palabras la naturaleza de una estructura multidimensional como la Tierra, por ejemplo. Uno sólo puede decir que, en la profundidad debajo de cada objeto material, hay estratos de luz, cada vez más sutil, pura y lúcida. Estos estratos sólo pueden ser conocidos con la ayuda de métodos especiales de desarrollo de la conciencia. Éste es el Camino del refinamiento gradual de la conciencia, de su «fortalecimiento» y «cristalización», en cada uno de los niveles logrados. Éste es el Camino a la cognición del Creador.

¿Dónde vive Dios? ¿Dónde uno puede encontrarlo?
Una mayoría aplastante de las personas, involucradas en formas primitivas de religión, contestaría esta pregunta, señalando hacia el  cielo, asimismo ellos levantan sus ojos y manos cuando están orando.

¿De dónde nace la creencia de que Dios está arriba?
Quizá la razón sea que en la superficie de la Tierra uno ve sufrimiento y tentaciones, pero allá, en el cielo, hay las nubes tranquilas en la lejanía azul interminable, la caricia del Sol, el misterio de la Luna y las estrellas distantes.

Pero Jesús el Cristo dijo:

« Si aquellos que os guían os dijeren: Ved, el Reino está en el cielo, entonces las aves del cielo os tomarán la delantera. Y si os dicen: Está en la mar, entonces los peces os tomarán la delantera. Mas el Reino está dentro de vosotros y fuera de vosotros. Cuando lleguéis a conoceros a vosotros mismos, entonces seréis conocidos y caeréis en la cuenta de que sois hijos del Padre Viviente. Pero si no os conocéis a vosotros mismos, estáis sumidos en la pobreza y sois la pobreza misma ».
El Evangelio de Tomás, 3

« (…); porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros ».
Lucas 17:21

Nosotros ya hemos discutido la naturaleza multidimensional de la Creación. Todas las dimensiones espaciales existen directamente aquí,  en la profundidad multidimensional debajo de cualquier objeto material ya  sea una piedra o un árbol o nuestro planeta o un cuerpo  humano. Es lo mismo con cualquier volumen donde no hay ningún objeto denso, sino aire. Esto es lo que quiere decir «dentro y fuera de nosotros».

« Oh! Hombre, conócete a tu mismo y conocerás al Universo ».
Oráculo de Delphos

Así, para encontrar la Morada del Creador, uno tiene que dirigir la búsqueda no arriba, sino en lo profundo de uno mismo; al principio, dentro del propio cuerpo, transformando la esfera emocional: renunciando a estados emocionales groseros (en primer lugar, las varias formas de enojo, envidia, celos, etc.) y cultivando los estados refinados (en primer lugar, todos los tipos de amor emocional: la ternura, la caricia, la habilidad de admirar la belleza y armonizarse con ella, etc.).

« ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? ».
1 Corintios 3:16

« ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que nos sois vuestros? ».
1 Corintios 6:19

El organismo debe hacerse muy puro. Y habiéndose purificado a sí mismo de esta manera, un adepto espiritual adquiere la habilidad para ver la Conciencia Divina, para ver no con  los ojos  físicos, sino con  la vista de  la conciencia.

De esto Jesús el Cristo dijo:

«Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios»
Mateo 5:8

«Entren en su templo, en su corazón, ilumínenlo con los buenos pensamientos, la paciencia y la confianza inamovible que ustedes deben tener en su Padre»
La Vida de San Issa, 9:12

Ahora volvamos al asunto formulado en el título de este capítulo: el Cielo y el cielo. No es por casualidad que en algunos idiomas existan dos palabras diferentes (por  ejemplo: sky y Heaven en inglés; nebo y Nevesa en ruso) que indican dos nociones diferentes. El asignar el mismo significado a ambos es un mal entendido, causado por la ignorancia religiosa.

Los Cielos (Heavens) son los eones más sutiles. Aunque estos eones están presentes en todas partes —sobre nosotros también— no sirve de nada buscarlos, escudriñando arriba, incluso volando hasta allí. Dios en el aspecto del Creador y del Espíritu Santo está presente en las dimensiones espaciales más sutiles las que no pueden percibirse con ojos físicos. Uno sólo puede verlo después de refinarse a sí mismo (como una conciencia) al nivel de sutileza del Creador; verlo no con los ojos del cuerpo, sino con la visión de la conciencia.

«No todo el que Me dice: “Señor, Señor”, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que hace la voluntad de Mi Padre Que está en los Cielos»
Mateo 7:21.

Tienen que entender también que la traducción del Nuevo Testamento está muy lejos de ser perfecta. El significado profundo de algunas declaraciones de Jesús fue «cortado» por  traductores que eran incapaces de entender Sus ideas. Y esto sin contar los diferentes puntos de vista que pudieron haber tenido cada traductor en las distintas edades y situaciones en que fue traducida.

«Entren por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y ancho es el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ésta. Porque angosta es la puerta y estrecho es el camino que lleva a la (Verdadera) Vida, y pocos son los que la encuentran»
Mateo 7:13-14

«(…) El que busca, encontrará, y al que  llama, se le abrirá»
El Evangelio de Tomás, 94.

La palabra Cielo hace referencia a un nivel superior, pero no necesariamente se refiere a la altura o a un aspecto geográfico (este entendimiento es superficial, materialista). Si estamos hablando de la Morada del Creador o del Plano Espiritual, la palabra Cielo toma un significado más profundo, haciendo la referencia a planos Dimensionales Superiores, donde el nivel de las vibraciones de las cosas (o de lo que haya) es tan alto que no son posibles de ver ni de explicar, al menos no con estos ojos y este cuerpo limitado a pensar y expresarse en un plano de tres dimensiones.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Arrepentimiento (Cuerpo y Desenlace)

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Primera parte:


Primero, uno tiene que comprender las cuestiones fundamentales de filosofía religiosa: lo que es Dios, lo que es la Evolución, lo que es el propósito de nuestras vidas y de todos los seres encarnados. De esto queda absolutamente claro por qué hay que trabajar en uno mismo, a qué ideal debe aspirar, qué cualidades cultivar en sí mismo y de cuáles deshacerse, lo que es un verdadero vicio y lo que sólo es considerado como tal por las personas, pero no por Dios. Para este propósito es bueno empezar a estudiar las palabras de Jesús Mismo y aprender a distinguirlas de lo que las personas han fantaseado en el asunto del cristianismo «Aprendan de Mí» (Mateo 11:29), dijo Jesús.

