Ley del Dharma :: Sermon de Benares :: El Amor :: Sermon del Monte :: Virtudes Platónicas
Infierno y Paraíso :: ¿Conflictos? ¿Porqué? :: Todo lo que existe tiene vida :: Arrepentimiento



La Ley del Dharma La Sermon de Benares ¿Qué es el Amor? El Sermon del Monte(Jhasua) Virtudes Platónicas
Infierno y Paraíso ¿Por que los conflictos? ¿Por que los permitimos? Todo lo que existe tiene vida Arrepentimiento
"Todo lo que existe en la creación tiene VIDA, tal vez diferente de la tuya, pero todo tiene vida."

"Más allá de lo sólido, más allá de lo líquido, más allá de lo gaseoso, más allá de lo ígneo, está LA ESENCIA de las cosas y esa esencia es la misma para todos. Más allá del Kosmos, del Tiempo, del Espacio, de todo cuanto se mueve y cambia, se encuentra la realidad Substancial, la Verdad Fundamental."

"No somos seres humanos que tienen experiencias espirituales ocasionales, sino todo lo contrario: somos seres espirituales que tienen experiencias humanas ocasionales"

"Todo en el universo se mueve bajo el influjo de dos grandes fuerzas, EL AMOR, que todo lo une, que todo lo funde, que no es sino armonía; y LA JUSTICIA, la fuerza que equilibra el amor, para que el universo entero no se funda nuevamente en un solo átomo de luz."

"El verdadero Amor no es ciego ni nace a primera vista. El verdadero Amor es Consciente e Inteligente, porque nos permite dar en su Justa medida lo que más requieren los demás. El verdadero Amor se forja, se trabaja, se construye. Aquel que Ama no debe ni puede ser egoísta"

"Dios mora en cada uno de sus hijos."

lunes, 8 de noviembre de 2010

El principio de Polaridad

Temas relacionados:


«Todo es doble, todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son medias verdades, todas las paradojas pueden reconciliarse.» 
El Kybalion. 

Este principio encierra la verdad de que todo es dual; todo tiene dos polos; todo su par de opuestos, afirmaciones que son de otros tantos axiomas herméticos. Explica y dilucida las antiguas paradojas que han dejado perplejos a tantísimos investigadores, y que literalmente decían: «La tesis y la antítesis son idénticas en naturaleza, difiriendo sólo en grado»; «los opuestos son idénticos en realidad, diferenciándose en su gradación»; «los pares de opuestos pueden conciliarse, los extremos se tocan»; «todo es y no es al mismo tiempo», «toda verdad no es sino media verdad»; «toda verdad es medio falsa», etcétera. Este principio explica que en cada cosa hay dos polos, dos aspectos, y que los «opuestos» no son, en realidad, sino los dos extremos de la misma cosa, consistiendo la diferencia, simplemente, en diversos grados entre ambos.

El calor y el frío, aunque opuestos, son realmente la misma cosa, consistiendo la diferencia, simplemente, en diversos grados de aquella. Mirad un termómetro y tratad de averiguar donde empieza el calor y donde termina el frío. No hay nada que sea calor absoluto en realidad, indicando simplemente ambos términos, frío y calor, diversos grados de la misma cosa, y que ésta se manifiesta en esos opuestos no es más que los polos de eso que se llama Calor, o sea la manifestación del principio de polaridad que nos ocupa.

El mismo principio se manifiesta en la «luz» y la «oscuridad», las que, en resumen, no son sino la misma cosa, siendo ocasionada la diferencia por la diversidad de grado entre los dos polos del fenómeno. ¿Dónde termina la oscuridad y dónde empieza la luz? ¿Cuál es la diferencia entre grande y pequeño? ¿Cuál entre duro y blando? ¿Cuál entre blanco y negro? ¿Cuál entre alto y bajo? ¿Cuál entre positivo y negativo? 

El principio de polaridad explica esta paradoja. El mismo principio opera de idéntica manera en el plano mental. Tomemos, por ejemplo, el amor y el odio, dos estados mentales completamente distintos aparentemente, y notaremos que hay muchos grados entre ambos; tantos, que las palabras que nosotros usamos para designarlos, «agradable» y «desagradable», se esfuman una en la otra, hasta tal punto que muchas veces somos incapaces de afirmar si una cosa nos causa placer o disgusto.

Todas no son más que gradaciones de una misma cosa, como lo comprenderéis claramente por poco que meditéis sobre ello. Y aun más que esto, es posible cambiar o transmutar las vibraciones de odio por vibraciones de amor, en la propia mente y en la mente de los demás, lo que es considerado como lo más importante.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada