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domingo, 6 de mayo de 2012

¿Quién soy realmente?

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Si te preguntaran quién eres, es muy probable que respondas tu nombre. Pero ¿eres tu nombre? Sin duda, reconocerás que no. Si respondieras que eres un hombre o mujer de "x" edad, estarías diciendo tu género y edad, pero no quién eres. Y si se respondiera que tienes tal o cual ocupación, vocación, habilidad o aspiración, estarías describiendo las características de tu personalidad o tus deseos, pero no respondiendo a esta pregunta. Entonces, si uno no es su nombre, ni sus características y ni siquiera lo que ve frente al espejo, ¿quiénes somos? Esta es una de las preguntas filosóficas que ha inquietado a los hombres de todas las épocas.

¿Por qué es tan importante saber quiénes somos? Porque, conociéndonos podríamos identificar cuál es nuestra función en este mundo, dónde está nuestro verdadero valor, qué tipo de vida nos corresponde y qué realmente necesitamos para realizarnos plenamente.

Si buscamos respuestas entre la filosofía de milenarias culturas, encontraremos que Egipto, India, Grecia, entre otras, coincidían en enseñar que el ser humano es un ser que tiene una doble naturaleza: una mortal, finita y cambiante, a la cual los antiguos griegos llamaron "personae", que significa "máscara": la cubierta del Actor. De esta raíz en griego deriva la palabra "personalidad". La otra naturaleza, más sutil, inmortal y divina: es el Ser Interior, aquello que constituye nuestra esencia, lo que no cambia, nuestra verdadera Identidad.

La personalidad está compuesta por 4 dimensiones o cuerpos: el físico, la energía vital, el cuerpo emocional y la mente intelectual o de deseos. El ser interior o espíritu, tiene 3 dimensiones: la Mente Pura o inegoísta, la Inteligencia o intuición y la Voluntad. Tres potencias que debemos reconquistar para poder usarlas.

Si la personalidad es el "vehículo" en el que viajamos por la vida, el ser interior es el "conductor", aquél que sabe de dónde viene y hacia dónde va.

Es importante conocer y educar la personalidad porque así podremos manejarla. Pero es un reto aún mayor conocer nuestro Ser Interior, aquél que nos habla de vez en cuando, que nos reclama reflexión, coherencia entre pensamientos, sentimientos y actos, nobleza, espiritualidad.

Cuenta Platón en uno de sus mitos, que antes de que fuésemos humanidad, éramos como ángeles, seres alados. Cuando el creador del universo terminó de crear el mundo, invitó a estos seres a ver su obra. Maravillados, recorrían los campos, observaban los mares, los cielos, los ríos…hasta que uno de estos seres alados se posó en la ribera de un lago y se inclinó sobre sus aguas. Al ver su imagen reflejada en él, lleno de sorpresa exclamó "¡Este soy yo!" Desde entonces, cuenta Platón, a estos seres se le cayeron las alas y ya no pueden retornar a su lugar de origen. En lugar de alas, les quedaron una especie de muñones, que les hacen recordar que en otros tiempos eran alados y podían elevarse por encima de lo mundano. Para regresar a la región celeste de la cual provienen, tienen que hacer "crecer sus alas".

Así, a través de esta narración simbólica, Platón explica la actual condición del hombre que, al identificarse estrictamente con lo físico, dejó atrapada su conciencia en la materia, a tal punto que ya no recuerda quién Es: ha olvidado su naturaleza divina.

El gran filósofo Plotino decía que para que al hombre "le vuelvan a crecer las alas" debe atender sus inquietudes filosóficas, aquellas que le hacen preguntarse sobre el sentido profundo de la vida, sobre sí mismo, sobre el destino… porque le inclinan a buscar la sabiduría que le falta, a encontrar respuestas y vivir de acuerdo a ellas. Solo así se emerge de una vida horizontal y limitada a otra vertical y sin confines.

En India, con la narración simbólica del "Mahabharata", enseñaban que el hombre es como un "chatrya" o guerrero, que debe luchar por recuperar aquél territorio que le pertenecía: "La ciudad de la sabiduría". Solo así cumpliría con su destino y sería realmente dichoso. Es una alegoría a la lucha interior del hombre por hacer prevalecer en cada acto lo más elevado de su naturaleza y así recobrar la conciencia permanente de su espiritualidad, para realizarse plenamente.