En  los sermones de algunos sacerdotes ortodoxos uno puede oír la declaración de que «los Diez Mandamientos» que Dios dio a las personas a través de Moisés son «los mandamientos de Jesús el Cristo». Si usted se encuentra con semejantes sacerdotes,  apártese de ellos: ellos no entendieron absolutamente  nada, pero tratan de enseñar a los demás. En  realidad  Jesús  el  Cristo  dio  una  Enseñanza sobre Dios y el Camino hacia Él, la que es mucho más profunda que el Antiguo Testamento entero y consiste en decenas de los preceptos-mandamientos. 

Y  una  cosa más,  si  alguien  piensa  que  está  bien como  está  y  no  hay  ninguna  razón  para  cambiar,  entonces esta persona está tan lejos del trabajo espiritual, que no tiene incluso la más leve idea sobre este trabajo.  Porque  todos —principiantes  y  adeptos  altamente avanzados—  pueden  encontrar  posibilidades  para el mejoramiento de sí mismo en la Enseñanza de Jesús el Cristo. 

Ahora  permítannos  discutir el auto-análisis.  Lo que las personas llaman pecados no es el punto principal. Los pecados son nada más que manifestaciones de nuestros vicios, los rasgos del carácter, las cualidades de alma. Los pecados ayudan a reconocer los vicios, pero son los vicios contra los que uno tiene que luchar, no  los pecados. Y éste no es un trabajo de un día. Remodelar el alma, limpiándola de malas cualidades e instalar las buenas, requiere de años de arduos esfuerzos. 

Para discernir mejor un vicio particular en sí mismo, sería útil rastrear todas las manifestaciones de este vicio que ocurrieron en el pasado,  todos  los pecados de esta línea hasta la niñez. Y cuando este trabajo esté cumplido, Dios podrá darle a uno la oportunidad para mirar en sus vidas pasadas, para ver las raíces de los vicios que se originaron allí. El proceso de revelar vicios y recordar pecados específicos tiene que ser acompañado con el  arrepentimiento emocional sincero.  

Pero si en este proceso usted sufre emocionalmente de auto-compasión por miedo a causa del castigo futuro, usted está en el camino equivocado. Uno no tiene que sentir compasión por sí mismo, sino por las víctimas de uno: todos aquellos a quienes se hizo sufrir  física o emocionalmente. Y después hay que  repasar  con  conciencia a  través de  cada  situación, pero esta vez de una manera correcta. Si es posible reparar la culpa de alguna manera —incluso parcialmente— uno  debe hacerlo ciertamente.Si una persona pide el perdón de Dios, mientras ignora una posibilidad existente de reparar su culpa, no puede esperar un resultado positivo, porque tal arrepentimiento no parece ser sincero. 

No hay ningún substituto para el trabajo penitencial. Esperar que uno pueda  librarse de vicios a  través de  practicar  la  meditación  y  varios  métodos  «catárticos» es un error. Incluso proporcionarle a una persona la posibilidad de entrar en los eones del Espíritu Santo y  experimentar  el Abrazo  del Creador,  no  quema  los vicios. Éstos permanecen y siguen manifestándose. Esta declaración no es una suposición, sino un hecho.

Por  eso,  aconsejo que se aparten  de  tales «innovaciones»  como el método de «gritar» los vicios de uno (todo lo que se necesita es sólo gritar ruidosa y groseramente durante mucho tiempo,  mejor en compañía  de  socios)  y de tales métodos  feos  de «librarse de los vicios» como la siguiente invención de un  «padre»  ruso  ortodoxo  (antes  de  la  perestroika,  él era un instructor en un comité de un partido comunista regional); él predicaba:  «¡Maten  a  las  arañas! ¡Ustedes  tendrán 40 pecados absueltos por cada araña que maten!».  Es  mejor apartarse de tales tontos para no convertirse  en  el ciego conducido por el  ciego (Mateo 15:14).

Haciendo  un  resumen  de  este  capitulo  y  de  los capítulos  anteriores,  quiero  repetir  las  conclusiones principales: 

"En  el  infierno  no  terrestre  las  personas caen  no como resultado de fechorías específicas, sino debido al hábito, formado en la Tierra, de estar en los estados infernales  de  la  conciencia.  Las  fechorías  que  violan  el principio  de  no  causar  daño  innecesario  a  otros  seres vivientes predeterminan un infierno terrenal futuro. 

El primer e indispensable método para salvarse a sí mismo del  infierno  futuro es el arrepentimiento: es decir, hay que encontrar en uno mismo  los vicios que causan  los  errores  éticos  (pecados) y después  sigue el arrepentimiento,  la base de  éste  es  la  empatía  con  las víctimas de mis pecados. 

El propósito del arrepentimiento no es pedir perdón para sí mismo, sino liberarse de los vicios. 

La segunda dirección al comienzo del  trabajo espiritual  es  el  refinamiento  de  la  conciencia.  Empieza con la corrección de la esfera emocional: refrenando las emociones  negativas-groseras  y  fomentando  las  sutiles-positivas,  acostumbrándose  a  sí mismo  a  los  estados de conciencia paradisíacos en lugar de los infernales. "

Editado de : "La enseñanza original de Jesús el Cristo" - Vladimir Antonov

Arrepentimiento (Introducción)

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Segunda parte:


La enseñanza de Jesús el Cristo acerca del arrepentimiento, el Amor y el camino espiritual, era algo totalmente nuevo para su público: en aquel tiempo los judíos tenían una forma muy peculiar de «la liberación de los pecados». Una vez al año, en tiempo de Pascua, ellos transportaban simbólicamente sus pecados a los corderos, mataban a estos corderos «pecadores», como una «ofrenda a Dios», y después de eso, comían sus cuerpos muertos.Obviamente, este tipo de absurdo sólo aumentaba su culpabilidad ante los ojos de Dios.

Los pecados de uno no pueden ser transportados a nadie. Sólo la persona misma puede lavarlos con arrepentimiento sincero. Exactamente el arrepentimiento, que sigue a un auto-análisis intelectual, es el purificador principal del alma.

Dios constantemente nos «pastorea» como a Sus ovejas (alegoría que fue usada a menudo por Jesús). Él quiere que nos perfeccionemos, para que lleguemos a ser dignos de enriquecerlo. Esto constituye Su Vida, éste es el propósito de crear mundos materiales. Y Él nunca nos abandonará, no importa si queremos saber de Él o no, si Lo amamos o no, si nos esforzamos por llegar a ser perfectos y unirnos con Él o no.

