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martes, 1 de enero de 2013

De la Brevedad de la Vida

Este es el título con que el gran filósofo romano Séneca (4 a.C. – 65 d.C.), tituló a una de sus obras más conocidas.

Séneca es uno de los representantes de la Escuela Estoica, escuela de filosofía que se caracterizaba por una férrea moral, totalmente práctica, en la cual se creyó entender que la virtud y la práctica de una vida simple con arreglo a la naturaleza ayudarían al hombre a reencontrarse consigo mismo, y que de allí devendría el reencuentro con Dios, con la Patria, con el Bien.

Una de las grandes ideas que ha desarrollado el Estoicismo y que puede tener una gran utilidad en nuestras vidas, es la relación entre el hombre y el tiempo que le concede la vida. El tiempo desde siempre ha sido un enigma para el ser humano. Pretendemos atraparlo, pero se escapa de nuestras manos como fina arena. Los romanos acuñaron la frase "tempus fugit", el tiempo huye, para dar a entender su carácter escurridizo y efímero.

Séneca, en su ensayo "De brevitate vitae" o "De la brevedad de la vida", nos muestra el aspecto relativo del tiempo, ya que no es que nuestra vida sea corta, sino que nosotros la desperdiciamos en cosas banales. Él decía que el tiempo es como el dinero: "Poco para el que lo malgasta y mucho para quien sabe administrarlo", pero como es algo incorpóreo no le damos el valor que le damos a las cosas materiales. Éste es un problema muy de nuestros días; quizá por esa tendencia de alejarnos de nuestro "yo interior", nos pasamos la vida rellenándola con placeres y deseos que satisfacen nuestra parte más instintiva o pasional, pero que nos quita tiempo para las cosas verdaderamente humanas. El tiempo dedicado a nuestra vida profesional, a nuestros hábitos televisivos o a las más variadas posibilidades de ocio que nos brinda nuestra sociedad son buenos ejemplos de ello. Nos mantienen entretenidos, pero también nos impiden tener una vida más intensa y profunda, y quizá plasmar los sueños e ideales de juventud. Si fuéramos capaces de apoyar nuestra disciplina en nuestra razón, o simplemente en el sentido común, veríamos cómo el tiempo se alarga, y nos sorprenderíamos de las cosas que se pueden hacer en un día y en una vida.

Por otra parte, el emperador filósofo Marco Aurelio, también perteneciente a la Escuela Estoica, nos recuerda en sus "Meditaciones" el valor del momento: "Por más larga que sea la vida de uno, al morir, todos perdemos lo mismo: el presente, pues el pasado ya lo hemos perdido antes, el futuro no lo poseemos aún, y no podemos perder lo que no tenemos", por eso nos recomienda: "Realizar cada acto como si estuviéramos a punto de salir de esta vida, como si fuera nuestro último día". Esta frase invita a reflexionar sobre la utilización de nuestro tiempo, de la importancia del presente. En general, se tiene la tendencia a dejar las cosas importantes de la vida para el futuro: nuestros grandes planes, sueños, etc., y vivimos el presente "de pasada"; pero, ¿y si no hay futuro? Nadie nos lo garantiza, podemos salir de esta vida en cualquier momento y sin previo aviso. Según Marco Aurelio podemos dar a la vida otra dimensión. No nos podemos librar de las ataduras del tiempo, pero lo podemos convertir en nuestro aliado y vivir cada momento con más calidad y conciencia; esto haría que nuestro futuro fuese mejor.


Cortesía de la Escuela de Filosofía
NUEVA ACROPOLIS PERÚ.

domingo, 23 de diciembre de 2012

¿Nos sirve el recuerdo?

Todos tenemos, dentro de nuestra alma, una especie de cofre donde guardamos nuestros recuerdos más añorados, gratos y algunas veces, hasta los dolorosos. El abrir nuestro cofre de los recuerdos es volver a sentir y a vivir aquellas experiencias que en algunas oportunidades nos impulsarán e inspirarán y en otras nos generarán dolor, miedo o duda, haciendo imposible continuar nuestro camino. Pero lo importante es que nosotros somos los dueños de ese cofre y somos los únicos responsables de revisar constantemente qué es lo que estamos guardando en él. De nosotros depende tener un cofre de oro o un cofre de hierro.

Cuando el filósofo Nietzsche decía que el hombre superior era el hombre de más larga memoria, no se refería a una memoria capaz de acumular la mayor cantidad de datos, de conceptos o de teorías, se refería al hombre que es capaz de recordar los aciertos y errores que ha tenido en su vida para evitar equivocarse una y otra vez.

Cuántas veces nos hemos molestado por lo mismo, cuántas veces hemos sufrido por lo mismo, cuántas veces nos han engañado de la misma manera, cuántas veces hemos lastimado a nuestros seres queridos de la misma forma… Cuántas veces la humanidad se ha dividido por fanatismo, cuántas veces la humanidad ha sufrido por guerras, cuántas veces la humanidad ha perdido la fe... Seguramente muchas; sin embargo la capacidad de acumular estas experiencias y reflexionar sobre ellas, es lo que podrá llevarnos a un crecimiento interior con mayor rapidez y con menos dolor, pues evitaremos caer una y otra vez en el mismo agujero. Esta enseñanza la podemos aplicar en la vida personal y también en la historia de la humanidad.

Lo importante es recordar la experiencia, lo que aprendimos de nosotros mismos y de la circunstancia, pero evitando llevar con nosotros el dolor propio de la misma. Si nuestro corazón y nuestra mente están llenos de dolor o de rencor, no habrá espacio para nuevos sentimientos ni sueños.

Cuenta la historia que uno de los momentos más dolorosos en la vida del filósofo Platón, fue cuando su Maestro Sócrates, a quien le tenía una profunda devoción, muere habiendo sido condenado injustamente. Ante es te gran dolor él escribe una de sus obras más notables: “El Fedón”, en el cual transmite las enseñanzas de su maestro Sócrates sobre la inmortalidad del alma. Así, Platón transforma su dolor y nos transmite un mensaje lleno de sabiduría y belleza.

Así como el hombre guarda sus recuerdos en la memoria, la humanidad guarda sus recuerdos en la historia. La historia es la memoria de la humanidad. Es por ello que las culturas clásicas, como Roma, solían llamarla “Maestra de Vida”, pues un pueblo que conoce su historia no está condenado a repetir los mismos errores una y otra vez; por otro lado, se inspira en sus tradiciones y en sus héroes.

El pueblo romano se consideraba descendientes del Dios Marte, Dios de la guerra y de la sacerdotisa Silvia Rea. Al recordar sus orígenes ellos eran conscientes de su noble procedencia y sabían cómo debían actuar. No podían menos que vivir haciendo gala de grandes y reales muestras de valor y de honor.

Cuando Platón decía “Dioses sois, pero lo habéis olvidado”. Se refería a que hemos olvidado cuáles son nuestros orígenes espirituales. Si no recordamos de dónde venimos, tampoco sabremos quiénes somos ni a dónde nos dirigimos.

A pesar de vivir en una época tan materialista aún podemos intuir, muy en el fondo de nuestra alma, que nuestro origen es superior. Cuentan un mito platónicos en los orígenes de la creación, el hombre era un ser alado que vivía en un mundo celeste. Allí estaba en contacto con lo bueno, lo bello y lo justo. En un momento determinado él se identificó más con el mundo de la materia, perdiendo así sus alas y quedando atrapado en este mundo. Sin embargo, cada vez que el hombre percibe o está en contacto con la Belleza, la Bondad de corazón y la Justicia verdadera, siente una emoción muy grande en su interior pues su alma recuerda el mundo espiritual del cual partió alguna vez.

No temamos buscar y recordar la belleza, la bondad y la justicia pues sentiremos el batir de aquellas alas que alguna vez perdimos, sentiremos que nuestra alma nuevamente quiere volar.