Conocerse y conquistarse es uno de los propósitos más importantes de la vida. Por eso la Escuela de Filosofía de Nueva Acrópolis te invita a participar del "Curso Filosofía para la Vida".

sábado, 11 de diciembre de 2010

Cielo vs. cielo

Recomiendo leer primero:
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En el Evangelio de Felipe las dimensiones espaciales son llamadas en griego eones. Es imposible explicar totalmente con palabras la naturaleza de una estructura multidimensional como la Tierra, por ejemplo. Uno sólo puede decir que, en la profundidad debajo de cada objeto material, hay estratos de luz, cada vez más sutil, pura y lúcida. Estos estratos sólo pueden ser conocidos con la ayuda de métodos especiales de desarrollo de la conciencia. Éste es el Camino del refinamiento gradual de la conciencia, de su «fortalecimiento» y «cristalización», en cada uno de los niveles logrados. Éste es el Camino a la cognición del Creador.

¿Dónde vive Dios? ¿Dónde uno puede encontrarlo?
Una mayoría aplastante de las personas, involucradas en formas primitivas de religión, contestaría esta pregunta, señalando hacia el  cielo, asimismo ellos levantan sus ojos y manos cuando están orando.

¿De dónde nace la creencia de que Dios está arriba?
Quizá la razón sea que en la superficie de la Tierra uno ve sufrimiento y tentaciones, pero allá, en el cielo, hay las nubes tranquilas en la lejanía azul interminable, la caricia del Sol, el misterio de la Luna y las estrellas distantes.

Pero Jesús el Cristo dijo:

« Si aquellos que os guían os dijeren: Ved, el Reino está en el cielo, entonces las aves del cielo os tomarán la delantera. Y si os dicen: Está en la mar, entonces los peces os tomarán la delantera. Mas el Reino está dentro de vosotros y fuera de vosotros. Cuando lleguéis a conoceros a vosotros mismos, entonces seréis conocidos y caeréis en la cuenta de que sois hijos del Padre Viviente. Pero si no os conocéis a vosotros mismos, estáis sumidos en la pobreza y sois la pobreza misma ».
El Evangelio de Tomás, 3

« (…); porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros ».
Lucas 17:21

Nosotros ya hemos discutido la naturaleza multidimensional de la Creación. Todas las dimensiones espaciales existen directamente aquí,  en la profundidad multidimensional debajo de cualquier objeto material ya  sea una piedra o un árbol o nuestro planeta o un cuerpo  humano. Es lo mismo con cualquier volumen donde no hay ningún objeto denso, sino aire. Esto es lo que quiere decir «dentro y fuera de nosotros».

« Oh! Hombre, conócete a tu mismo y conocerás al Universo ».
Oráculo de Delphos

Así, para encontrar la Morada del Creador, uno tiene que dirigir la búsqueda no arriba, sino en lo profundo de uno mismo; al principio, dentro del propio cuerpo, transformando la esfera emocional: renunciando a estados emocionales groseros (en primer lugar, las varias formas de enojo, envidia, celos, etc.) y cultivando los estados refinados (en primer lugar, todos los tipos de amor emocional: la ternura, la caricia, la habilidad de admirar la belleza y armonizarse con ella, etc.).

« ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? ».
1 Corintios 3:16

« ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que nos sois vuestros? ».
1 Corintios 6:19

El organismo debe hacerse muy puro. Y habiéndose purificado a sí mismo de esta manera, un adepto espiritual adquiere la habilidad para ver la Conciencia Divina, para ver no con  los ojos  físicos, sino con  la vista de  la conciencia.

De esto Jesús el Cristo dijo:

«Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios»
Mateo 5:8

«Entren en su templo, en su corazón, ilumínenlo con los buenos pensamientos, la paciencia y la confianza inamovible que ustedes deben tener en su Padre»
La Vida de San Issa, 9:12

Ahora volvamos al asunto formulado en el título de este capítulo: el Cielo y el cielo. No es por casualidad que en algunos idiomas existan dos palabras diferentes (por  ejemplo: sky y Heaven en inglés; nebo y Nevesa en ruso) que indican dos nociones diferentes. El asignar el mismo significado a ambos es un mal entendido, causado por la ignorancia religiosa.

Los Cielos (Heavens) son los eones más sutiles. Aunque estos eones están presentes en todas partes —sobre nosotros también— no sirve de nada buscarlos, escudriñando arriba, incluso volando hasta allí. Dios en el aspecto del Creador y del Espíritu Santo está presente en las dimensiones espaciales más sutiles las que no pueden percibirse con ojos físicos. Uno sólo puede verlo después de refinarse a sí mismo (como una conciencia) al nivel de sutileza del Creador; verlo no con los ojos del cuerpo, sino con la visión de la conciencia.