Acercándose a Él a través de hacer esfuerzos de auto-perfeccionamiento, le trae a uno verdadera Beatitud. Particularmente «agudos» son los primeros contactos con la Conciencia Divina. Períodos más y más largos de estar en Unión con Él traen la Beatitud verdadera aún Más Alta. ¡Éste es el más grande premio por el progreso en el Camino espiritual!.

Pero si no obedecemos Su Voluntad, si andamos en la dirección opuesta, nos condenamos nosotros mismos a sufrimientos. Estos sufrimientos son un «premio» por la desobediencia.

Y la primera cosa que podemos hacer para librarnos de los sufrimientos es arrepentirnos. Pero los neófitos en religión (para quienes Dios no es una Realidad Viviente, sino la abstracción) naturalmente pueden preguntar: ¿Cómo debemos arrepentirnos?.

Por ejemplo, la iglesia católica y la iglesia ortodoxa rusa insisten en que uno puede arrepentirse solamente delante de un sacerdote. Y sólo por medio de él uno puede conseguir una «absolución de los pecados». Peor aun era antes, la iglesia católica ofrecía la «absolución de los pecados» a cambio de unas monedas de oro o vendía la salvación y un lugar en el "paraíso".

Pero la verdad es que no hay ninguna «absolución de pecados» cualquiera que sea. Es un enfoque completamente equivocado del problema. El caso del arrepentimiento tiene que ser considerado más en serio: cómo librarse de los vicios, no cómo pedir perdón. Por consiguiente, el mecanismo de arrepentimiento tiene que ser diferente. El anteriormente expresado rito de la iglesia es apropiado solamente para los niños, principiantes y adultos poco inteligentes.

En algunas iglesias protestantes el trabajo penitente está  mucho mejor organizado. Después de una preparación necesaria, los creyentes se arrepienten ante el Dios Viviente, sin intermediarios. La solemnidad  de la situación y el apoyo de la congregación entera contribuyen a la intensidad de la emoción de arrepentimiento.

Pero no todas las personas tienen acceso a tales comunidades o a consejeros espirituales verdaderamente  sabios que pueden explicar de qué uno tiene que arrepentirse y cómo arrepentirse. Por consiguiente, permítannos discutir el esquema básico del trabajo penitencial independiente.


Editado de : "La enseñanza original de Jesús el Cristo" - Vladimir Antonov

martes, 30 de noviembre de 2010

HOMBRE Y MUJER EN EL CAMINO ESPIRITUAL

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Es apropiado discutir aquí la psicología del sexo. Para empezar...

¿Cuál es el sexo de Dios? 
Si Lo  imaginamos como un anciano en una nube y decimos:  «¡Éste  es  su Dios  el Padre,  adórenlo!»,  entonces, por supuesto, Él es de sexo masculino, e incluso tiene barba. Y cierta categoría de personas de cierta edad evolutiva rendirán culto a semejante ícono y creerán que Dios es un hombre. Esto pasó en Rusia y de seguro también en muchas partes del mundo.

Jesús  también  Lo  llamó  el  Padre,  es  decir, en  el género masculino. Pero es en la tradición judaica en la que Dios fuese designado como el Padre. Pero en realidad Él es igualmente Madre y Padre. Es decir, Él no tiene ningún  sexo. Porque Él no es un humano, sino que es la Conciencia Primordial Universal. 

¿Y los espíritus son de un cierto sexo? 
Los espíritus no tienen ningún cuerpo por lo cual tampoco  tienen  sexo, aunque  mantienen  la autosensación  que  tuvieron  en  el  último  cuerpo hasta la nueva encarnación. También pueden mantener su apariencia habitual. 

«Entre  los espíritus  (…) hay  los masculinos y los femeninos (…)»
El Evangelio de Felipe, 61

Sin  embargo,  en  la próxima  encarnación,  el  sexo del cuerpo puede ser diferente. 

¿De qué depende el sexo? 
Depende de las cualidades que uno tiene que desarrollar o  reprimir  en  sí mismo. Algunas  cualidades  son más fáciles de desarrollar, poseyendo un cuerpo masculino, otras, poseyendo un cuerpo femenino. Es lo mismo con la supresión de las cualidades negativas. 

El sexo de un cuerpo está también relacionado con  las  hormonas sexuales: los andrógenos, los  estrógenos y  la  progesterona. Esto no sólo determina la sensación de pertenencia a un cierto sexo (es definido por el nivel de andrógenos en  la  fase embrionaria del desarrollo). Lo más importante para nuestro  tema es que el vigor y algunas otras características de una persona adulta dependen del nivel de hormonas sexuales.

Por  eso,  los  hombres  —con  su  nivel  alto  de andrógenos— normalmente  viven  más  intensamente que las mujeres, aspiran a las lejanías ignotas, estudian lo desconocido, luchan  por sus ideales, dominan  por sobre  la  parte menos dinámica de la sociedad: las mujeres. El hecho que los hombres estén en su mayoría en puestos ejecutivos, no es una  tradición mala, no es una infracción de los derechos de las mujeres, no es un índice de la «inferioridad» de las últimas,  sino  un proceso natural de distribución de papeles sociales que dependen de las capacidades particulares para los tipos diferentes de actividad. Agrego también que la mayoría de los asesinos, ladrones, estafadores, egoístas, narcotraficantes, "organizadores de genocidios", corruptos, etcétera ... son hombres.


Pero ni  el nivel de  andrógenos ni  el  sexo  tienen influencia directa en el nivel del intelecto

Hombre
Un alto nivel de andrógenos en una encarnación masculina  favorece  a desarrollar  el vigor, la actividad de  investigación en la ciencia, incluso la ciencia sobre Dios. Esto define  la  aspiración natural de un hombre maduro a volverse un  líder, para guiar a  las personas, ayudarlas, sacrificarse a sí mismo por su causa. 

Mujer
Una mujer típica es lo opuesto a tal hombre. Ella —que ha crecido en esta vida bajo la influencia de las hormonas femeninas— busca paz, armonía, comodidad y belleza. Ella quiere  tranquilizar al hombre  también. No  le gusta un hombre agitado,  indomable, que siempre está aspirando a alguna parte, a éste le puede admirar, pero es difícil permanecer con él en armonía y en calma. Y para el hombre, la mujer no es suficientemente vigorosa; y él quiere «sacudirla». 