Cortesía: Curso Filosofía para la Vida
Nueva Acrópolis Perú

martes, 16 de agosto de 2011

Tiene muchos nombres, pero es el mismo

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El príncipe partió hacia el infinito, viajaba en un rayo de sol y anduvo en busca de su primera lección. Sus pensamientos estaban confundidos; ¿dónde tendría qué buscar, cuál sería esa primera lección, a quién podría preguntarle? Partió sin rumbo fijo, todo lo que sabía era que iba al encuentro de 10 principios que lo podrían llegar a convertir en el hombre más sabio del universo y en el más feliz de la creación, o bien, si fracasaba, podría llegar a perder a su familia.

Todo eso lo pensaba y lo repasaba una y otra vez, volteaba a su alrededor buscando alguna pista, buscando algún punto en donde empezar, pero todo era igual, estrellas, cometas, mundos que chocaban, mundos en formación, estrellas frías, solitarias, vagando por el espacio. ¿Dónde detenerse, cuál sería el primer punto donde podría él empezar su búsqueda?

En su recorrido vio pasar a otros seres que, como él, andaban buscando algo; recordó las palabras de su padre: tu camino es sólo tuyo aunque todos anden buscando lo mismo. Entonces, decidió detenerse en el primer planeta que viera; decidió, que si todos los planetas y estrellas eras iguales, lo mismo daba empezar su búsqueda en una estrella lejana o en un planeta cercano y descendió en el primer planeta que encontró. Una vez en su superficie, empezó a caminar hasta que encontró a un ser y le dijo: 
_Buen hombre, ¿podrías tú indicarme cuáles son los 10 principios que debo aprender para ser el hombre más sabio en el universo?, y el buen hombre le contestó:
_No puede haber hombres sabios en el universo, porque sólo Dios tiene la verdad absoluta y nosotros no podemos entender esa verdad.
_Pero, ¿quién es Dios?, preguntó el príncipe.
_Mira hijo, Dios es el principio que anima a todos nosotros, es como una chispa de luz que ilumina tus noches cuando te encuentras solitario y te guía dentro de tus pensamientos cuando andas en busca de algo. Mientras este diálogo se desarrollaba, pasó por allí otra persona.
_Disculpen que interrumpa su plática, pero no es a Dios a quien tienen qué buscar, sino a Alá.
_Y, ¿quién es Alá? preguntó el príncipe.
_Alá es el creador de todo lo existente, incluso, creó a ese Dios de quien te está hablando este hombre; Alá estuvo antes que todas las cosas en el universo y por El vivimos y para El vivimos.
_Esperen un momento, ¿quieren ustedes decirme que Dios y Alá son seres muy poderosos dentro de esta creación?, y el primer hombre contestó:
_Ese Dios tuyo que dices es Alá, en realidad no es sino un reflejo de mi Dios; Alá podrá ser tu guía, pero en cuanto a mí respecta, no tiene ningún poder ni sobre mi Dios ni sobre mí, porque Dios me protege. Pronto se oyó una tercera voz que se unió al grupo, diciendo así:
_Señores, dejen de discutir, pues todo lo que ustedes puedan ver, sentir y pensar, no es sino el sueño de Brahma. Brahma es ese gran ser de donde todo se deriva; vivimos como parte de ese sueño que Brahma creó en su mente por obra y gracia de su poder omnipotente; la imaginación de que existe un Dios o de que existe Alá, no es sino fruto de la voluntad de Brahma, el único que ha existido siempre, el único que existirá para siempre; aun nosotros, somos producto de su propio sueño.

El príncipe se fue alejando de esta conversación, pues lejos de aclarar sus dudas, empezaba a verse confundido, y mientras los 3 hombres seguían discutiendo acaloradamente, partió en su rayo de luz para abandonar ese planeta y siguió en busca de los 10 principios. Más adelante, decidió parar en una estrella cuyo brillo llamó su atención. Cuando llegó allí, observó a los jóvenes cantando y danzando y eso le pareció hermoso y decidió acercarse.

_¿Me permiten unirme a su celebración? les preguntó.
_Por supuesto que sí. En este lugar todos bailamos y adoramos a ese ser que nos ha creado; y el niño preguntó:
_¿Quién es el que los ha creado? 
_Mira niño, el que nos ha creado a nosotros también te ha creado a ti y ha creado todo lo que puedas observar hacia arriba y hacia abajo, hacia la derecha o hacia la izquierda; todo esto ha sido creado por alguien que nos ama y que desea vernos felices por siempre.
_Pero, ¿quién es Él? insistía el niño.
_No tiene nombre, algunos lo llaman Dios, otros lo llaman Alá, otros lo llaman Brahma, en fin, tiene muchos nombres, pero es el mismo.
El niño pensó haber encontrado una clave y siguió preguntando:
_Díganme más acerca de ese principio, de ese ser tan poderoso que ha logrado crear todas las cosas.
Y los jóvenes, en sus cantos, decían:
_Cómo quieres que te expliquemos la forma en cómo Él ha creado todo, si aún nosotros no somos capaces de entender cómo es que bailamos y cantamos.
_Entonces, ¿quieres decir que no puedes decirme nada acerca de ese ser tan poderoso?
_Bueno, nadie lo ha visto, pero todos sabemos que existe.
_Pero, ¿cómo es posible que si nadie lo ha visto todo el mundo cree en Él?
_Mira pequeño príncipe, tal vez tú no lo sientas, pero a nosotros nos basta con sentirlo dentro para saber que existe.
El niño subió nuevamente a su rayo de sol y partió más confundido que antes y sus pensamientos iban de un lado para otro diciendo: primero, ese ser tiene muchos nombres; después, me dicen que es el mismo; luego, me dicen que nadie lo ha visto y, sin embargo, todos creen en Él; ¿quién podrá explicarme todo esto? Y siguiendo su camino, su vista atrapó a un objeto que se veía sombrío, sin luz. Decidió investigar, puesto que su aspecto era tan extraño y cuando llegó a ese objeto descendió en su superficie y preguntó.
_¿Es ésta una estrella, o es acaso un sol? y el ser que se encontraba sentado en una roca le contestó:
_Esto solía ser una estrella, tal vez la más brillante de todo el universo, pero ahora ya no lo es.
_Pero, ¿qué fue lo que pasó, cómo es que perdió ese brillo?
_Fue la Voluntad de Dios la que hizo que esta estrella se apagara y llenara de tinieblas este lugar que antes era maravilloso.
_Un momento, dijo el niño; ¿quieres decirme que Dios es tan malvado que le robó su luz?
_Lo que quiero decir, es que si esto fue posible, fue porque Dios lo permitió.
_Pero, ¿no hubo ninguna razón especial?, ¿acaso Dios es capaz de quitar el brillo de cualquier estrella del universo sin tener alguna razón?
_Si tuvo alguna no la entendería, yo sólo sé que antes podía divertirme y pasar días y noches disfrutando de la belleza de este planeta, pero de pronto todo se ensombreció y ahora estoy condenado a vagar en esta oscuridad y, únicamente, de vez en cuando llega alguien como tú y les comento mi historia.

