sábado, 10 de diciembre de 2011

La vida y el estado interior

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En el terreno de la vida práctica descubrimos siempre contrastes que asombran. Gentes adineradas con magnífica residencia y muchas amistades, a veces sufren espantosamente...

Humildes proletarios de pico y pala o personas de la clase media, suelen vivir a veces en completa felicidad.

Muchos archimillonarios sufren de impotencia sexual y ricas matronas lloran amargamente la infidelidad del marido...

Los ricos de la tierra parecen buitres entre jaulas de oro, por estos tiempos no pueden vivir sin "guarda-espaldas"...

Los hombres de estado arrastran cadenas, nunca están libres, andan por doquiera rodeados de gente armada hasta los dientes...

Estudiemos esta situación más detenidamente. Necesitamos saber que es la vida. Cada cual es Libre de opinar como quiera...

Digan lo que digan ciertamente nadie sabe nada, la vida resulta un problema que ninguno entiende...

Cuando las gentes desean contarnos gratuitamente la historia de su vida, citan acontecimientos, nombres y apellidos, fechas, etc., y sienten satisfacción al hacer sus relatos...

Esas pobres gentes ignoran que sus relatos están incompletos porque eventos, nombres y fechas, es tan sólo el aspecto externo de la película, falta el aspecto interno...

Es urgente conocer "estados de conciencia", a cada evento le corresponde tal o cual estado anímico.

Los estados son interiores y los eventos son exteriores, los acontecimientos externos no son todo...

Entiéndase por estados interiores las buenas o malas disposiciones, las preocupaciones, la depresión, la superstición, el temor, la sospecha, la misericordia, la auto- consideración, la sobre-estimación de Sí mismo; estados de sentirse feliz, estados de gozo, etc., etc., etc.

Incuestionablemente los estados interiores pueden corresponderse exactamente con los acontecimientos exteriores o ser originados por éstos, o no tener relación alguna con los mismos...

En todo caso estados y eventos son diferentes. No siempre los sucesos se corresponden exactamente con estados afines.

El estado interior de un evento agradable podría no corresponderse con el mismo. El estado interior de un evento desagradable podría no corresponderse con el mismo.

Acontecimientos aguardados durante mucho tiempo, cuando vinieron sentimos que faltaba algo...

Ciertamente faltaba el correspondiente estado Interior que debía combinarse con el acontecimiento exterior...

Muchas veces el acontecimiento que no se esperaba viene a ser el que mejores momentos nos ha proporcionado...

Combinar estados interiores con acontecimientos exteriores en forma correcta, es saber vivir inteligentemente...

Cualquier evento inteligentemente vivenciado exige su correspondiente estado interior específico...

Empero, desafortunadamente las gentes cuando revisan su vida, piensan que esta en sí misma está constituida exclusivamente por eventos exteriores...

¡Pobres gentes! piensan que si tal o cual acontecimiento no les hubiese sucedido, su vida habría sido mejor...

Suponen que la suerte les salió al encuentro y que perdieron la oportunidad de ser felices...

Lamentan lo perdido, lloran lo que despreciaron, gimen recordando los viejos tropiezos y calamidades...

No quieren darse cuenta las gentes que vegetar no es vivir y que la capacidad para existir conscientemente depende exclusivamente de la calidad de los estados interiores del Alma...

No importa ciertamente cuan hermosos sean los acontecimientos externos de la vida, si no nos encontramos en tales momentos en el estado interior apropiado, los mejores eventos pueden parecernos monótonos, cansones o simplemente aburridores...

Alguien aguarda con ansiedad la fiesta de bodas, es un acontecimiento, más podría suceder que se estuviese tan preocupado en el momento preciso del evento, que realmente no gustase en ello ningún deleite y que todo aquello se tornase tan árido y frío como un protocolo...

La experiencia nos ha enseñado que no todas las personas que asisten a un banquete o a un baile, gozan de verdad... Nunca falta un aburrido en el mejor de los festejos y las piezas más deliciosas alegran a unos y hacen llorar a otros... Muy raras son las personas que saben combinar confidentemente el evento externo con el estado interno apropiado...

Es lamentable que las gentes no sepan vivir conscientemente: lloran cuando deben reír y ríen cuando deben llorar...

Control es diferente: El sabio puede estar alegre más nunca jamás lleno de loco frenesí; Triste pero nunca desesperado y abatido... sereno en medio de la violencia; abstemio en la orgía; casto entre la lujuria, etc.

Las personas melancólicas y pesimistas piensan de la vida lo peor y francamente no desean vivir...

Todos los días vemos gentes que no solamente son infelices, sino que además —y lo que es peor—, hacen también amarga la vida de los demás...

Gentes así no cambiarían ni viviendo diariamente de fiesta en fiesta; la enfermedad psicológica la llevan en su interior... tales personas poseen estados íntimos definitivamente perversos...

Sin embargo esos sujetos se auto-califican como justos, santos, virtuosos, nobles, serviciales, mártires, etc., etc., etc. Son gentes que se auto-consideran demasiado; personas que se quieren mucho a sí mismas...

Individuos que se apiadan mucho de sí mismos y que siempre buscan escapatorias para eludir sus propias responsabilidades...

Personas así están acostumbradas a las emociones inferiores y es ostensible que por tal motivo crean diariamente elementos psíquicos infrahumanos.

Los eventos desgraciados, reveses de fortuna, miseria, deudas, problemas, etc., son exclusividad de aquellas personas que no saben vivir...

Cualquiera puede formarse una rica cultura intelectual, más son muy pocas las personas que han aprendido a vivir rectamente...

Cuando uno quiere separar los eventos exteriores de los estados interiores de la conciencia, demuestra concretamente su incapacidad para existir dignamente.

Quienes aprenden a combinar conscientemente eventos exteriores y estados interiores, marchan por el camino del éxito...

Adaptado de: "Psicologia Revolucionaria" - Samael Aun Weor

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