«La mujer virtuosa es corona de su marido; mas la mala, como carcoma en sus huesos.»
Proverbios 12:4

Una mujer cabal está alegre de dar a los hombres su armonía, ternura, belleza, queriendo ayudarlos a «ennoblecerse», acercándolos a su ideal, a veces sacrificándose a sí misma. Y  los hombres maduros y cabales también están  listos a conducir a  las mujeres para enseñarles  lo que ellos han aprendido. De  esta manera, ayudándose mutuamente, enseñándose lo que él/ella necesita aprender, pueden ir juntos a la Meta común: a la Perfección. 



«Respétenla, protéjanla. Actuando así, ganarán su amor  (…) y encontrarán el  favor ante  la vista de Dios(…). Amen a sus esposas y respétenlas; porque  ellas serán madres mañana,  y más  tarde  las  antecesoras  de toda generación.

Sean  indulgentes hacia  la mujer. Su  amor  ennoblece al hombre, ablanda su corazón endurecido, doma al bruto y hace de él un cordero.

La esposa y la madre son los tesoros inapreciables dados  a  ustedes  por  Dios.  Ellas  son  los  ornamentos más hermosos de  la existencia, y de ellas nacen  todos los habitantes del mundo. 

Así como Dios (…) separó la luz de la oscuridad y la tierra de las aguas, la mujer posee la facultad divina de separar en un hombre las intenciones buenas de los pensamientos malos.

Por lo tanto, Yo les digo, después de Dios sus mejores pensamientos deben pertenecer a  las mujeres y  a  las esposas; la mujer para  ustedes  es  el  templo divino donde obtendrán fácilmente la felicidad y vino donde obtendrán fácilmente la felicidad perfecta.

Saquen de este templo la fuerza moral. Aquí ustedes se olvidarán de sus dolores y de sus fracasos,  y recuperarán la energía perdida, necesaria para permitirles ayudar a su próximo.

No la expongan a la humillación. Actuando así, se humillarán  y  perderán  el  sentimiento  de  amor  sin  el cual nada existe aquí abajo en la Tierra. 

Protejan a su esposa, para que  ella pueda protegerlos a ustedes y a toda su familia. Todo lo que ustedes  hagan por su esposa, su madre, por una viuda  u otra mujer en aflicción, ustedes  lo habrán hecho a su Dios.»

La Vida de San Issa, 12:13-21.


Todo lo dicho en este capítulo esta relacionado con  los  hombres y mujeres suficientemente evolucionados. Aquellos que no han intentado llegar a ser mejores  conscientemente, muy  a menudo  deciden  «afirmarse ellos mismos» a través de la arrogancia y el desdén hacia los representantes del otro sexo. 

En el Nuevo Testamento es el apóstol Pablo quien aportó  a  la  arrogancia masculina. En particular, él escribió: 

«Que  la  mujer  aprenda  calladamente,  con  toda obediencia.  Yo  no  permito  que  una mujer enseñe ni que ejerza autoridad sobre el hombre, sino que permanezca callada. Porque Adán fue creado primero, y después Eva (…)»
1 Timoteo 2:11-13

«Que sus mujeres guarden silencio en las iglesias, porque no les es permitido hablar, sino estar en sometimiento (…), porque es una vergüenza para una mujer hablar en una iglesia» 
1 Corintios 14:34-35.

«Las  esposas,  sométanse  ustedes  mismas  a  sus propios maridos, como al Señor, porque el marido es la cabeza de la esposa (…)» 
Efesios 5:22. 

«Juzguen  ustedes  mismos:  ¿es  propio  que  una mujer ore a Dios con la cabeza descubierta?» 
1 Corintios 11:13.

Pero la actitud de Jesús era diferente: 

«Simón Pedro  les dijo: “Haz que María nos deje, porque la mujer no merece la (Verdadera) Vida”. Jesús 
contestó:  “Mira,  Yo  la  guiaré  para  hacerla  varón  (…). Porque cada mujer que se hace varón, entrará en el Reino de los Cielos”» 
El Evangelio de Tomás, 114.  




Un hombre que va a la Perfección tiene que completarse  con lo femenino, con lo mejor  de  lo que las mejores mujeres poseen. Una mujer que va a la Perfección tiene que completarse con lo masculino, con lo mejor de  lo que los mejores hombres  poseen. Como resultado,  tanto  el hombre como la mujer se olvidan del sexo de sus cuerpos actuales y llegan a ser pura conciencia que aspira a unirse con  la Conciencia del Creador.

 «(…) Cuando ustedes conviertan lo masculino y  lo  femenino  en uno  solo, de modo que  el varón no sea el varón ni la mujer sea la mujer, entrarán en el Reino (del Padre)»
(El Evangelio de Tomás, 22).  



Editado de : "La enseñanza original de Jesús el Cristo" - Vladimir Antonov

sábado, 27 de noviembre de 2010

Infierno y Paraíso

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Aparte de los eones del Cielo, y  el plano material, hay otras dimensiones espaciales que existen en el extremo opuesto de la escala de lo sutil a lo grosero. Éstas son los estratos del infierno. Uno puede percibirlos en ciertos sitios de poder negativos.

El  rasgo específico de  los sitios de poder es la presencia de  algún tipo de energía de  los mundos no materiales que domina allí y afecta el estado de los seres encarnados, incluso el de las personas.

Los sitios de poder pueden ser clasificados, según su efecto, como positivos y negativos. Hay sitios de poder  positivos que son sumamente favorables  para  el trabajo espiritual o para la sanación. Los sitios de poder negativos le permiten  a  uno  llegar a saber  a  que  se asemeja la vida en varios estratos del infierno. Los  tamaños de los sitios de poder varían de un metro a kilómetros.

Ahora  para  nosotros  es  importante  entender  lo que determina el estado  y  la  dimensión  espacial —paradisíaca o  infernal— adonde  las personas  llegan al ocurrir la muerte de sus cuerpos físicos. La respuesta es bastante  simple:  en  el  otro  mundo  el  hombre permanece en el mismo estado de conciencia al que él se acostumbró mientras vivía en el cuerpo físico. Y él continuará existiendo en este estado hasta su próxima encarnación, normalmente por centenares de años. ¡Por esto,  es sumamente  importante dominar  el control de las emociones de uno mismo y no vivir como un animal,  reaccionando de manera  refleja a lo  factores exteriores agradables y desagradables y a los impulsos de las profundidades del cuerpo de uno!.