«No todo el que Me dice: “Señor, Señor”, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que hace la voluntad de Mi Padre Que está en los Cielos»
Mateo 7:21.

Tienen que entender también que la traducción del Nuevo Testamento está muy lejos de ser perfecta. El significado profundo de algunas declaraciones de Jesús fue «cortado» por  traductores que eran incapaces de entender Sus ideas. Y esto sin contar los diferentes puntos de vista que pudieron haber tenido cada traductor en las distintas edades y situaciones en que fue traducida.

«Entren por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y ancho es el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ésta. Porque angosta es la puerta y estrecho es el camino que lleva a la (Verdadera) Vida, y pocos son los que la encuentran»
Mateo 7:13-14

«(…) El que busca, encontrará, y al que  llama, se le abrirá»
El Evangelio de Tomás, 94.

La palabra Cielo hace referencia a un nivel superior, pero no necesariamente se refiere a la altura o a un aspecto geográfico (este entendimiento es superficial, materialista). Si estamos hablando de la Morada del Creador o del Plano Espiritual, la palabra Cielo toma un significado más profundo, haciendo la referencia a planos Dimensionales Superiores, donde el nivel de las vibraciones de las cosas (o de lo que haya) es tan alto que no son posibles de ver ni de explicar, al menos no con estos ojos y este cuerpo limitado a pensar y expresarse en un plano de tres dimensiones.

martes, 30 de noviembre de 2010

HOMBRE Y MUJER EN EL CAMINO ESPIRITUAL

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Es apropiado discutir aquí la psicología del sexo. Para empezar...

¿Cuál es el sexo de Dios? 
Si Lo  imaginamos como un anciano en una nube y decimos:  «¡Éste  es  su Dios  el Padre,  adórenlo!»,  entonces, por supuesto, Él es de sexo masculino, e incluso tiene barba. Y cierta categoría de personas de cierta edad evolutiva rendirán culto a semejante ícono y creerán que Dios es un hombre. Esto pasó en Rusia y de seguro también en muchas partes del mundo.

Jesús  también  Lo  llamó  el  Padre,  es  decir, en  el género masculino. Pero es en la tradición judaica en la que Dios fuese designado como el Padre. Pero en realidad Él es igualmente Madre y Padre. Es decir, Él no tiene ningún  sexo. Porque Él no es un humano, sino que es la Conciencia Primordial Universal. 

¿Y los espíritus son de un cierto sexo? 
Los espíritus no tienen ningún cuerpo por lo cual tampoco  tienen  sexo, aunque  mantienen  la autosensación  que  tuvieron  en  el  último  cuerpo hasta la nueva encarnación. También pueden mantener su apariencia habitual. 

«Entre  los espíritus  (…) hay  los masculinos y los femeninos (…)»
El Evangelio de Felipe, 61

Sin  embargo,  en  la próxima  encarnación,  el  sexo del cuerpo puede ser diferente. 

¿De qué depende el sexo? 
Depende de las cualidades que uno tiene que desarrollar o  reprimir  en  sí mismo. Algunas  cualidades  son más fáciles de desarrollar, poseyendo un cuerpo masculino, otras, poseyendo un cuerpo femenino. Es lo mismo con la supresión de las cualidades negativas. 

El sexo de un cuerpo está también relacionado con  las  hormonas sexuales: los andrógenos, los  estrógenos y  la  progesterona. Esto no sólo determina la sensación de pertenencia a un cierto sexo (es definido por el nivel de andrógenos en  la  fase embrionaria del desarrollo). Lo más importante para nuestro  tema es que el vigor y algunas otras características de una persona adulta dependen del nivel de hormonas sexuales.

Por  eso,  los  hombres  —con  su  nivel  alto  de andrógenos— normalmente  viven  más  intensamente que las mujeres, aspiran a las lejanías ignotas, estudian lo desconocido, luchan  por sus ideales, dominan  por sobre  la  parte menos dinámica de la sociedad: las mujeres. El hecho que los hombres estén en su mayoría en puestos ejecutivos, no es una  tradición mala, no es una infracción de los derechos de las mujeres, no es un índice de la «inferioridad» de las últimas,  sino  un proceso natural de distribución de papeles sociales que dependen de las capacidades particulares para los tipos diferentes de actividad. Agrego también que la mayoría de los asesinos, ladrones, estafadores, egoístas, narcotraficantes, "organizadores de genocidios", corruptos, etcétera ... son hombres.


Pero ni  el nivel de  andrógenos ni  el  sexo  tienen influencia directa en el nivel del intelecto

Hombre
Un alto nivel de andrógenos en una encarnación masculina  favorece  a desarrollar  el vigor, la actividad de  investigación en la ciencia, incluso la ciencia sobre Dios. Esto define  la  aspiración natural de un hombre maduro a volverse un  líder, para guiar a  las personas, ayudarlas, sacrificarse a sí mismo por su causa. 

Mujer
Una mujer típica es lo opuesto a tal hombre. Ella —que ha crecido en esta vida bajo la influencia de las hormonas femeninas— busca paz, armonía, comodidad y belleza. Ella quiere  tranquilizar al hombre  también. No  le gusta un hombre agitado,  indomable, que siempre está aspirando a alguna parte, a éste le puede admirar, pero es difícil permanecer con él en armonía y en calma. Y para el hombre, la mujer no es suficientemente vigorosa; y él quiere «sacudirla». 

«La mujer virtuosa es corona de su marido; mas la mala, como carcoma en sus huesos.»
Proverbios 12:4

Una mujer cabal está alegre de dar a los hombres su armonía, ternura, belleza, queriendo ayudarlos a «ennoblecerse», acercándolos a su ideal, a veces sacrificándose a sí misma. Y  los hombres maduros y cabales también están  listos a conducir a  las mujeres para enseñarles  lo que ellos han aprendido. De  esta manera, ayudándose mutuamente, enseñándose lo que él/ella necesita aprender, pueden ir juntos a la Meta común: a la Perfección. 



«Respétenla, protéjanla. Actuando así, ganarán su amor  (…) y encontrarán el  favor ante  la vista de Dios(…). Amen a sus esposas y respétenlas; porque  ellas serán madres mañana,  y más  tarde  las  antecesoras  de toda generación.

Sean  indulgentes hacia  la mujer. Su  amor  ennoblece al hombre, ablanda su corazón endurecido, doma al bruto y hace de él un cordero.

La esposa y la madre son los tesoros inapreciables dados  a  ustedes  por  Dios.  Ellas  son  los  ornamentos más hermosos de  la existencia, y de ellas nacen  todos los habitantes del mundo. 

Así como Dios (…) separó la luz de la oscuridad y la tierra de las aguas, la mujer posee la facultad divina de separar en un hombre las intenciones buenas de los pensamientos malos.

Por lo tanto, Yo les digo, después de Dios sus mejores pensamientos deben pertenecer a  las mujeres y  a  las esposas; la mujer para  ustedes  es  el  templo divino donde obtendrán fácilmente la felicidad y vino donde obtendrán fácilmente la felicidad perfecta.

Saquen de este templo la fuerza moral. Aquí ustedes se olvidarán de sus dolores y de sus fracasos,  y recuperarán la energía perdida, necesaria para permitirles ayudar a su próximo.

No la expongan a la humillación. Actuando así, se humillarán  y  perderán  el  sentimiento  de  amor  sin  el cual nada existe aquí abajo en la Tierra. 

Protejan a su esposa, para que  ella pueda protegerlos a ustedes y a toda su familia. Todo lo que ustedes  hagan por su esposa, su madre, por una viuda  u otra mujer en aflicción, ustedes  lo habrán hecho a su Dios.»

La Vida de San Issa, 12:13-21.


Todo lo dicho en este capítulo esta relacionado con  los  hombres y mujeres suficientemente evolucionados. Aquellos que no han intentado llegar a ser mejores  conscientemente, muy  a menudo  deciden  «afirmarse ellos mismos» a través de la arrogancia y el desdén hacia los representantes del otro sexo. 

En el Nuevo Testamento es el apóstol Pablo quien aportó  a  la  arrogancia masculina. En particular, él escribió: 

«Que  la  mujer  aprenda  calladamente,  con  toda obediencia.  Yo  no  permito  que  una mujer enseñe ni que ejerza autoridad sobre el hombre, sino que permanezca callada. Porque Adán fue creado primero, y después Eva (…)»
1 Timoteo 2:11-13

«Que sus mujeres guarden silencio en las iglesias, porque no les es permitido hablar, sino estar en sometimiento (…), porque es una vergüenza para una mujer hablar en una iglesia» 
1 Corintios 14:34-35.

«Las  esposas,  sométanse  ustedes  mismas  a  sus propios maridos, como al Señor, porque el marido es la cabeza de la esposa (…)» 
Efesios 5:22. 

«Juzguen  ustedes  mismos:  ¿es  propio  que  una mujer ore a Dios con la cabeza descubierta?» 
1 Corintios 11:13.

Pero la actitud de Jesús era diferente: 

«Simón Pedro  les dijo: “Haz que María nos deje, porque la mujer no merece la (Verdadera) Vida”. Jesús 
contestó:  “Mira,  Yo  la  guiaré  para  hacerla  varón  (…). Porque cada mujer que se hace varón, entrará en el Reino de los Cielos”» 
El Evangelio de Tomás, 114.  




Un hombre que va a la Perfección tiene que completarse  con lo femenino, con lo mejor  de  lo que las mejores mujeres poseen. Una mujer que va a la Perfección tiene que completarse con lo masculino, con lo mejor de  lo que los mejores hombres  poseen. Como resultado,  tanto  el hombre como la mujer se olvidan del sexo de sus cuerpos actuales y llegan a ser pura conciencia que aspira a unirse con  la Conciencia del Creador.

 «(…) Cuando ustedes conviertan lo masculino y  lo  femenino  en uno  solo, de modo que  el varón no sea el varón ni la mujer sea la mujer, entrarán en el Reino (del Padre)»
(El Evangelio de Tomás, 22).  



Editado de : "La enseñanza original de Jesús el Cristo" - Vladimir Antonov

lunes, 18 de octubre de 2010

Amor

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"El verdadero amor no es ciego, el verdadero amor es consciente e inteligente, porque nos permite dar en su justa medida lo que más requieren los demás."

«Si yo hablo con las lenguas de hombres y de ángeles, pero no tengo amor, soy un latón sonoro (…). Y si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y tengo todo el conocimiento, y toda la fe, para mover montañas, y no tengo amor, nada soy. Y si doy todos mis bienes para alimentar a los pobres y entrego mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me aprovecha.


El amor es paciente, es amable; el amor no es envidioso, no es vano, no es jactancioso; no se comporta indecentemente, no busca lo propio, no se irrita, no piensa mal. El amor no se regocija en la injusticia, sino que se regocija en la verdad. El amor cubre calladamente todas las cosas, siempre mantiene confianza, confía en todas las cosas, soporta todas las cosas. El amor nunca deja de ser, aunque las profecías se acabarán y las lenguas cesarán (…)»



Dos de los principales postulados de la Enseñanza de Jesús son:

Primero: Dios-centrismo, es decir, el no percibirse a uno mismo, sino a Él como la Fundación principal del mundo, como la Meta y el Significado de la existencia de todo, dedicando a Él la propia vida, preparándose uno mismo para unirse con Él, aspirar a esta Unión y ayudar a los demás en este Camino.

Segundo: La preparación de uno mismo para la realización del primer punto, a través del desarrollo de amor emocional en las relaciones con otras personas. Cuando este amor sea desarrollado, podrá dirigirse a Dios el Padre. Esto asegurará el rápido acercamiento y Unión con Él.

Es muy importante entender que la Unión con el Padre es la Unión con Él en el amor, porque Él Mismo es Amor, el estado de Amor. Y para lograr esto, tenemos que transformarnos en Amor.

El grado de transformación de sí mismo (como una conciencia) en energía de amor emocional es la medida del propio progreso espiritual (dando por hecho que uno también posee sabiduría, y la conciencia desarrollada cualitativamente). (En cambio, la austeridad y la severidad emocional de muchos «pastores» es una indicación de lo contrario).

El amor no es pensamientos sobre las buenas acciones e incluso no es hacer lo que creemos que son buenas acciones.

El amor es una emoción, un estado emocional de la energía de la conciencia. Si uno tiene como objetivo realizar actos de amor, pero no es capaz de amar cordialmente, esto, a menudo, resulta absurdo: lleva a la imposición egocéntrica y testaruda de sí mismo, a la violencia hacia los otros e incluso al resentimiento sobre las reacciones de los demás: ellos «no entienden el amor», «no quieren aceptar mis cuidados»…

El verdadero amor es incompatible con la violencia (con excepción de algunos casos: cuando uno debe proteger a alguien de la violencia, a veces sacrificándose a sí mismo, y en algunas situaciones de educación de los niños y de corrección de la conducta de los locos); si no, no será amor, sino la violación a éste. Y ninguna persona normal quiere esto.

"El verdadero amor tampoco son las emociones desenfrenadas de la pasión sexual. Ésta es una pasión, no amor. Y por supuesto, el amor no es la técnica de alcanzar la satisfacción sexual. "

El verdadero amor son emociones que se originan en el corazón espiritual, y los actos del verdadero amor son hechos bajo el control del intelecto en base a estas emociones.

Las emociones no son un producto del cerebro como «los materialistas» enseñaban. Las emociones son estados de la conciencia. Éstas se originan en órganos especiales de energía de la conciencia, y no del cuerpo.

De hecho el cerebro reacciona a los estados emocionales cambiando su actividad bioeléctrica, porque, a través del cerebro la conciencia actúa recíprocamente con el cuerpo. Por ejemplo, bajo ciertas emociones, la presión de la sangre cambia, aparece la sudoración y el semblante varía. Pero éstas no son emociones, pese a que aparezcan tales aserciones en los libros de fisiología escritos por «los materialistas». Éstas son simplemente reacciones del cuerpo a los estados emocionales de la conciencia comunicados a través del cerebro.

En el organismo humano multidimensional hay centros especiales de energía (se llaman chakras o dantyans) que son los responsables de regular los estados de conciencia.

Por ejemplo, la actividad de pensar es responsabilidad de los chakras de la cabeza. Las emociones de ansiedad y enojo se originan en la estructura energética (chakra) de la parte superior del abdomen, y las emociones de amor, en el corazón espiritual que se localiza en el tórax y ocupa (si está desarrollado) casi todo su volumen.

La «apertura» del corazón espiritual es el punto principal en la fase inicial de la auto-perfección. Porque para la mayoría de las personas será la primera posibilidad de experimentar qué es el amor, y no sólo hablar de éste.

Sólo cuando lleguemos a conocer esto, podremos entender «en qué idioma» debemos hablar con Dios y con aquellos que están cerca de Dios.

Sólo después de ese momento seremos capaces de encontrar armonía en las relaciones con el mundo de la naturaleza viviente y con las personas. Y sólo después, lo que se llama «espiritualidad» podrá surgir en nosotros; sin eso no hay ningún Camino espiritual.

Sobre amor cordial Jesús y los apóstoles dijeron lo siguiente:

«Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios» 
Mateo 5:8.

«Entren en su templo, en su corazón, Ilumínenlo con pensamientos buenos, la paciencia y confianza inmóvil que ustedes deben tener en su Padre.

Y sus vasos sagrados, ellos son sus manos y sus ojos. ¡Piensen! Y hagan lo que es agradable a Dios, porque haciendo el bien a su vecino, ustedes cumplen un rito que embellece el templo que pertenece a Aquel Quien les dio vida.

Si desean realizar obras marcadas con amor o piedad, háganlas con un corazón abierto y no permitan que sus acciones sean gobernadas por cálculos o la esperanza de sacar provecho»
 La Vida de San Issa, 9:12,13,16

«Que nadie mire por sus propias cosas, sino que cada hombre también por las cosas de los demás»
Filipenses 2:4

«Un mandamiento nuevo les doy: ¡que se amen los unos a los otros! ¡Así como Yo los he amado, también deben amarse los unos a los otros!» 
Juan 13:34

«Y sobre todo, tengan el amor ferviente los unos a los otros, porque el amor cubre multitud de pecados»
1 Pedro 4:8.

«Si alguno dice: “Yo amo a Dios”, y odia a su hermano, es un mentiroso. Porque si no ama a su hermano a quien ve, ¿cómo puede amar a Dios a Quien no ve?» 
1 Juan 4:20.

«Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios, y todo el que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios. Porque Dios es Amor» 
1 Juan 4:7-8.

«Amados, si Dios nos amó así, nosotros también debemos amarnos unos a otros (…). Si nos amamos unos a otros, Dios mora en nosotros, y Su Amor perfecto está en nosotros» 
1 Juan 4:11-12

«Dios es Amor, y el que permanece en el amor, permanece en Dios, y Dios en él»
1 Juan 4:16.

«No deban nada a nadie, salvo el amor (…)» 
Romanos 13:8.

«Amen a sus enemigos, bendigan a quines los maldicen, hagan bien a quines los odian y oren por quines los ultrajan y los persiguen (…)»
Mateo 5:44

«(…) Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa recibirán? (…)»
 Mateo 5:46

«(…) Si tienen celos amargos y maldad (en lugar de amor) (…), no se jacten ni mientan contra la verdad. Esta sabiduría no es la que viene de lo alto, sino es (…) diabólica» 
Santiago 3:14-15.

«El que dice que está en la luz y odia a su hermano está todavía en la oscuridad»
 1 Juan 2:9.

«¡Que su amor sea sin hipocresía! ¡Aléjense de lo malo, péguense a lo bueno! 
¡Ámense fraternalmente unos a otros!» 
Romanos 12:9-10

«¡Amarás a tu prójimo como a ti mismo!»
 Mateo 22:39

«¡Ama a tu hermano! (…) ¡Ñuídalo como la pupila de tu ojo!»
 El Evangelio de Tomás, 25

«Nadie tiene un amor mayor que éste: que uno dé su vida por sus amigos» 
Juan 15:13.

«¡Que Mi gozo esté en ustedes, y que su gozo sea perfecto! 
¡Éste es Mi mandamiento: que se amen los unos a los otros, como Yo los he amado!» 
Juan 15:11-12.

«¡Estas cosas Yo los mando: que se amen los unos a los otros!» 
Juan 15:17

lunes, 26 de julio de 2010

La ley del Dharma

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"En proporción a la realización que obtenga el hombre de la existencia del Espíritu Subyacente inmanente en su propio ser se elevará en la escala de la vida. Esto es lo que significa el desarrollo espiritual; el reconocimiento, la realización y la manifestación del Espíritu interior. Recuérdese siempre esta definición (la del desenvolvimiento espiritual), porque contiene la verdad de toda verdadera Religión" 

El vocablo sánscrito "Dharma" se traduce como ‘religión’, ‘ley natural’, ‘orden social’, ‘conducta adecuada’ o ‘virtud’ y significa "propósito en la vida". Esta ley dice que nos hemos manifestado en forma física para cumplir un propósito. El campo de la potencialidad pura es la divinidad en su esencia, y la divinidad adopta la forma humana para cumplir un propósito. De acuerdo con esta ley, cada uno de nosotros tiene un talento único y una manera única de expresarlo. Hay una cosa que cada individuo puede hacer mejor que cualquier otro en todo el mundo, y por cada talento único y por cada expresión única de dicho talento, también existen unas necesidades únicas. Cuando estas necesidades se unen con la expresión creativa de nuestro talento, se produce la chispa que crea la abundancia.

La ley del Dharma tiene tres componentes:

El primero dice que cada uno de nosotros está aquí para descubrir su verdadero yo, para descubrir por su cuenta que el verdadero yo es espiritual y que somos en esencia seres espirituales que han adoptado una forma física para manifestarse.

"No somos seres humanos que tienen experiencias espirituales ocasionales, sino todo lo contrario: somos seres espirituales que tienen experiencias humanas ocasionales"

El segundo es la expresión de nuestro talento único. La ley del Dharma dice que cada uno de nosotros tiene un talento tan único en su expresión que no existe otro ser sobre el planeta que tenga ese talento o que lo exprese de esa manera.

El tercero es el servicio a la humanidad, servir a los demás seres humanos y preguntarse:

"¿Cómo puedo ayudar?"
"¿Cómo puedo ayudar a todas las personas con quienes tengo contacto?"

Cuando combinamos la capacidad de expresar nuestro talento único con el servicio a la humanidad, usamos plenamente la ley del Dharma. Y cuando unimos esto al conocimiento de nuestra propia espiritualidad, el campo de la potencialidad pura, es imposible que no tengamos acceso a la abundancia ilimitada, porque ésa es la verdadera manera de lograr la abundancia. Y no se trata de una abundancia transitoria; ésta es permanente en virtud de nuestro talento único, de nuestra manera de expresarlo y de nuestro servicio y dedicación a los demás seres humanos.

Si deseamos utilizar al máximo la ley del Dharma, es necesario que nos comprometamos a hacer varias cosas:

Primer compromiso: Por medio de la práctica espiritual buscaremos nuestro yo superior, el cual está más allá de nuestro ego.

Segundo compromiso: Descubriremos nuestros talentos únicos, y después de descubrirlos disfrutaremos de la vida, porque el proceso del gozo tiene lugar cuando entramos en la conciencia atemporal. En ese momento, estaremos en un es tado de dicha absoluta.

Tercer compromiso: Nos preguntaremos cuál es la mejor manera en que podemos servir a la humanidad. Responderemos esa pregunta, y luego pondremos la respuesta en práctica. Utilizaremos nuestros talentos únicos para atender a las necesidades de nuestros congéneres los seres humanos; combinaremos esas necesidades con nuestro deseo de ayudar y servir a los demás.

¿Qué sucede en la actualidad?

En nuestra cotidianidad el hombre ha asociado el éxito con los bienes materiales, el dinero, poder, fama, prestigio porque hemos olvidado quiénes somos, pero también porque nos indicaron seudopatrones de conducta: "consigue una gran casa, un buen trabajo, un titulo, un esposo , una esposa , ten tus hijos, cómprate varios carros, después varias lanchas, una casa de playa, una moto, carros deportivos y serás feliz". Esta es la creencia con la que hemos crecido la mayoría de las personas. Nadie nos dijo: "Sé feliz y luego discierne qué quieres hacer con tu vida para desarrollar tus talentos, virtudes y cualidades". Tenemos que dar vuelta el concepto: primero hay que buscar la felicidad y experimentar lo que ella nos ofrece en nuestro presente, porque, tal vez tenemos otras necesidades que las que nos prescribieron de pequeños, y aún cuando fueran esas nuestras necesidades, una vez que tengamos todos los carros, todos los bienes materiales, todos los apartamentos, y todo lo que quieras, siempre vas a estar vacío porque rechazas ir en la corriente de la esencia de la vida.

La ley de Dharma transmite buscar un acercamiento espiritual al éxito y a la abundancia, en el sendero de su aplicación nos encontramos con, en nuestro diario vivir hay que prestar atención consciente de que dar y recibir son sinónimos, porque si aprendemos a dar todo aquello que buscamos recibir, lo encontraremos. Con esto quiero decir: si lo que buscas enérgicamente es amor, tienes que aprender a dar diariamente amor; si lo que buscas es prosperidad ayuda a otros a que sean prósperos y dichosos.

La dicha, la prosperidad y la felicidad no requieren su estribamiento de cosas materiales, por tanto, todos podemos acceder a ellas cuando trabajamos en sintonía y armonía con nuestro entorno. En nuestro presente debemos tomar atención consciente de que el universo es energía y la forma de activar el recibir en nuestra vida es dando lo que buscamos incesantemente.

La vida es eterna pero sus manifestaciones son efímeras, en este momento hemos venido a conocernos, interaccionar, amarnos y compartir, si aprovechamos nuestro presente para patentizar nuestro deseos y convertirlos en realidad. Si utilizamos nuestro presente para compartir con nuestros seres queridos y expresarles nuestros sentimientos, si utilizamos nuestro presente para desarrollar nuestros talentos únicos estaremos activando la ley del Dharma. Es la ley del propósito en la vida. Todos venimos a la vida para cumplir un propósito y solamente nosotros podemos descubrir cuál es. El descubrir cómo expresar ese propósito y cómo usarlo para ayudar a los demás es parte de nuestro aprendizaje.

Esta ley se activa preguntándonos, cuando vamos a hacer algo.

"¿Cómo puedo ayudar con mi colaboración a esa persona ?"
En lugar de: "¿Qué gano yo con la ayuda que le presto a esa persona?"


Este solo cambio de pregunta interna, trae una gran evolución espiritual, hace que nuestro espíritu se haga presente y apoye nuestras acciones.

Las expectativas que tengas al comienzo de un nuevo trabajo, o al comienzo de un nuevo día, influyen grandemente en los resultados obtenidos. Tu actitud le dice al mundo qué es lo que esperas de él. Recuerda que tú NO vas a tener la clase de día, o la clase de relaciones, o la clase de vida que quieres tener. Tú vas a tener la clase de día, relaciones y vida que esperas tener. ¿Ves la diferencia? , porque todo el mundo quiere ser exitoso. Si le preguntas a cualquier persona, ella te confirmará que efectivamente ella quiere ser exitosa. Pero pregúntale si ella espera ser exitosa y escucha como cambia su respuesta. Muchos comienzan a dudar, muchos comienzan a preguntarse si tendrán lo que se necesita para ser exitoso, y ahí es donde te das cuenta de cuáles son sus verdaderas expectativas.

"Todo el mundo tiene un propósito en la vida, un don único o talento especial para ofrecer a los demás. Y cuando combinamos ese talento único con el servicio a los demás, experimentamos el éxtasis y el júbilo de nuestro propio espíritu, que es la meta última de todas las metas."