jueves, 17 de enero de 2013

¿Puede morir el Amor?

Hubo una vez en la historia del mundo un día terrible en que el Odio, que es el Rey de los malos sentimientos y los más grandes defectos, convoco a una reunión urgente.

Todos los sentimientos negros del mundo y los deseos más perversos del corazón humano llegaron a esta reunión con curiosidad por saber cuál era el propósito.

Cuando estuvieron todos habló el odio y dijo: “Los he reunido aquí por que deseo matar a alguien”.

Los asistentes no se extrañaron mucho pues era el odio quién hablaba y el siempre quería matar a alguien.

“Quiero que maten al Amor” dijo:

Muchos sonrieron malévolamente pues mas de uno le tenía ganas. El primer voluntario fue el Mal carácter, quién dijo: “Yo iré, y les aseguro que en un año el Amor habrá muerto, provocaré tal discordia que no lo soportará”.

Al cabo de un año se reunieron otra vez y al escuchar el reporte del mal carácter quedaron muy decepcionados.

“Lo siento, lo intente todo, pero cada vez que yo siembro una discordia el Amor lo supera”.

Fue entonces cuando muy diligente se ofreció la ambición, quién dijo: “En vista de que el mal carácter fracasó, iré yo. Desviaré la atención del Amor hacia el deseo por la riqueza y el Poder, y con esto lo destruiré”. Y empezó la ambición el ataque hacia su victima quién, renunciando a todo deseo desbordado de poder y riquezas, triunfo de nuevo.

Furioso el odio, por el fracaso de la ambición envió a los celos, quiénes burlones y perversos inventaron toda clase de artimañas para despistar al amor y lastimarlo con dudas y sospechas infundadas. Pero el amor con valentía se impuso nuevamente.

Año tras año el odio siguió en su lucha enviando a sus mas hirientes compañeros, envió a la frialdad, al egoísmo, a la indiferencia, a  la pobreza, a la enfermedad, y a muchos otros que fracasaron siempre, por que cuando el amor se sentía desfallecer tomaba de nuevo fuerzas y todo lo superaba.

El odio convencido de que el Amor era invencible les dijo a los demás: “No hay nada que hacer el Amor ha soportado todo, llevamos muchos años insistiendo y no logramos vencerlo”.

De pronto, de un rincón el salón, se levanto un sentimiento poco conocido que vestía todo de negro. Con un sombrero gigante que cubría su rostro. Su aspecto era fúnebre como el de la Muerte: “Yo mataré al Amor”, dijo con seguridad. Todo se preguntaron quién era ese que pretendía hacer solo, lo que ninguno había podido.

El odio dijo: “Ve y hazlo”.

Tan solo había pasado algún tiempo cuando el odio volvió ha llamar a todos los malos sentimientos para comunicarles que después de mucho esperar por fin el Amor había muerto.

Todos estaban felices, pero sorprendidos. Entonces el sentimiento del sombrero negro hablo: “Ahí les entrego el Amor totalmente muerto y destrozado” y sin decir mas intento marcharse.

“Espera, dijo el odio, en tan poco tiempo lo eliminaste por completo. ¿Quién eres?”. El sentimiento levanto por primera vez su horrible rostro y dijo: “Soy la Rutina”.


"En tanto que haya alguien que crea en una idea, la idea vive."
José Ortega y Gasset

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