Los varios estados emocionales pueden ser clasificados según la escala de lo grosero a lo sutil:

  • Entre  los  estados más  groseros  están:  el  odio,  la furia, la molestia, el horror, el miedo, los  celos,  la  depresión,  el  resentimiento, los sentimientos de ser reprimido por alguien, el pesar de la separación, etc. 
  • Al rango medio uno puede asignar estados como: la prisa, la impaciencia, la desesperación, la  ansiedad, la excitación por el trabajo o el deporte, la pasión sexual (deseo apasionado), etc. 
  • Los estados altos de conciencia son: la ternura (incluyendo  la  sexualmente  coloreada),  los  estados  que surgen cuando uno se sintoniza con los fenómenos armoniosos de la naturaleza (la madrugada, la primavera, la  comodidad,  la  calma,  las  canciones  de  los pájaros  cantores,  los  animales  jugando,  etc.)  o  con obras correspondientes de varios tipos de arte. 
  • Hay aún más altos estados de conciencia. Éstos no están presentes entre  las emociones «terrenales», y no hay  ninguna  cosa  terrenal  que  podría  causarlos.  Sólo pueden ser conocidos en las meditaciones más altas de unión con el Espíritu. 

De  los  tres  grupos de estados listados anteriormente,  el primero se llama  tamas, el segundo, rajas y  el  tercero,  sattva. Tamas,  rajas y sattva,  como  cualidades  «terrenales»,  se  denominan gunas. Las categorías más altas  son  «superiores  a  las gunas». 

Haciendo esfuerzos espirituales, el hombre  tiene una posibilidad de ascender de una guna a otra y a los niveles más altos. Pero también puede descender. Y hay que caer en cuenta que lo que estamos discutiendo aquí no es sólo una habilidad de sentir ciertas emociones, sino los estados habituales  de  la  conciencia. Y el estado que es habitual en el momento cuando uno se separa del cuerpo es lo que determina el destino por centenares de años. Pensemos «¿quiero quedarme por tan largo tiempo en los estados de la primera  categoría, entre otros seres semejantes?» Esto es lo que es el infierno.

Si nosotros culpamos a «ellos» —a otras personas o a ciertas circunstancias— por nuestras emociones, estamos equivocados.  Nosotros mismos nos sintonizamos con malas personas o circunstancias, mientras deberíamos sintonizarnos con Dios, con  lo Divino, y eso puede salvarnos del infierno.

«(…) Aléjense de lo malo, péguense a lo bueno»
Romanos 12:9. 

Quizás, algunos puedan objetar, diciendo: «¡Pero apartarse del mal y preocuparse de la propia salvación es  egoísmo!  Y  ellos, la gente malvada  ¿qué  sigan haciendo todo tipo de cosas malas?»

Usted  está  equivocado:  estamos  hablando sobre los  estados de conciencia,  primero  que  nada.  Incluso luchando contra los delincuentes, contra la conducta humana más abominable, si  éste es nuestro deber, puede hacerse sin odio, furia, aversión, en el estado de tranquilidad  emocional  y  armonía  con  la  Divinidad. Mientras que a  través de emociones  infernales, sólo podemos hacernos daño, tanto a  nosotros mismos  como a los amigos.

También es  importante entender que  las emociones  fuertes no  sólo  se alborotan dentro de un  cuerpo: éstas crean alrededor campos de energía que afectan a otras personas y pueden incluso enfermarlas. 

Permítanme  repetirlo  una  vez  más: no estoy aconsejando que debemos apartarnos de la vida social, de  las necesidades de otras personas, y no sólo de  las personas.  

«Nadie  tiene  un  amor mayor  que  éste:  que uno dé su vida por sus amigos» 
Juan 15:13

Pero  no  hay  que  hacerlo  en  odio,  furia  o  desprecio, sino  en  calma, amor,  en  dirección  de  su  atención  al Propósito Más Alto, al Padre Celestial. Exactamente así Jesús iba a Su muerte. 

Mientras  estamos  en  cuerpos  físicos,  podemos cambiar según nuestra voluntad los hábitos de vivir en estados emocionales, en particular, con la ayuda de métodos de autorregulación psíquica y las varias técnicas meditativas. También podemos  recibir ayuda de otras personas  para  esforzarse  a  ser  mejor.  Pero  una  vez cuando el cuerpo se ha muerto es imposible cambiar el estado de uno mismo. Y entonces ya nadie podrá ayudar. Sólo uno mismo puede cambiar su destino por sí mismo durante su vida en un cuerpo físico. 

Nuestros destinos en las encarnaciones actuales o futuras son afectados por nuestros vicios. Por ejemplo, si nosotros ignoramos el dolor de otros seres vivientes (no sólo de las personas) y los hacemos sufrir o permitimos que sufran, entonces Dios  va  a  desacostumbrarnos  de  este  hábito. ¿Cómo? Poniéndonos en situaciones donde padeceremos dolor para que podamos —experimentando  el  dolor— aprender  a  ser  compasivos al dolor  de  los  demás. De esta manera programamos nuestros destinos (el infierno en  la Tierra), con  los cuales será mucho más difícil refinar emociones. Ahí donde el robo, la mentira y el asesinato pasan por hechos generosos. 

¿Qué debemos hacer  ahora para  librarnos de  los vicios que nos destruyen? 



Editado de : "La enseñanza original de Jesús el Cristo" - Vladimir Antonov

martes, 23 de noviembre de 2010

Amor y Sexo

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Nosotros ya hemos hablado sobre las diferencias entre las personas dependiendo de su edad psicogenética y el avance en el desarrollo evolutivo. Ahora prestemos atención al hecho que las personas de gunas diferentes no sólo se comportan diferentemente en la práctica religiosa o en actitud hacia los Mensajeros de Dios, sino que también en las relaciones entre sí, en particular, en las relaciones sexuales. Para las personas de gunas diferentes y para aquellos que están por encima de las gunas el sexo es muy diferente.

En  el  caso  de  las  personas  en  la  guna  tamas,  el sexo  es  egoísta  y  tosco,  como  las  personas  mismas. Ellos  se  inclinan  a  las  emociones  de  condenación  y odio; así pueden odiar el sexo así como a sus compañeros. Pero, siendo arrastrados por la pasión, pueden continuar «usando» a otras personas para satisfacerse.

