martes, 1 de enero de 2013

De la Brevedad de la Vida

Este es el título con que el gran filósofo romano Séneca (4 a.C. – 65 d.C.), tituló a una de sus obras más conocidas.

Séneca es uno de los representantes de la Escuela Estoica, escuela de filosofía que se caracterizaba por una férrea moral, totalmente práctica, en la cual se creyó entender que la virtud y la práctica de una vida simple con arreglo a la naturaleza ayudarían al hombre a reencontrarse consigo mismo, y que de allí devendría el reencuentro con Dios, con la Patria, con el Bien.

Una de las grandes ideas que ha desarrollado el Estoicismo y que puede tener una gran utilidad en nuestras vidas, es la relación entre el hombre y el tiempo que le concede la vida. El tiempo desde siempre ha sido un enigma para el ser humano. Pretendemos atraparlo, pero se escapa de nuestras manos como fina arena. Los romanos acuñaron la frase "tempus fugit", el tiempo huye, para dar a entender su carácter escurridizo y efímero.

Séneca, en su ensayo "De brevitate vitae" o "De la brevedad de la vida", nos muestra el aspecto relativo del tiempo, ya que no es que nuestra vida sea corta, sino que nosotros la desperdiciamos en cosas banales. Él decía que el tiempo es como el dinero: "Poco para el que lo malgasta y mucho para quien sabe administrarlo", pero como es algo incorpóreo no le damos el valor que le damos a las cosas materiales. Éste es un problema muy de nuestros días; quizá por esa tendencia de alejarnos de nuestro "yo interior", nos pasamos la vida rellenándola con placeres y deseos que satisfacen nuestra parte más instintiva o pasional, pero que nos quita tiempo para las cosas verdaderamente humanas. El tiempo dedicado a nuestra vida profesional, a nuestros hábitos televisivos o a las más variadas posibilidades de ocio que nos brinda nuestra sociedad son buenos ejemplos de ello. Nos mantienen entretenidos, pero también nos impiden tener una vida más intensa y profunda, y quizá plasmar los sueños e ideales de juventud. Si fuéramos capaces de apoyar nuestra disciplina en nuestra razón, o simplemente en el sentido común, veríamos cómo el tiempo se alarga, y nos sorprenderíamos de las cosas que se pueden hacer en un día y en una vida.

Por otra parte, el emperador filósofo Marco Aurelio, también perteneciente a la Escuela Estoica, nos recuerda en sus "Meditaciones" el valor del momento: "Por más larga que sea la vida de uno, al morir, todos perdemos lo mismo: el presente, pues el pasado ya lo hemos perdido antes, el futuro no lo poseemos aún, y no podemos perder lo que no tenemos", por eso nos recomienda: "Realizar cada acto como si estuviéramos a punto de salir de esta vida, como si fuera nuestro último día". Esta frase invita a reflexionar sobre la utilización de nuestro tiempo, de la importancia del presente. En general, se tiene la tendencia a dejar las cosas importantes de la vida para el futuro: nuestros grandes planes, sueños, etc., y vivimos el presente "de pasada"; pero, ¿y si no hay futuro? Nadie nos lo garantiza, podemos salir de esta vida en cualquier momento y sin previo aviso. Según Marco Aurelio podemos dar a la vida otra dimensión. No nos podemos librar de las ataduras del tiempo, pero lo podemos convertir en nuestro aliado y vivir cada momento con más calidad y conciencia; esto haría que nuestro futuro fuese mejor.


Cortesía de la Escuela de Filosofía
NUEVA ACROPOLIS PERÚ.

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