"Parecía como si hubieran olvidado que todos en el
planeta éramos hermanos y que teníamos que cuidarnos
unos a otros"
El niño se levantó extrañado y siguió caminando por la superficie de ese frío y oscuro planeta. Más adelante encontró una flor, una maravillosa flor. Al verla, extrañado, se le acercó y le preguntó:
_¿Cómo es posible que en este frío y oscuro planeta puedas haber florecido con unos colores tan bellos?, y la flor le dijo: 
_Yo soy la esperanza; anteriormente en este planeta vivían millones de flores como yo, todo era luz y alegría, pero los seres que nos cuidaban se olvidaron de sus responsabilidades; dejaron de pensar en nosotros y se ocuparon únicamente de bailar y de cantar; se olvidaron que tenían una responsabilidad con todos nosotros. Poco a poco mis hermanos y hermanas fueron muriendo y los seres no dejaban de bailar y de cantar, parecía como si hubieran olvidado que todos en el planeta éramos hermanos y que teníamos que cuidarnos unos a otros, y entonces, después de un tiempo, todos fueron muriendo y sólo quedé yo. Un día vino un ángel del cielo y me dijo: tú no morirás porque representas a la esperanza; algún día, los hombres despertarán de su sueño y te verán y te querrán cuidar y querrán que haya muchas otras como tú y, en ese momento, mis hermanas volverán a aparecer y este planeta será nuevamente luz y alegría.
El niño se entristeció y preguntó:
_Entonces, ¿quieres decir que Dios no fue el que castigó a los hombres?
_Yo soy sólo una flor y no conozco los designios divinos, sólo puedo decirte que nosotros éramos antes una gran familia, hombres y plantas, animales y flores, todos formábamos una gran familia; creo que seguramente Dios se regocijaba en nosotros, pero un día, los hombres olvidaron su responsabilidad y fuimos muriendo; yo creo que Dios es justo porque no dejó que todo muriera, y ahora que estoy aquí, espero que, algún día, los hombres disfruten y podamos todos volver a ser lo que antes éramos.
El niño, profundamente conmocionado, acarició a la flor, subió en su rayo de sol y partió, y muy dentro, una voz de majestuosa presencia le dijo:
_Has encontrado la primera clave:

“Dios es el creador de todo lo que existe, tiene muchos nombres pero es el mismo; y Él cuida de toda su creación, pero deja que los seres humanos aprendan a cuidarla por ellos mismos.”

Y el niño siguió su camino en busca de la segunda lección.

Tomado de: "Los principios del iniciado" - Kwan Yin

sábado, 8 de enero de 2011

¿Trabajo o Parasitismo?

Jesús el Cristo logró todo. Él era consustancial con el Padre. El Que está unido al Padre no necesita nada «terrenal». Él está listo para aceptar la muerte del cuerpo y resucitar completamente en el Padre. El cuerpo para Él no es sino un impedimento, y sólo la Voluntad del Padre Le hace sostener la existencia del cuerpo.

Jesús no vivió para Sí Mismo, Él vivió para las personas. Y les dio todo lo que tenía, todo de Él Mismo. Él aconsejaba hacer esto a Sus seguidores. ¿Porqué necesitan ustedes algo «terrenal»? Nosotros estamos trabajando, predicando la Verdad, sanando a las personas, ellas se alegran cuando las visitamos, ellas nos alimentan, tenemos ropa y se nos da un resguardo durante la noche. ¿Qué más necesitamos en la Tierra? ¡Busquen al Padre entonces! Y no tengan resentimiento para dar a los demás lo que ustedes tienen.


«(…) No se preocupen por su vida, qué comerán; ni por su cuerpo, con qué se vestirán. Porque la vida es más que el alimento, y el cuerpo más que la ropa. Consideren los cuervos, que ni siembran ni siegan; no tienen bodega ni granero, y sin embargo, Dios los alimenta; ¡cuánto más valen ustedes que las aves! (…) Consideren los lirios, cómo crecen; no trabajan ni hilan; pero les digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de éstos. (…) No se afanen por lo que han de comer o de beber, y no estén preocupados (por todo esto). Porque las gentes del mundo buscan ansiosamente todas estas cosas; pero su Padre sabe que necesitan estas cosas. Mas busquen el Reino de Dios, y estas cosas les serán añadidas. ¡No temas, rebaño pequeño! (…) Acumulen un tesoro inagotable en los Cielos, donde no se acerca ningún ladrón (…). Porque donde esté su tesoro, allí también estará su corazón»
(Lucas 12:22-34).

Es más, un día, «(…) un cierto hombre prominente Le preguntó, diciendo: “Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?”. (…) Y Jesús le dijo: “Te falta todavía una cosa: vende todo lo que tienes y repártelo entre los pobres (…) y ven, sígueme”» (Lucas 18:18-22).

Jesús supo que este hombre podía hacer un progreso, si se decidía a hacerse Su discípulo. Pero él no deseaba convertirse en un discípulo. ¿A quién se dirigía Jesús, cuando propuso renunciar a todo lo «terrenal»? ¿A las personas dignas de llegar a ser Sus discípulos o a todas las personas? Por supuesto, a los primeros.

Quiénes eran dignos de volverse los discípulos más íntimos de Jesús? ¿Ociosos y parásitos? ¡No! Jesús esperaba pasar a Sus discípulos más íntimos el conocimiento más alto. Éstas son etapas finales de la evolución personal de las almas humanas. Y uno tiene que repararse a sí mismo para éstas, desarrollando en sí mismo el Amor, la Sabiduría y el Poder a través de los asuntos terrenales: a través del amor familiar, a través de proporcionarse para sí mismo y su propia familia, ayudando a los amigos y cualquiera a quien pueda ayudar, defendiéndolos de los delincuentes, esforzándose por mejorar la vida de todas las personas… Y solamente cuando el hombre se haya desarrollado a sí mismo en todos estos asuntos exotéricos, llegará el tiempo para el trabajo esotérico serio, con el propósito de conocer a Dios el Padre y unirse con Él.

Sólo unos pocos son capaces de lo último. El resto tiene que perfeccionarse, en primer lugar, a través del trabajo por el bien de los demás. Y sólo el que trabaja, sólo él «es digno de su comida» (Mateo 10:10). Es «el obrero (quien) es digno de su salario (…)» (Lucas 10:7). Es el que trabaja digno del bienestar.

«¿Quién sirve como un soldado a sus propias expensas cualquier día? ¿Quién  planta una viña y no come de su fruta? ¿Y quién pasta a un rebaño y no se alimenta de la leche del rebaño? ¿Acaso digo esto según el juicio humano? ¿No dice también la ley esto mismo? Pues en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey cuando trilla. ¿Acaso Le preocupan a Dios los bueyes? ¿O lo dice especialmente por nosotros? Sí, se escribió por nosotros, porque el que ara debe arar con esperanza, y el que trilla debe trillar con la esperanza de participar de la cosecha»
(1 Corintios 9:7-10).

Jesús y los apóstoles no cultivaron trigo, no pastaron ganado, no construyeron casas. Pero ellos sirvieron ;a las personas con el servicio más alto: el servicio que estas personas no podían realizar por sí mismas. Ellos mostraron el camino a Dios. ¡Y así, merecieron comida!.

Por lo tanto, la pregunta es: ¿debemos estimular el parasitismo de las personas, consentirlos en esto? ¿Las dañamos o las ayudamos con esto?. Pero que nadie concluya de lo antedicho que nunca debemos compartir, dar o regalar. Por supuesto que debemos hacerlo, y no sólo dinero o bienes materiales, sino también dar el conocimiento para que la vida de esa persona sea orientada a la búsqueda de la Verdad y el Amor. Ésta es una manifestación de nuestro amor. Pero hay que regalar al que es digno de recibir. Esto será un hecho de sabiduría.

"No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen."
(Mateo 7:6).

Recordemos las palabras de Jesús:

«Bienaventurado el hombre que ha trabajado: él ha encontrado la vida (correcta)»
(El Evangelio de Tomás, 58).


¿Trabajo o Parasitismo?

"Porque en la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.

De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta; en la exhortación; el que reparte, hágalo con generosidad; el que preside, con seriedad; el que hace obras de misericordia, que las haga con alegría.

El Amor sea sin hipocresía. Aborreced lo malo, seguid lo bueno. Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros. En lo que requiere diligencia, no seáis perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor; gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración; compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad. Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis. Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.

Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión. No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal."
(Romanos 4:21)

viernes, 24 de diciembre de 2010

Minorías

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Aquellos que miran con desdén al sexo opuesto en la próxima encarnación conseguirán un cuerpo de ese sexo ciertamente y encarnarán en el ambiente social que los hará experimentar totalmente el mismo desdén a ellos mismos.

Es lo mismo con el factor nacional, confesional, con el problema de «las minorías sexuales»: el que despreció u odió a las personas, porque ellos no son «como yo», «como nosotros» serán enseñados por Dios a ser compasivos al dolor de los otros a través de su propio dolor. Éste es uno de los métodos usuales de Dios para guiarnos.

Es por esta razón que Él crea cuerpos de varias «minorías»: para que encarnen en éstos los pecadores que detestaron a estas «minorías».

Nuestra tarea es aprender a no subdividir a las personas en «nosotros» y «forasteros» por cualquier rasgo. «Todos somos hijos de Dios», esto es lo que Dios nos enseña.


«(…) No hay ninguna diferencia entre judío y griego, porque el mismo Señor es el Señor de todos los que Le invocan»
 (Romanos 10:12). 

Lo mismo sucede con cualquier rasgo de apariencia humana externa. Lo que es importante para evaluar a las personas son sus gunas. Hay que amar a todos, aunque diferentemente: algunos, con amor-devoción y respeto, a otros, como amamos a los niños o a los amigos y a otros, con amor-compasión. ¡Pero nunca se debe odiar o mostrar desdén hacia nadie!


«Así el discípulo de Dios: si es sabio, él comprende los principios del aprendizaje. Las formas corporales no lo engañarán, sino que él mirará a la condición del alma de cada uno, (cuando) hable con él. Hay muchos animales en el mundo que tienen forma (corporal) humana. Cuando los identifique, a los cerdos él les echará bellotas, al ganado le echará cebada, paja y heno; a los perros echará huesos, a los esclavos les dará brotes, y a los niños les dará lo perfecto»
(El Evangelio de Felipe, 119.)


Editado de :"La enseñanza original de Jesús el Cristo" - Vladimir Antonov

sábado, 11 de diciembre de 2010

Cielo vs. cielo

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En el Evangelio de Felipe las dimensiones espaciales son llamadas en griego eones. Es imposible explicar totalmente con palabras la naturaleza de una estructura multidimensional como la Tierra, por ejemplo. Uno sólo puede decir que, en la profundidad debajo de cada objeto material, hay estratos de luz, cada vez más sutil, pura y lúcida. Estos estratos sólo pueden ser conocidos con la ayuda de métodos especiales de desarrollo de la conciencia. Éste es el Camino del refinamiento gradual de la conciencia, de su «fortalecimiento» y «cristalización», en cada uno de los niveles logrados. Éste es el Camino a la cognición del Creador.

¿Dónde vive Dios? ¿Dónde uno puede encontrarlo?
Una mayoría aplastante de las personas, involucradas en formas primitivas de religión, contestaría esta pregunta, señalando hacia el  cielo, asimismo ellos levantan sus ojos y manos cuando están orando.

¿De dónde nace la creencia de que Dios está arriba?
Quizá la razón sea que en la superficie de la Tierra uno ve sufrimiento y tentaciones, pero allá, en el cielo, hay las nubes tranquilas en la lejanía azul interminable, la caricia del Sol, el misterio de la Luna y las estrellas distantes.

Pero Jesús el Cristo dijo:

« Si aquellos que os guían os dijeren: Ved, el Reino está en el cielo, entonces las aves del cielo os tomarán la delantera. Y si os dicen: Está en la mar, entonces los peces os tomarán la delantera. Mas el Reino está dentro de vosotros y fuera de vosotros. Cuando lleguéis a conoceros a vosotros mismos, entonces seréis conocidos y caeréis en la cuenta de que sois hijos del Padre Viviente. Pero si no os conocéis a vosotros mismos, estáis sumidos en la pobreza y sois la pobreza misma ».
El Evangelio de Tomás, 3

« (…); porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros ».
Lucas 17:21

Nosotros ya hemos discutido la naturaleza multidimensional de la Creación. Todas las dimensiones espaciales existen directamente aquí,  en la profundidad multidimensional debajo de cualquier objeto material ya  sea una piedra o un árbol o nuestro planeta o un cuerpo  humano. Es lo mismo con cualquier volumen donde no hay ningún objeto denso, sino aire. Esto es lo que quiere decir «dentro y fuera de nosotros».

« Oh! Hombre, conócete a tu mismo y conocerás al Universo ».
Oráculo de Delphos

Así, para encontrar la Morada del Creador, uno tiene que dirigir la búsqueda no arriba, sino en lo profundo de uno mismo; al principio, dentro del propio cuerpo, transformando la esfera emocional: renunciando a estados emocionales groseros (en primer lugar, las varias formas de enojo, envidia, celos, etc.) y cultivando los estados refinados (en primer lugar, todos los tipos de amor emocional: la ternura, la caricia, la habilidad de admirar la belleza y armonizarse con ella, etc.).

« ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? ».
1 Corintios 3:16

« ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que nos sois vuestros? ».
1 Corintios 6:19

El organismo debe hacerse muy puro. Y habiéndose purificado a sí mismo de esta manera, un adepto espiritual adquiere la habilidad para ver la Conciencia Divina, para ver no con  los ojos  físicos, sino con  la vista de  la conciencia.

De esto Jesús el Cristo dijo:

«Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios»
Mateo 5:8

«Entren en su templo, en su corazón, ilumínenlo con los buenos pensamientos, la paciencia y la confianza inamovible que ustedes deben tener en su Padre»
La Vida de San Issa, 9:12

Ahora volvamos al asunto formulado en el título de este capítulo: el Cielo y el cielo. No es por casualidad que en algunos idiomas existan dos palabras diferentes (por  ejemplo: sky y Heaven en inglés; nebo y Nevesa en ruso) que indican dos nociones diferentes. El asignar el mismo significado a ambos es un mal entendido, causado por la ignorancia religiosa.

Los Cielos (Heavens) son los eones más sutiles. Aunque estos eones están presentes en todas partes —sobre nosotros también— no sirve de nada buscarlos, escudriñando arriba, incluso volando hasta allí. Dios en el aspecto del Creador y del Espíritu Santo está presente en las dimensiones espaciales más sutiles las que no pueden percibirse con ojos físicos. Uno sólo puede verlo después de refinarse a sí mismo (como una conciencia) al nivel de sutileza del Creador; verlo no con los ojos del cuerpo, sino con la visión de la conciencia.

«No todo el que Me dice: “Señor, Señor”, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que hace la voluntad de Mi Padre Que está en los Cielos»
Mateo 7:21.

Tienen que entender también que la traducción del Nuevo Testamento está muy lejos de ser perfecta. El significado profundo de algunas declaraciones de Jesús fue «cortado» por  traductores que eran incapaces de entender Sus ideas. Y esto sin contar los diferentes puntos de vista que pudieron haber tenido cada traductor en las distintas edades y situaciones en que fue traducida.

«Entren por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y ancho es el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ésta. Porque angosta es la puerta y estrecho es el camino que lleva a la (Verdadera) Vida, y pocos son los que la encuentran»
Mateo 7:13-14

«(…) El que busca, encontrará, y al que  llama, se le abrirá»
El Evangelio de Tomás, 94.

La palabra Cielo hace referencia a un nivel superior, pero no necesariamente se refiere a la altura o a un aspecto geográfico (este entendimiento es superficial, materialista). Si estamos hablando de la Morada del Creador o del Plano Espiritual, la palabra Cielo toma un significado más profundo, haciendo la referencia a planos Dimensionales Superiores, donde el nivel de las vibraciones de las cosas (o de lo que haya) es tan alto que no son posibles de ver ni de explicar, al menos no con estos ojos y este cuerpo limitado a pensar y expresarse en un plano de tres dimensiones.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Venga a nosotros Tu Reino... Hágase Tu voluntad como en el cielo así también en la Tierra...


