sábado, 17 de noviembre de 2012

Evangelio de Tomas - Parte III



21. Dijo Mariham a  Jesús: «¿A qué  se parecen  tus discípulos ?» Él  respondió: «Se parecen a unos muchachos  que  se  han  acomodado  en  una  parcela  ajena. Cuando  se  presenten  los  dueños  del terreno  les  dirán: Devolvednos  nuestra  finca. Ellos  se  sienten  desnudos  en  su  presencia  al  tener  que dejarla y devolvérsela». Por eso os digo: «Si el dueño de la casa se entera de que va a venir el ladrón, se pondrá a vigilar antes de que  llegue  y no permitirá que éste penetre  en  la casa de  su propiedad y  se lleve  su  ajuar.  Así,  pues,  vosotros  estad  también  alerta  ante  el  mundo,  ceñid  vuestros  lomos  con fortaleza  para  que  los  ladrones  encuentren  cerrado  el  paso  hasta  vosotros;  pues  (si  no)  darán  con la recompensa   que vosotros  esperáis. ¡Ojalá  surja de  entre vosotros un hombre  sabio que —cuando  la cosecha hubiere madurado— venga rápidamente con la hoz en la mano y la siegue! El que tenga oídos para oír, que oiga».


22.  Jesús  vio  unas  criaturas  que  estaban  siendo  amamantadas  y  dijo  a  sus  discípulos:  «Estas criaturas  a  las  que  están  dando  el  pecho  se  parecen  a  quienes  entran  en  el Reino». Ellos le dijeron:
«¿Podremos nosotros —haciéndonos  pequeños— entrar en el Reino?»  Jesús  les  dijo:  «Cuando seáis
capaces  de  hacer  de  dos  cosas  una,  y  de  configurar  lo  interior  con  lo  exterior,  y  lo  exterior  con  lo interior, y lo de arriba con lo de abajo, y de reducir a la unidad lo masculino y lo femenino, de manera
que el macho deje de ser macho y la hembra hembra; cuando hagáis ojos de un solo ojo y una mano en
lugar de una mano y un pie en lugar de un pie y una imagen en lugar de una imagen, entonces podréis
entrar [en el Reino]».

23. Dijo Jesús: «Yo os escogeré uno entre mil y dos entre diez mil; y resultará que ellos quedarán como uno solo».

24.  Dijeron  sus  discípulos:  «Instruyenos  acerca  del  lugar  donde  moras,  pues  sentimos  la necesidad de indagarlo». Díjoles: «El que tenga oídos, que escuche: en el interior de un hombre de luz hay siempre luz y él ilumina todo el universo; sin su luz reinan las tinieblas».

25. Dijo Jesús: «Ama a tu hermano como a tu alma; cuídalo como la pupila de tu ojo».

26. Dijo Jesús: «La paja en el ojo de tu hermano, sí que la ves; pero la viga en el tuyo propio, no la ves. Cuando hayas sacado la viga de tu ojo, entonces verás de quitar la paja del ojo de tu hermano».

27.  (Dijo  Jesús):  «Si  no os abstenéis del mundo, no encontraréis el Reino; si no hacéis del sábado sábado, no veréis al Padre».

28. Dijo  Jesús: «Yo estuve en medio del mundo y me manifesté a ellos en carne. Los hallé a todos ebrios (y) no encontré entre ellos uno siquiera con sed. Y mi alma sintió dolor por los hijos de los hombres, porque son ciegos en su corazón y no se percatan de que han venido vacíos al mundo y vacíos intentan otra vez salir de él. Ahora bien: por el momento están ebrios, pero cuando hayan expulsado su vino, entonces se arrepentirán».

29. Dijo Jesús: «El que la carne haya llegado a ser gracias al espíritu es un prodigio; pero el que
el espíritu (haya llegado a ser) gracias al cuerpo, es prodigio [de prodigios]. Y yo me maravillo cómo
esta gran riqueza ha venido a alojarse en esta pobreza».

30. Dijo Jesús: «Dondequiera que hubiese tres dioses, dioses son; dondequiera que haya dos o
uno, con él estoy yo».

31. Dijo Jesús: «Ningún profeta es aceptado en su aldea; ningún médico cura a aquellos que le conocen».




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