Son las personas de esta guna, las que condenan y odian el sexo en otras personas. Ellos están  listos para «lapidar» por el sexo, aunque se permiten el sexo para ellos. 

Las personas de  la guna  tamas no pueden entender que el sexo de otras personas puede ser muy diferente:  no  como  un  medio  para  satisfacer  su  pasión animal primitiva  (llamada atracción  sexual en el  idioma  científico),  sino  como  un  medio  para  expresar  el amor que  tiene  la belleza de darse uno mismo al otro, buscando y encontrando la armonía mutua, la armonía de la unión de las conciencias, amándose el uno al otro. En el amor  sexual de  la guna  sattva  las personas  realmente  pueden  aprender  a  unir  las  conciencias  en  el amor, con el fin de que, habiéndolo aprendido, unir las conciencias  con  la Conciencia del amado Padre Celestial.

¿Pero quién es capaz de tal amor? Sólo las personas del sattva. ¿Y hay un criterio claro acerca de quiénes  son  las  personas  de  sattva?  Lo  hay:  son  aquellas que han dominado  el  amor  cordial,  es decir,  las  emociones  del  corazón  espiritual  «abierto».  Sin  embargo, tales personas son muy pocas. 

De  lo  antedicho  se  puede  ver  que  para  algunas personas el sexo es una manera de entrar más profundo en  el  tamas,  y  cada  nuevo  acto  sexual  para  ellos  es realmente  otro  paso  del  camino  al  infierno.  Aunque, para  otros  el  sexo  es  un medio  para  establecer  en  sí mismos  la  armonía,  la  sutileza,  la  pureza,  el  amor emocional,  la  habilidad  de  cuidar  del  otro,  el entrenamiento  para  unir  la  conciencia  en  los  abrazos de  amor,  los  estudios  en  la  escuela  de  Dios,  en  el Camino a la Unión con Él. 

Por eso,  Jesús dio  recomendaciones directamente opuestas  con  respecto  al  sexo  a diferentes personas:  a algunos recomendó restringir su sexualidad, mientras a otros predicó lo opuesto.

Veámoslo en los ejemplos: 

«Han oído que se dijo: “No cometerás adulterio”. Pero Yo les digo que todo el que mire a una mujer con codicia ya cometió adulterio con ella (…)»
Mateo 5:27-28 

«(…)  Quien  se  case  con  la  repudiada,  comete adulterio» 
Mateo 5:32 


Ahora,  continuemos  con  el  episodio  de  María Magdalena,  narrado  por  ella,  sobre  ella,  cuando  se  la culpó de  adulterio y  se  la  trajo para que  Jesús  la  juzgue: 

«Ellos me  tomaron  y  quisieron  apedrearme.  Yo, pecadora, amé a un hombre que estaba casado y  tenía tres niños. Los parientes de su esposa me  trajeron a  la plaza y empezaron a gritar con voz fuerte: ¡Matemos a la adúltera! ¡Ella profanó la ley!”. 

Entonces  (…) el Cristo  les dijo: “¡Aquel que está sin un pecado, tire la primera piedra!”. Y (Él) (…) hizo dispersar a la muchedumbre. 

Después Él se acercó y se arrodilló ante mí. 
(…) Yo estaba roja de vergüenza y tuve miedo. Lo sublime estaba sucediendo en el alma. Yo caí en la tierra y lloré. Él acarició mi pelo y dijo: 
—Mi estimada hermana,  ten valor para escucharme. Mucho mal existe en esta Tierra; muchas mentiras han  sido dichas por el malvado. Olvídate de que eres una  pecadora  y  dime  ¿tu  corazón  está  vivo  cuando amas? 
—¡Lo está, Señor! Cuando no amo está muerto.
—Entonces  ama,  hermana  Celestial,  y  ya  no  peques más,  pensando  que  tú  eres  una  pecadora»
Preguntas de María, 20-27

«Muchos  “virtuosos”  odian  y  condenan.  Pero  Yo les digo:  la adúltera que no odia  será mejor en el Día del  Juicio, que el “virtuoso” que  condena.»
Preguntas de María, 13-15 

Jesús también le dijo a María una regla importante de  las  relaciones  sexuales entre  las personas espiritualmente avanzadas: sus relaciones  tienen que ser un secreto entre ellas y Dios. En otras palabras, sólo Dios tiene que ser el Testigo y Guía de su amor. 

«Si un matrimonio está abierto al público,  se  vuelve  prostitución  (…)» 
El  Evangelio  de Felipe, 122. 

María  Magdalena  llegó  a  ser  una  discípula  de Jesús  y  se  unió  a  Su  grupo.  Hay  una  descripción importante de sus relaciones con Jesús: 

«(…) La compañera del Salvador es María Magdalena. Él la amó más que a todos los discípulos y la besaba a menudo en su boca. El resto de los discípulos lo vio y Le preguntó:  "¿Por qué  la amas más que a  todos nosotros?”. El Salvador  les  contestó:  “¿Por qué no  les amo  a ustedes  como  a  ella?”»
El Evangelio  de  Felipe, 55. 


viernes, 12 de noviembre de 2010

El principio de Generación




«La generación existe por doquier; todo tiene su principio masculino y femenino; la generación se manifiesta en todos los planos.»
El Kybalion


Este principio encierra la verdad de que la generación se manifiesta en todo, estando siempre en acción los principios masculino y femenino. Esto es verdad, no solamente en el plano físico, sino también en el mental y en el espiritual. En el mundo físico este principio se manifiesta como «sexo», y en los planos superiores toma formas más elevadas, pero el principio subsiste siempre el mismo. Ninguna creación física, mental o espiritual, es posible sin este principio. 

La comprensión del mismo ilumina muchos de los problemas que tanto han confundido la mente de los hombres. Este principio creador obra siempre en el sentido de «generar», «regenerar» y «crear». Cada ser contiene en sí mismo los dos elementos de este principio. 