El hombre como manifestación o expresión de Dios tiene un destino ilimitado. Su obra consiste en expresar en forma concreta y definida las ideas abstractas que Dios le proporciona, y para hacer esto necesita estar dotado de poder creador. Si el hombre careciese de este poder creativo, sería solamente una máquina, un autómata manejado por Dios. Pero el hombre no es un autómata; es una conciencia individualizada. Dios se individualiza en un número infinito de puntos focales de conciencia, cada uno diferente del otro; en consecuencia, cada uno de esos puntos está dotado de una capacidad distinta de percepción, de una manera individual de apreciar el universo. Notemos cuidadosamente que la palabra "individuo" significa "indiviso". La conciencia de cada ser es distinta de la de Dios y de la de los otros, y no obstante no pueden ser separadas. ¿Cómo puede ser esto? ¿Cómo pueden dos cosas ser una sin ser idénticas? La respuesta es que ello no es posible en el plano material, que es limitado; pero sí en el reino del Espíritu, que es infinito. Con nuestra conciencia presente, limitada y tridimensional, no podemos ver esto; pero podemos comprenderlo intuitivamente a través de la oración. Si Dios no se individualizara, no habría más que una experiencia; pero es lo cierto que existen tantos universos como individuos, quienes los conciben por el acto de pensarlos.

"Venga tu Reino" significa que es nuestro deber estar siempre ocupados en ayudar a establecer el Reino de Dios en la tierra, a manifestar en el plano terrestre cada vez más y más las ideas de Dios (Arquetipos celestiales). Tal es nuestra misión aquí. El decir antiguo de que "Dios tiene un plan para cada hombre, y tiene uno para tí", es perfectamente correcto. Para cada uno de nosotros Dios tiene proyectos maravillosos; Él ha planeado una profesión espléndida, llena de interés, vida y alegría, para cada uno, y si nuestras vidas son insípidas, o limitadas, o mezquinas, no tiene Él la culpa, sino nosotros.

Si solamente descubrimos este plan que Él nos ha trazado individualmente, y lo llevamos a cabo, todas las puertas se abrirán ante nosotros; todos los obstáculos en nuestro camino se desvanecerán; disfrutaremos del éxito; no nos faltará el dinero que necesitemos, y seremos gloriosamente felices.

Hay un verdadero lugar en la vida para cada uno de nosotros, que nos dará la seguridad y la felicidad completas, si sabemos hallarlo. Si no encontramos ese lugar, no conoceremos nunca la felicidad ni la seguridad, no importan todos los demás bienes que poseamos. Nuestro verdadero lugar es el único donde podemos poner de manifiesto el Reino de Dios, y decir con verdad, "Venga tu Reino".

Nosotros hemos visto cuán a menudo el hombre ejecuta su libre albedrío de una manera negativa. Se permite a sí mismo pensar erróneamente, con egoísmo, y este pensar injusto le acarrea toda suerte de dificultades. 

"Todos los estados encuentran su origen en la mente. La mente es su fundamento y son 
creaciones de la mente. Si uno habla o actúa con un pensamiento impuro, entonces el 
sufrimiento le sigue de la misma manera que la rueda sigue la pezuña del buey."
Siddharta Gautama

En lugar de comprender que su función esencial es expresar a Dios, estar siempre ocupado en los asuntos de Dios, él trata de dedicarse a sus propios asuntos. Todos nuestros males se originan en esta insensatez. Abusamos de nuestro libre albedrío, tratando de obrar sin Dios; y las consecuencias naturales son todos los males, como la enfermedad, la pobreza, el pecado, las penas, y finalmente la muerte física. 


"Sufre ahora y sufre después. Sufre en ambos estados. -He actuado mal-, se dice sufriendo. 
Además, sufre abocándose a un estado más doloroso. Así el que mal obra"
Siddharta Gautama

Ni por un instante debemos tratar de vivir para nosotros mismos, o hacer nuestros planes sin contar con Dios, o suponer que podemos ser felices o alcanzar éxito en cualquier otro camino que no sea el de la Voluntad de Dios. Sea cual fuere nuestro deseo, tanto si concierne a nuestro trabajo diario, a nuestros deberes en el hogar, a nuestras relaciones con el prójimo, o a nuestros proyectos personales, si buscamos nuestro bienestar personal en vez de servir a Dios, estamos guardando para nosotros toda clase de obstáculos, desilusiones e infelicidades, no obstante lo que las apariencias muestren en ese momento. Mientras que si nos disponemos a obrar conforme a lo que, mediante la oración, entendemos es Su Voluntad, entonces nos estamos asegurando el éxito, la libertad, el gozo, por mucho sacrificio y auto-disciplina que ello pueda requerir temporalmente.

Lo que nos trae cuenta es poner en armonía lo antes posible toda nuestra naturaleza con la Voluntad de Dios, manteniendo una constante comunión espiritual con El y observando una serena y continua vigilancia. "Nuestra voluntad es nuestra para hacerla Tuya."

"En Su Voluntad está nuestra paz", dijo Dante, y La Divina Comedia es en verdad un estudio de estados fundamentales de la conciencia: el Infierno es la condición del alma que trata de vivir sin Dios; el Paraíso, el alma que ha llegado a la unidad conciente con la Voluntad Divina; y el Purgatorio, el alma que lucha para pasar de un estado al otro. Fue este sublime conflicto del alma lo que arrancó del corazón del gran Agustín este grito: "Tú nos has hecho para Ti y nuestros corazones están inquietos hasta que no reposan en Ti."

domingo, 24 de octubre de 2010

Padre Nuestro... Que estás en el Cielo...



Padre Nuestro...

Estas dos palabras por sí solas constituyen un sistema de teología completo y preciso. En ellas se fija clara y distintamente la naturaleza y carácter de Dios. Resumen la verdad del Ser. Nos dicen todo lo que el hombre necesita saber acerca de Dios, acerca de sí mismo y acerca de su prójimo. Todo lo que a ellas se añada puede ser sólo a guisa de comentario, pues muy bien podría oscurecerse y complicarse el sentido verdadero del texto. 

"Toda mi religión está contenida en las dos primeras palabras del Padre Nuestro."
Oliver Wendell Holmes 

Notemos lo conciso y directo de la afirmación, Padre Nuestro. En esta cláusula Jesús establece de una vez para siempre que la relación entre Dios y el hombre es la de Padre e hijo. Esto quita toda posibilidad de que Dios pueda ser ese tirano cruel e implacable que nos presenta a menudo la teología, cual déspota oriental gobernando a esclavos serviles. Sabemos bien que los padres, sean cuales fueren sus defectos en otro sentido, tratan de hacer siempre todo lo mejor que pueden por sus hijos. Desgraciadamente, existen padres crueles que proceden contra esta regla natural, pero son tan excepcionales que los periódicos los estigmatizan.

Hablando de la misma verdad. Jesús dijo también:
 "Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre, que está en los cielos, dará cosas buenas a quien se las pide!"

Y por eso empieza su Oración estableciendo el carácter del pacto de Dios como Padre perfecto con sus hijos. Notemos que esta cláusula, que fija la naturaleza de Dios, establece al mismo tiempo la naturaleza del hombre; porque si el hombre es hijo de Dios, necesariamente tiene que participar de Su naturaleza, ya que la naturaleza de los hijos es invariablemente similar a la de los padres. Es una ley cósmica que "de tal padre tal hijo". No es posible para un rosal producir lirios o para una vaca dar a luz a un potrito. La prole, pues, es y tiene que ser de la misma naturaleza que los padres; y, así como Dios es Espíritu Divino, el hombre tiene que ser esencialmente Espíritu Divino también, no importa si las apariencias dicen lo contrario.

