miércoles, 2 de marzo de 2011

Sobre la libertad y la propaganda

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"Comprende en qué consiste realmente la libertad y cómo se alcanza. La libertad no es el derecho o la capacidad de hacer lo que te venga en gana. La libertad viene de comprender los límites de tu propio poder y los límites naturales establecidos por la divina providencia. Al aceptar las limitaciones y las inevitabilidades de la vida y trabajar con ellas en lugar de combatirlas, nos hacemos libres. Si, por el contrario, sucumbimos ante el deseo pasajero por cosas que escapan a nuestro control, perdemos la libertad."
Epícteto

¿Qué entenderán las personas por Libertad?
Para la mayoría de la gente, la libertad debe ser andar por las calles, poder correr, ir al centro comercial, ir a votar, tener una bandera, jugar futbol, salir de casa cuando se quiere, salir de compras con amigos, hacer un viaje con familiares y si se tiene dinero salir del país, tener carros, comprar casas, etcétera. Pero la libertad, desde un punto de vista filosófico, es algo completamente diferente. Para poder entender la libertad desde un punto de vista profundo, filosófico, tendríamos, no solamente que remontarnos a lo que sobre la libertad, dijeron los grandes clásicos, sino a la propia lógica de las cosas.

La libertad es una propiedad que tienen los seres y los entes. O sea, no es un ser en sí, es una propiedad que pueden tener los seres. La libertad es la posibilidad de elección entre dos o más cosas, pero ¿cómo puede elegir el hombre que no sabe? Para que haya posibilidad de elección, lo fundamental es tener conocimiento, es tener lo que se llama en Filosofía, conciencia. Si tenemos conciencia de las cosas, podemos elegir.

De ahí que, la libertad se fundamenta en la conciencia del individuo, en su posibilidad de conocerse a sí mismo y de conocer al mundo circundante. La ignorancia de sí mismo y del mundo circundante limita la libertad hasta tal punto que obramos sin pensar, sin ser conscientes de las consecuencias de nuestros actos en profundidad, nos dejamos guiar por nuestros impulsos e instintos, nos dejamos guiar por estereotipos y tradiciones, por el qué dirán y una serie de prejuicios. Nos gobierna nuestro propio cuerpo en vez de que nosotros lo gobernemos. Nos damos cuenta ahora que la ignorancia no solo se basa en un conocimiento externo, sino más bien en el conocimiento interno y en el dominio de nuestra personalidad.

Entonces cabria decir que la libertad no es absoluta, sino condicionada; y también es una libertad que termina donde comienza la libertad de otro. A veces, la libertad parece un juego de sombras chinescas: si se superponen unas a otras, se convierten en monstruos, en seres casi incontrolables.

Desde épocas muy antiguas se enseño acerca de la propiedad de las virtudes de descomponerse por exceso o por defecto. Hoy se usa mucho hablar de exceso de libertad como libertinaje, como un mal. Y de hecho todo exceso es un mal. Una copa de agua puede ser buena cuando uno está sediento, pero ¿muchas copas de agua serían buenas? Entonces no solo aprendemos que la libertad es relativamente buena cuando es necesaria, sino que las cosas no son tampoco buenas en sí, sino que lo son en relación a cómo nosotros la utilizamos.

"No te centres en lo que él o ella hace, sino en seguir tu elevado propósito. Tu propósito debería buscar la armonía con la naturaleza. Pues éste es el verdadero camino hacia la libertad." 
Epícteto

Todos estamos sujetos a ciertas circunstancias desde el momento en que estamos manifestados y se menciona que es relativamente buena porque lo que es libertad para unos, es libertinaje para otros. Las cosas deben darse en su justa medida, y lo que se llama a veces “libertad”, no es realmente tal, sino simplemente obediencia a los instintos. Un dejarse llevar por los impulsos y emociones. Y esto es por nuestra propia ignorancia. Libertinaje.

Igualmente es importante ver qué es válido en un lugar del mundo y qué es lo válido en otro; tratar de no importar o de no exportar ideas o puntos de vista que puedan ser naturales en un sitio, pero que no lo son en otros sitios del mundo.

Cuando se habla de que hay ciertas cosas que horrorizan en algunos sitios, y otras que no, es porque entra un nuevo factor que nos condiciona y que nos hace pensar de una determinada manera, la propaganda. 

Quiero marcar la diferencia entre lo que se entiende por propaganda y lo que es publicidad. Lo que generalmente vemos hoy no es propaganda: es publicidad. La publicidad trata de hacernos ver qué virtudes y características tienen las cosas. La propaganda es otra: es algo natural. Una planta: -por ejemplo- se propaga: hace propaganda. Los microbios se propagan: hacen propaganda.


Todos los seres vivos tienden a la propagación de sus especies: todos los seres vivos tienden a la propagación de lo que es válido. Y, obviamente, cuando creemos que algo es válido -un Ideal, por ejemplo- tratamos de propagarlo. Pero no estamos vendiendo algo externo a nosotros; somos nosotros mismos los que nos entregamos con esa propaganda. El que hace publicidad, simplemente señala unas características ventajosas del objeto publicitario. Pero él no se va, no se pierde, no se quema, no se tortura; él no se destroza con lo que está diciendo. Si lo vende, bien; y si no, ganará un poco menos.


En cambio, el que realmente hace propaganda, de parte de su propio ser; siente que va dejando en cada palabra un trazo de color, un poco de su vida, de su esperanza, de su historia.

Cuando se hace propaganda, cuando realmente se propaga, surge una fuerza interna, de adentro hacia afuera; no se trata de vender nada, es una forma de desangrarse. Siempre que uno hace propaganda, si lo hace por un Ideal, de alguna manera escribe con sangre, con una parte de sí mismo.

Estamos en un mundo hecho de palabras, donde todos hablamos, pero donde casi nadie vive aquello que está hablando. Yo creo que en la verdadera propaganda, hay que tratar de propagar no solamente ideas, sino también emociones y vivencias.

Recordemos las enseñanzas de nuestros mayores, cuando decían que la mejor propaganda era el ejemplo. El ejemplo es una forma de vivir en público, de tal suerte que la gente, viendo lo que hace uno, diga: "Yo querría hacer lo que ese hace. Yo querría ser como es ese hombre".

Cigarrillos Camel, para Navidad?
para tu Salud?
Todo este mundo es artificial, robotizado. El propagar es natural. Hay hay factores económicos que rigen lo que llamamos propaganda o publicidad. No valen las ideas en sí; no vale la profundidad ni la fuerza de una idea. Vale, en gran parte, en este mundo material, la cantidad de dinero que se puede invertir en propagar algo, es decir, en hace un montaje emisor. Esta es la desgracia de nuestro siglo.

Pero ¿todo este mundo exterior, no será reflejo de nuestro mundo interior? De alguna manera misteriosa, todo este mundo de chatarra, de hierro y plástico. ¿no será la expresión exterior y el reflejo de otro mundo que tenemos adentro? ¿No habremos perdido en nuestro interior la fuerza de la fe? ¿No habremos perdido el conocimiento, la posibilidad de diferenciar el bien del mal? ¿No habremos perdido la seguridad en nuestras convicciones, y todo ello se traduce en un mundo caótico exterior que nos abruma? ¿No estaremos contaminados por dentro y es por eso que estamos contaminando la Naturaleza? ¿No se nos habrán contaminado los sentimientos? ¿No habremos perdido la pureza, con lo que provocamos el que la Naturaleza carezca de ella? ¿Por qué tratamos de lavar por fuera cuando tendríamos que lavar por dentro?.


"Se el cambio que quieres ver en el mundo"
Propaga lo mejor de ti

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