Si deseáis conocer la filosofía de la creación, generación y regeneración mental y espiritual, debéis estudiar este principio hermético, pues él contiene la solución de muchos de los misterios de la vida. Os advertimos que este principio nada tiene que ver con las perniciosas y degradantes teorías, enseñanzas y prácticas, que se anuncian con llamativos títulos, las que no son más que una prostitución del gran principio natural de generación. Tales teorías y prácticas no son más que la resurrección de las antiguas doctrinas fálicas, que sólo pueden producir la ruina de la mente, del alma y del cuerpo, y la Filosofía Hermética siempre ha alcanzado su verbo de protesta contra esas licencias y perversiones de los principios naturales. Si lo que deseáis son tales enseñanzas, debéis irlas a buscar a otra parte: el hermetismo nada contiene sobre ellas. Para el puro todas las cosas son puras; para el ruin todas son ruines. 

jueves, 11 de noviembre de 2010

El principio de Causa y Efecto



«Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo a la ley; la suerte no es más que el nombre que se le da a la ley no reconocida; hay muchos planos de casualidad, pero nada escapa a la Ley.»
El Kybalion.

Este principio encierra la verdad de que todo efecto tiene su causa, y toda causa su efecto. Afirma que nada ocurre casualmente y que todo ocurre conforme a la Ley. La suerte es una palabra vana, y si bien existen muchos planos de causas y efectos, dominando los superiores a los inferiores, aun así ninguno escapa totalmente a la Ley.

Las muchedumbres se dejan llevar, arrastradas por el medio ambiente que las envuelve o por los deseos y voluntades de los demás, si éstos son superiores a las de ellas. La herencia, las sugestiones y otras múltiples causas externas las empujan como autómatas en el gran escenario de la vida. 

Pero los Maestros, habiendo alcanzado el plano superior, dominan sus modalidades, sus caracteres, sus cualidades y poderes, así como el medio ambiente que los rodea, convirtiéndose de esta manera en dirigentes, en vez de ser los dirigidos. Ayudan a las masas y a los individuos a divertirse en el juego de la vida, en vez de ser ellos los jugadores o los autómatas movidos por ajenas voluntades. Utilizan el principio, en vez de ser sus instrumentos.

Los Maestros obedecen a la causalidad de los planos superiores en que se encuentran, pero prestan su colaboración para regular y regir en su propio plano. En lo dicho está condensado un valiosísimo conocimiento hermético: que el que sea capaz de leer entre líneas lo descubra, es nuestro deseo.


miércoles, 10 de noviembre de 2010

El principio de Ritmo



«Todo fluye y refluye; todo tiene sus períodos de avance y retroceso, todo asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha, es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda; el ritmo es la compensación.» 
El Kybalion.

Este principio encierra la verdad de que todo se manifiesta en un determinado movimiento de ida y vuelta; un flujo y reflujo, una oscilación de péndulo entre los dos polos que existen de acuerdo con el principio de polaridad, descrito hace un momento. Hay siempre una acción y una reacción, un avance y un retroceso, una ascensión y un descenso. Y esta ley rige para todo; soles, mundos, animales, mente, energía, materia. Esta ley lo mismo se manifiesta en la creación como en la destrucción de los mundos, en el progreso como en la decadencia de las naciones, en la vida, en las cosas todas, y, finalmente, en los estados mentales del hombre, y es con frecuencia a esto último que creen los hermetistas que este principio es el más importante.

El Maestro se polariza a sí mismo en el punto donde desea quedarse, y entonces neutraliza la oscilación rítmica pendular que tendería a arrastrarlo hacia el otro polo. Todos los que han adquirido cierto grado de dominio sobre sí mismos ejecutan esto hasta cierto punto, consciente o inconscientemente, pero el Maestro lo efectúa conscientemente, y por el solo poder de su voluntad alcanza un grado tal de estabilidad y firmeza mental casi imposible de concebir por esa inmensa muchedumbre que va y viene en un continuado movimiento ondulatorio, impulsada por ese principio de ritmo. 

Este, así como el de la polaridad, ha sido cuidadosamente estudiado por los hermetistas, y los métodos de contrabalancearlos, neutralizarlos y emplearlos, forman una de las partes más importantes de la alquimia mental hermética. 

lunes, 8 de noviembre de 2010

El principio de Polaridad



«Todo es doble, todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son medias verdades, todas las paradojas pueden reconciliarse.» 
El Kybalion. 

Este principio encierra la verdad de que todo es dual; todo tiene dos polos; todo su par de opuestos, afirmaciones que son de otros tantos axiomas herméticos. Explica y dilucida las antiguas paradojas que han dejado perplejos a tantísimos investigadores, y que literalmente decían: «La tesis y la antítesis son idénticas en naturaleza, difiriendo sólo en grado»; «los opuestos son idénticos en realidad, diferenciándose en su gradación»; «los pares de opuestos pueden conciliarse, los extremos se tocan»; «todo es y no es al mismo tiempo», «toda verdad no es sino media verdad»; «toda verdad es medio falsa», etcétera. Este principio explica que en cada cosa hay dos polos, dos aspectos, y que los «opuestos» no son, en realidad, sino los dos extremos de la misma cosa, consistiendo la diferencia, simplemente, en diversos grados entre ambos.

El calor y el frío, aunque opuestos, son realmente la misma cosa, consistiendo la diferencia, simplemente, en diversos grados de aquella. Mirad un termómetro y tratad de averiguar donde empieza el calor y donde termina el frío. No hay nada que sea calor absoluto en realidad, indicando simplemente ambos términos, frío y calor, diversos grados de la misma cosa, y que ésta se manifiesta en esos opuestos no es más que los polos de eso que se llama Calor, o sea la manifestación del principio de polaridad que nos ocupa.

El mismo principio se manifiesta en la «luz» y la «oscuridad», las que, en resumen, no son sino la misma cosa, siendo ocasionada la diferencia por la diversidad de grado entre los dos polos del fenómeno. ¿Dónde termina la oscuridad y dónde empieza la luz? ¿Cuál es la diferencia entre grande y pequeño? ¿Cuál entre duro y blando? ¿Cuál entre blanco y negro? ¿Cuál entre alto y bajo? ¿Cuál entre positivo y negativo? 

El principio de polaridad explica esta paradoja. El mismo principio opera de idéntica manera en el plano mental. Tomemos, por ejemplo, el amor y el odio, dos estados mentales completamente distintos aparentemente, y notaremos que hay muchos grados entre ambos; tantos, que las palabras que nosotros usamos para designarlos, «agradable» y «desagradable», se esfuman una en la otra, hasta tal punto que muchas veces somos incapaces de afirmar si una cosa nos causa placer o disgusto.