Pero detengámonos aquí un instante y tratemos de damos cuenta del progreso inmenso que hemos realizado al comprender la enseñanza de Jesús a este respecto. ¿No es evidente que así Él eliminó de un golpe el noventa por ciento de la vieja teología, con su Dios vengativo, sus almas predestinadas, su fuego eterno del infierno y todas las otras horribles creaciones concebidas por imaginaciones enfermas y atormentadas? Dios existe. Y el Eterno, el Todopoderoso, el Omnipresente, es el Padre misericordioso de la humanidad.

Si meditásemos en este hecho lo bastante para comprender, aun parcialmente, lo que en verdad significa, la mayoría de nuestras dificultades se encontrarían resueltas y nuestras enfermedades desaparecerían, porque sus raíces hallan sustento en el temor. Y la causa fundamental de toda dificultad es el temor. Si pudiésemos entender, tan sólo en parte, que esta Sabiduría Divina es nuestro vivo y amante Padre, casi todos nuestros temores desaparecerían. Y si pudiésemos comprenderlo completamente, toda cosa negativa en nuestra vida se disiparía, y la perfección de nuestra existencia sería una demostración de nuestra perfecta condición espiritual. Así podemos ver cuál era el propósito de Jesús al expresar esta cláusula en primer lugar.

Seguidamente vemos que la Oración no dice "Padre Mío", sino "Padre Nuestro", lo cual significa, sin ningún lugar a duda, el hecho verdadero de la fraternidad de los hombres. Ello fuerza nuestra atención desde el principio a fijarse en el hecho de que todos los hombres son ciertamente hermanos, hijos de un mismo Padre; y que "No hay ya judío o griego, no hay siervo o libre, no hay hombre o mujer", (GAL. 3, 28); porque todos los hombres son hermanos. Aquí Jesús, al establecer su segundo punto, pone fin a todos los disparates absurdos tocantes a una raza elegida, o a la superioridad de un grupo sobre otro. El disipa la ilusión de que los hombres de cierta nación, raza, color o clase social sean superiores a otros. La creencia en la superioridad del grupo al que uno pertenece, el "rebaño", como lo llaman los psicólogos, es una ilusión a la que es muy dado el género humano, pero que no tiene lugar en la doctrina de Jesús. Él establece que lo que señala la posición de un hombre es la condición espiritual de su propia alma, y mientras esté siguiendo el camino espiritual no existe diferencia alguna con respecto al grupo al que pertenezca.

Como consecuencia final de estas palabras se desprende el mandamiento de que debemos orar no solamente por nosotros mismos, sino por toda la humanidad. Todo investigador de la Verdad debería observar el pensamiento de la Verdad del Ser para toda la raza humana por lo menos un momento cada día, porque ninguno de nosotros vive para sí mismo ni para sí muere. Somos, en verdad —y en un sentido más literal de lo que generalmente se cree— miembros de un solo cuerpo.

Así empezamos a ver que es mucho más de lo que superficialmente aparece, el sentido que encierran las simples palabras "Padre Nuestro". Simples —y aún podríamos decir inocentes— Jesús ha escondido en ellas un explosivo espiritual capaz de destruir todo sistema hecho por el hombre que mantenga esclavizada a la humanidad.



Que estás en el Cielo...

Después de probar claramente que Dios es el Padre de los hombres, y que todos los hombres son hermanos, Jesús sigue explicando la naturaleza de Dios y describiendo los hechos fundamentales de la existencia. Habiendo demostrado que Dios y el hombre son Padre e hijo. Él expone sus funciones respectivas en el sistema del universo. Explica que es propio de la naturaleza de Dios estar en los cielos, y del hombre estar en la Tierra, porque Dios es Causa y el hombre es manifestación. La expresión de una causa no puede ser la causa misma, y contra tal confusión debemos mantenemos en guardia. Aquí la palabra "cielos" —de acuerdo con la fraseología religiosa— significa Presencia de Dios. 

En términos metafísicos Dios es lo Absoluto, porque su reino es el reino del Ser Puro e Incondicionado, de las ideas arquetipos. La palabra "Tierra" quiere decir manifestación, y es la función del hombre manifestar o expresar a Dios. En otras palabras. Dios es lo Infinito y la Causa Perfecta de todas las cosas; pero la Causa ha de ser expresada, y Dios se expresa a si mismo por medio del hombre. El destino del hombre es expresar a Dios por toda suerte de medios gloriosos y maravillosos (“Sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo” Mt 5, 43-48). Vemos parte de esta expresión en lo que le rodea; primero su cuerpo, que es sólo la parte más íntima de su encarnación; luego su casa, su trabajo, su recreación, en suma, su expresión completa. Expresar quiere decir hacer salir, sacar a la luz lo que ya existe implícitamente. Cada detalle o incidente de nuestra vida es la manifestación o expresión de algo que ya existe en el alma.


Algunos de estos puntos pueden parecer un poco abstractos al principio; pero como los conceptos falsos acerca de la relación entre Dios y el hombre son precisamente la causa de todas nuestras dificultades, vale la pena que nos tomemos la molestia de aprender bien la índole de tal relación. Vivir en la manifestación sin preocupamos por la Causa, es ateísmo o materialismo, que sabemos adónde conducen. Y tratar de tener la Causa sin la manifestación hace al hombre suponerse un dios personal, y esto frecuentemente termina en megalomanía o en la parálisis de la expresión. Lo que importa saber es que Dios está en los cielos y el hombre en la Tierra, y que cada uno tiene su propio papel en el orden universal. Aunque son Uno, no son idénticos. Jesús establece cuidadosamente esta distinción cuando dice: "Padre Nuestro que estás en los cielos".


En la Biblia, como en otras partes, el "nombre" de una cosa significa al mismo tiempo su naturaleza esencial y su carácter; por eso, cuando se nos dice lo que es el nombre de Dios, se nos dice lo que es Su naturaleza, y Su nombre o naturaleza, dice Jesús, es "Santificado". Pero, ¿qué significa la palabra "santificado"? Si seguimos su origen etimológico vemos que pertenece al mismo grupo que "santo", "sano", "salud", "saludable". De manera que la naturaleza de Dios se nos revela, no solamente digna de nuestra veneración, sino completa y perfecta —enteramente buena—. De aquí se derivan notables consecuencias. Estamos de acuerdo en que un efecto es siempre de la misma naturaleza que la causa que lo produce, por lo tanto, como quiera que Dios es santificado, todo lo que de Él proceda no podrá ser menos que santificado también.


Así como el rosal no puede producir lirios, no puede venir de Dios más que el bien perfecto. O como nos dice la Biblia, "Una misma fuente no puede hacer brotar aguas dulces y saladas".


De todo esto se desprende que Dios no puede, como la gente piensa a veces, enviar la enfermedad, o la adversidad, o los accidentes, ni mucho menos la muerte, porque esas cosas se contradicen con Su naturaleza. "Santificado sea tu nombre" significa, "Tu naturaleza es esencialmente buena y sólo Tú eres autor del bien perfecto". "Muy limpio eres tú de ojos para contemplar el mal y no puedes soportar [la vista] de la miseria." (HAB. 1, 13).

Si pensamos que nuestras dificultades son un castigo de Dios, estamos dando poder a tales dificultades, y esto hará muy difícil que nos libremos de ellas. Dios no da difcultades, nos da oportunidades para ser cada día mejor.

lunes, 18 de octubre de 2010

Amor

Temas recomendados:

"El verdadero amor no es ciego, el verdadero amor es consciente e inteligente, porque nos permite dar en su justa medida lo que más requieren los demás."

«Si yo hablo con las lenguas de hombres y de ángeles, pero no tengo amor, soy un latón sonoro (…). Y si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y tengo todo el conocimiento, y toda la fe, para mover montañas, y no tengo amor, nada soy. Y si doy todos mis bienes para alimentar a los pobres y entrego mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me aprovecha.


El amor es paciente, es amable; el amor no es envidioso, no es vano, no es jactancioso; no se comporta indecentemente, no busca lo propio, no se irrita, no piensa mal. El amor no se regocija en la injusticia, sino que se regocija en la verdad. El amor cubre calladamente todas las cosas, siempre mantiene confianza, confía en todas las cosas, soporta todas las cosas. El amor nunca deja de ser, aunque las profecías se acabarán y las lenguas cesarán (…)»



Dos de los principales postulados de la Enseñanza de Jesús son:

Primero: Dios-centrismo, es decir, el no percibirse a uno mismo, sino a Él como la Fundación principal del mundo, como la Meta y el Significado de la existencia de todo, dedicando a Él la propia vida, preparándose uno mismo para unirse con Él, aspirar a esta Unión y ayudar a los demás en este Camino.

Segundo: La preparación de uno mismo para la realización del primer punto, a través del desarrollo de amor emocional en las relaciones con otras personas. Cuando este amor sea desarrollado, podrá dirigirse a Dios el Padre. Esto asegurará el rápido acercamiento y Unión con Él.

Es muy importante entender que la Unión con el Padre es la Unión con Él en el amor, porque Él Mismo es Amor, el estado de Amor. Y para lograr esto, tenemos que transformarnos en Amor.

El grado de transformación de sí mismo (como una conciencia) en energía de amor emocional es la medida del propio progreso espiritual (dando por hecho que uno también posee sabiduría, y la conciencia desarrollada cualitativamente). (En cambio, la austeridad y la severidad emocional de muchos «pastores» es una indicación de lo contrario).

El amor no es pensamientos sobre las buenas acciones e incluso no es hacer lo que creemos que son buenas acciones.

El amor es una emoción, un estado emocional de la energía de la conciencia. Si uno tiene como objetivo realizar actos de amor, pero no es capaz de amar cordialmente, esto, a menudo, resulta absurdo: lleva a la imposición egocéntrica y testaruda de sí mismo, a la violencia hacia los otros e incluso al resentimiento sobre las reacciones de los demás: ellos «no entienden el amor», «no quieren aceptar mis cuidados»…

El verdadero amor es incompatible con la violencia (con excepción de algunos casos: cuando uno debe proteger a alguien de la violencia, a veces sacrificándose a sí mismo, y en algunas situaciones de educación de los niños y de corrección de la conducta de los locos); si no, no será amor, sino la violación a éste. Y ninguna persona normal quiere esto.

"El verdadero amor tampoco son las emociones desenfrenadas de la pasión sexual. Ésta es una pasión, no amor. Y por supuesto, el amor no es la técnica de alcanzar la satisfacción sexual. "

El verdadero amor son emociones que se originan en el corazón espiritual, y los actos del verdadero amor son hechos bajo el control del intelecto en base a estas emociones.

Las emociones no son un producto del cerebro como «los materialistas» enseñaban. Las emociones son estados de la conciencia. Éstas se originan en órganos especiales de energía de la conciencia, y no del cuerpo.

De hecho el cerebro reacciona a los estados emocionales cambiando su actividad bioeléctrica, porque, a través del cerebro la conciencia actúa recíprocamente con el cuerpo. Por ejemplo, bajo ciertas emociones, la presión de la sangre cambia, aparece la sudoración y el semblante varía. Pero éstas no son emociones, pese a que aparezcan tales aserciones en los libros de fisiología escritos por «los materialistas». Éstas son simplemente reacciones del cuerpo a los estados emocionales de la conciencia comunicados a través del cerebro.

En el organismo humano multidimensional hay centros especiales de energía (se llaman chakras o dantyans) que son los responsables de regular los estados de conciencia.

Por ejemplo, la actividad de pensar es responsabilidad de los chakras de la cabeza. Las emociones de ansiedad y enojo se originan en la estructura energética (chakra) de la parte superior del abdomen, y las emociones de amor, en el corazón espiritual que se localiza en el tórax y ocupa (si está desarrollado) casi todo su volumen.

La «apertura» del corazón espiritual es el punto principal en la fase inicial de la auto-perfección. Porque para la mayoría de las personas será la primera posibilidad de experimentar qué es el amor, y no sólo hablar de éste.

Sólo cuando lleguemos a conocer esto, podremos entender «en qué idioma» debemos hablar con Dios y con aquellos que están cerca de Dios.

Sólo después de ese momento seremos capaces de encontrar armonía en las relaciones con el mundo de la naturaleza viviente y con las personas. Y sólo después, lo que se llama «espiritualidad» podrá surgir en nosotros; sin eso no hay ningún Camino espiritual.

Sobre amor cordial Jesús y los apóstoles dijeron lo siguiente:

«Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios» 
Mateo 5:8.

«Entren en su templo, en su corazón, Ilumínenlo con pensamientos buenos, la paciencia y confianza inmóvil que ustedes deben tener en su Padre.

Y sus vasos sagrados, ellos son sus manos y sus ojos. ¡Piensen! Y hagan lo que es agradable a Dios, porque haciendo el bien a su vecino, ustedes cumplen un rito que embellece el templo que pertenece a Aquel Quien les dio vida.

Si desean realizar obras marcadas con amor o piedad, háganlas con un corazón abierto y no permitan que sus acciones sean gobernadas por cálculos o la esperanza de sacar provecho»
 La Vida de San Issa, 9:12,13,16

«Que nadie mire por sus propias cosas, sino que cada hombre también por las cosas de los demás»
Filipenses 2:4

«Un mandamiento nuevo les doy: ¡que se amen los unos a los otros! ¡Así como Yo los he amado, también deben amarse los unos a los otros!» 
Juan 13:34

«Y sobre todo, tengan el amor ferviente los unos a los otros, porque el amor cubre multitud de pecados»
1 Pedro 4:8.

«Si alguno dice: “Yo amo a Dios”, y odia a su hermano, es un mentiroso. Porque si no ama a su hermano a quien ve, ¿cómo puede amar a Dios a Quien no ve?» 
1 Juan 4:20.

«Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios, y todo el que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios. Porque Dios es Amor» 
1 Juan 4:7-8.

«Amados, si Dios nos amó así, nosotros también debemos amarnos unos a otros (…). Si nos amamos unos a otros, Dios mora en nosotros, y Su Amor perfecto está en nosotros» 
1 Juan 4:11-12

«Dios es Amor, y el que permanece en el amor, permanece en Dios, y Dios en él»
1 Juan 4:16.

«No deban nada a nadie, salvo el amor (…)» 
Romanos 13:8.

«Amen a sus enemigos, bendigan a quines los maldicen, hagan bien a quines los odian y oren por quines los ultrajan y los persiguen (…)»
Mateo 5:44

«(…) Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa recibirán? (…)»
 Mateo 5:46

«(…) Si tienen celos amargos y maldad (en lugar de amor) (…), no se jacten ni mientan contra la verdad. Esta sabiduría no es la que viene de lo alto, sino es (…) diabólica» 
Santiago 3:14-15.

«El que dice que está en la luz y odia a su hermano está todavía en la oscuridad»
 1 Juan 2:9.

«¡Que su amor sea sin hipocresía! ¡Aléjense de lo malo, péguense a lo bueno! 
¡Ámense fraternalmente unos a otros!» 
Romanos 12:9-10

«¡Amarás a tu prójimo como a ti mismo!»
 Mateo 22:39

«¡Ama a tu hermano! (…) ¡Ñuídalo como la pupila de tu ojo!»
 El Evangelio de Tomás, 25

«Nadie tiene un amor mayor que éste: que uno dé su vida por sus amigos» 
Juan 15:13.

«¡Que Mi gozo esté en ustedes, y que su gozo sea perfecto! 
¡Éste es Mi mandamiento: que se amen los unos a los otros, como Yo los he amado!» 
Juan 15:11-12.

«¡Estas cosas Yo los mando: que se amen los unos a los otros!» 
Juan 15:17

jueves, 26 de agosto de 2010

LA ARMADURA DE DIOS

Temas relacionados:

"La Ley es palabra viva, del Dios vivo, para los profetas vivientes, para los hombres vivientes. La Ley está escrita en toda cosa viviente. Vosotros la encontrareis en las hierbas, en los árboles, en el río, en las montañas. En las aves del cielo, en los peces del mar; mas buscadla principalmente en vosotros mismos. Porque de cierto os digo, que toda cosa viviente está más cerca de Dios, que la Escritura que no tiene vida."

"Dios no escribió su palabra en las páginas de un libro, sino en vuestro corazón y en vuestro espíritu. Están también en vuestro aliento, vuestra sangre, vuestros huesos. En vuestra carne, vuestras entrañas, vuestros ojos, vuestros oídos, y en cada partícula de vuestro cuerpo. Están escritas en el aire, en el agua, en la tierra. En las plantas, en los rayos del sol, en las profundidades y en las alturas. Os hablan con el fin de que comprendáis el idioma y la voluntad del Dios viviente. Pero vos cerráis los ojos para no poder ver, tapáis vuestras orejas para no poder oír." 


"Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos luchas contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes."
Efesios 6:11-12

Como se puede deducir de este pasaje, el conflicto o la batalla contra el diablo no esta en un plano manifestado o material, sino en uno espiritual, que nosotros día a día enfrentamos. Un ejemplo claro de un ataque del diablo son las tentaciones.

El Cinturón :: La Verdad

"Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad ..."
Efesios 6:14

El primer elemento de nuestra armadura es la verdad. Esto es fácil de entender, puesto que Jesús dice que Satanás es el padre de la mentira.

"Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El
ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso y padre mentira"
Juan 8:44

Andar en mentira es andar en pecado. Un creyente que anda en mentiras no puede tener una relación buena con Jesucristo, su comandante en jefe. El pecado es interferencia en las ondas de comunicación del creyente.

Si es la Verdad, ¿Porque muchos no la oyen o siguen aun habiéndola escuchado?

"El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios"
Juan 8:47

La Coraza :: La Justicia

"... y vestidos con la coraza de justicia."
Efesios 6:14


Uno de los requerimientos más importantes para el creyente es la Justicia.

Una coraza debe proteger al guerrero de una herida fatal en el corazón y otros órganos vitales. La Justicia es símbolo de santidad, de vida (esta sobre el corazón y los órganos vitales), de rectitud y misericordia. La Justicia es una característica de Dios, la cual el buscador debe poseer.

El Calzado :: Apresto del evangelio de la paz

"y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz."
Efesios 6:15

"La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo"
Juan 14:27


Cristo nos dio su evangelio, no para guardarlo, sino para compartirlo, hay millones de personas que están perdidas, y los únicos que pueden lograr que esto cambie y que las personas se salven, somos nosotros, no permitamos que el sufrimiento de nuestro amigo, hermano, maestro y Señor Jesús en la cruz sea en vano para esas personas.

El calzado simboliza firmeza espiritual. El Cristiano está mandado a "estar firme".
El creyente debe de estar siempre preparado para llevar el evangelio de Cristo el cual es paz.

Es interesante ver como en medio de la lucha y la batalla, se espera que el cristiano tenga y lleve las buenas nuevas de paz a otros. Esto es agradable ante Dios.


El soldado moderno, necesita prestar particular atención a sus pies, tanto como lo hacía el soldado en la antigüedad, donde algunas veces el enemigo ponía peligrosos obstáculos en el camino de avanzada de los soldados. Esto se parecía mucho a las minas de hoy.

La idea de la preparación con el evangelio de la paz, sugiere que necesitamos avanzar dentro del territorio de Satanás con el mensaje de gracia tan esencial para ganar almas para Cristo. Satanás tiene muchos obstáculos, minas y trampas colocados en el camino, para detener la propagación del evangelio.

"!Cuan hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas de bien, del que publica salvación, del que dice a Sión: Tu Dios reina!"
Isaías 52:7

"!Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!"
Romanos 10:15

"Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo."
Mateo 5:11


El Escudo :: La Fe en Dios, Jesús y su evangelio.

"Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno"
Efesios 6:16

La Fe hace inefectivo el ataque de Satanás de sembrar dudas respecto a la fidelidad de Dios y Su Palabra. Nuestra fe –de la que Cristo es el autor y consumador- es el escudo de poderosos guerreros.

La fe es un arma de defensa y protección para el creyente. Y es un requerimiento para todos los que buscan la verdad.

"Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan"
Hebreos 11:6

"Bienaventurado seréis cuando los hombres os aborrezcan, y cuando os aparten de sí, y os vituperen, y desechen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre"
Lucas 6:23

"Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado."
Pedro 4:14


El Yelmo :: La salvación.

"Y tomad el yelmo de la salvación ..."
Efesios 6:17

El yelmo que cubre la cabeza, mantiene protegida la parte más crítica del cuerpo. Podríamos decir, que nuestra manera de pensar necesita ser preservada. La cabeza del soldado, estaba entre las partes más importantes por proteger, ya que sobre ella, podían descargar los golpes más mortales, y es la cabeza la que ordena sobre todo el cuerpo.

La cabeza es el asiento de la mente, la cual, cuando ha sido guardada por la segura “esperanza” del Evangelio para la vida eterna, no recibirá falsa doctrina, o dará lugar a las desesperantes tentaciones de Satanás.

La persona no salva, carece de la esperanza de protección contra los embates de la falsa doctrina, porque su mente es incapaz de discernir entre los verdadero y lo falso. Por ello, tenemos que ayudar a los que no tienen la armadura completa.


En medio de una guerra espiritual el cristiano debe de tener la seguridad de su salvación. En tiempos difíciles es fácil el dudar de nuestra salvación y podemos a llegar a creer que no somos salvos.


La Espada del Espíritu :: La Palabra de Dios.

"... y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios"
Efesios 6:17

Respecto al significado de la espada del Espíritu. Mientras que todo lo demás es de naturaleza defensiva, aquí está la única arma ofensiva en la armadura de Dios. Habla de la santidad y el poder de la Palabra de Dios. No es concebible un arma espiritual más grande que ésta. En las tentaciones de Jesús en el desierto, la Palabra de Dios fue siempre Su poderosa respuesta a Satanás.

¡Qué bendición es, que esa misma Palabra esté a nuestra disposición!


Accesorios de la Armadura de Dios

La Oración

"Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu ..."
Efesios 6:18


"La oración es el elemento más esencial para alcanzar la victoria y madurez espiritual."

Orar en el Espíritu (esto es con la mente de Cristo, con Su corazón y Sus prioridades), como en el es la culminación de lo que involucra armarnos a nosotros mismos, vistiendo toda la mencionada armadura de Dios.El creyente esta llamado a orar sin cesar. Cuando Pablo comienza a hablar acerca de la lucha espiritual. La oración constante es la única manera en la cual el creyente puede fortalecerse espiritualmente. La oración debe de estar presente antes, durante y después de la batalla.

La Vigilancia

"... y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos"
Efesios 6:18

La vigilancia es muy importante en la vida del soldado. Un soldado que esta en vela, no podrá ser sorprendido y destruido fácilmente. El creyente que está en continua vigilancia podrá identificar cuando el enemigo (diablo) esta planeando un ataque y/ o se dará cuenta cuando está siendo atacado, y podrá rápidamente contra-atacar.



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