Todas no son más que gradaciones de una misma cosa, como lo comprenderéis claramente por poco que meditéis sobre ello. Y aun más que esto, es posible cambiar o transmutar las vibraciones de odio por vibraciones de amor, en la propia mente y en la mente de los demás, lo que es considerado como lo más importante.

domingo, 7 de noviembre de 2010

El principio de Vibración




«Nada está inmóvil; todo se mueve; todo vibra.» 
El Kybalion.

Este principio encierra la verdad de que todo está en movimiento, de que nada permanece inmóvil, cosas ambas que confirma por su parte la ciencia moderna, y cada nuevo descubrimiento lo verifica y comprueba. Y, a pesar de todo, este principio hermético fue enunciado hace cientos de años por los Maestros del antiguo Egipto. 

Este principio explica las diferencias entre las diversas manifestaciones de la materia, de la fuerza, de la mente y aun del mismo espíritu, las que no son sino el resultado de los varios estados vibratorios. Desde el TODO, que es puro espíritu, hasta la más grosera forma de materia, todo está en vibración: cuanto más alta es esta, tanto más elevada es su posición en la escala. La vibración del espíritu es de una intensidad infinita; tanto, que prácticamente puede considerarse como si estuviera en reposo, de igual manera que una rueda que gira rapidísimamente parece que está sin movimiento. Y en el otro extremo de la escala hay formas de materia densísima, cuya vibración es tan débil que parece también estar en reposo. Entre ambos polos hay millones de millones de grados de intensidad vibratoria. Desde el corpúsculo y el electrón, desde el átomo y la molécula hasta el astro y los Universos, todo está en vibración. 

Y esto es igualmente cierto en lo que respecta a los estados o planos de la energía o fuerza (la que no es más que un determinado estado vibratorio), y a los planos mentales y espirituales. Una perfecta comprensión de este principio habilita al estudiante hermético a controlar sus propias vibraciones mentales, así como las de los demás. Los Maestros también emplean este principio para conquistar los fenómenos naturales. «El que comprenda el principio vibratorio ha alcanzado el cetro del poder», ha dicho uno de los más antiguos escritores. 

miércoles, 3 de noviembre de 2010

El principio de Correspondencia



«Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba.» 
El Kybalion. 

Este principio encierra la verdad de que hay siempre una cierta correspondencia entre las leyes y los fenómenos de los varios estados del ser y de la vida, y el antiquísimo axioma hermético se refiere precisamente a esto, y afirma: «Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba», y la comprensión de este principio da una clave para resolver muchos de los más obscuros problemas y paradojas de los misteriosos secretos de la Naturaleza. Hay muchos planos que no conocemos, pero cuando aplicamos esa ley de correspondencia a ellos, mucho de lo que de otra manera nos sería incomprensible se hace claro a nuestra conciencia. 

Este principio es de aplicación universal en los diversos planos, mental, material o espiritual del Kosmos: es una ley universal. 

Los antiguos hermetistas consideraban este principio como uno de los más importantes auxiliares de la mente, por cuyo intermedio se puede descorrer el velo que oculta lo desconocido a nuestra vida. Su aplicación puede desgarrar un tanto el Velo de Isis, de tal manera que nos permita ver, aunque más no sea, algunos de los rasgos de la diosa. De igual manera que el comprender los principios de la geometría habilita al hombre para medir el diámetro, órbita y movimiento de las más lejanas estrellas, mientras permanece sentado en su observatorio, así también el conocimiento del principio de correspondencia habilita al hombre a razonar inteligentemente de  lo conocido o lo desconocido; estudiando la mónada se llega a comprender al arcángel.

Expansión del tema:

"En tiempos de Abraham el maestro Hermes Trismegisto aseguraba que toda la información sobre un hombre se podía encontrar en solo una gota de su sangre y que dentro de cada hombre se hallaba representada la totalidad del universo. Formuló entonces un principio al que llamó La Ley de la Correspondencia  que decía:“Como es arriba es abajo, y como es abajo es arriba”. Con estas palabras creó Hermes un método deductivo que permitió vislumbrar la grandeza del universo creado, donde lo más grande de lo más grande es igual a lo más pequeño de lo más pequeño. Donde todos los niveles de existencia comparten la misma esencia, organizados en un sistema de hologramas dentro de hologramas, dentro de hologramas, hasta el infinito.

Por eso desde ese entonces para los más sabios existía ya la convicción de que el camino más corto para la exploración del cosmos era mediante el viaje hacia el interior del hombre: -Conócete a ti mismo y conocerás el universo-."

lunes, 1 de noviembre de 2010

El principio de Mentalismo



«El TODO es Mente; el universo es mental.»
El Kybalion.

"Todos los estados encuentran su origen en la mente. La mente es su fundamento y son creaciones de la mente."
Siddharta Gautama el Buddha

Este principio encierra la verdad de que «todo es mente». Explica que el TODO, que es la realidad sustancial que se oculta detrás de todas las manifestaciones y apariencias que conocemos bajo los nombres de "universo", "material", "fenómenos de la vida", "materia", "energía", etc., y en una pa-labra, todo cuanto es sensible a nuestros sentidos materiales, es espíritu, quien en sí mismo es incognoscible e indefinible, pero que puede ser considerado como una mente infinita, universal y viviente. Explica también que todo el mundo fenomenal o universo es una creación mental del TODO en cuya mente vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser. 

Este principio, al establecer la naturaleza mental del universo, explica fácilmente los varios fenómenos mentales y psíquicos que tanto han preocupado la atención del público, y que sin tal explicación no son comprensibles y desafían toda hipótesis científica. La comprensión de este principio hermético de mentalismo habilita al individuo a realizar y conocer la ley que rige el universo mental, aplicándola a su bienestar y desarrollo. El estudiante de la Filosofía Hermética puede emplear conscientemente las grandes leyes mentales, en vez de usarlas por casualidad o ser usado por ellas. Con la clave maestra en su poder, el discípulo puede abrir las puertas del templo del conocimiento mental y psíquico y entrar en el mismo, libre e inteligentemente. Este principio explica la verdadera naturaleza de la energía, de la fuerza y de la materia, y el cómo y el porqué todas estas están subordinadas al dominio de la mente.

Uno de los antiguos Maestros escribió hace largo tiempo : 

«El que comprenda la verdad de que el universo es mental, está muy avanzado en el sendero de la maestría». 

Y estas palabras son tan verdad hoy en día como lo eran cuando fueron escritas. Sin esta clave maestra la maestría es imposible, y el estudiante que no la posea, en vano llamará a la puerta del Templo.

Expansión del tema: