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sábado, 17 de noviembre de 2012

Evangelio de Tomas - Parte IV



32. Dijo Jesús: «Una ciudad que está construida (y) fortificada sobre una alta montaña no puede caer ni pasar inadvertida».

33. Dijo  Jesús:  «Lo  que  escuchas  con  uno  y  otro  oído,  pregónalo  desde  la  cima  de  vuestros tejados; pues nadie enciende una  lámpara y  la coloca bajo el celemín o en otro  lugar escondido, sino que la pone sobre el candelero para que todos los que entran y salen vean su resplandor».

34. Dijo Jesús: «Si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en el hoyo».

35. Dijo Jesús: «No es posible que uno entre en la casa del fuerte y se apodere de ella (o de él) de no ser que logre atarle las manos a éste: entonces sí que saqueará su casa».

36. Dijo Jesús: «No estéis preocupados desde la mañana hasta la noche y desde la noche hasta la mañana (pensando) qué vais a poneros».

37. Sus discípulos dijeron: «¿Cuándo  te nos vas a manifestar y cuándo  te vamos a ver?» Dijo Jesús: «Cuando perdáis (el sentido de) la vergüenza y —cogiendo vuestros vestidos— los pongáis bajo los  talones como niños pequeños y  los pisoteéis, entonces  [veréis] al Hijo del Viviente y no  tendréis
miedo».

38. Dijo  Jesús:  «Muchas  veces  deseasteis  escuchar  estas  palabras  que  os  estoy  diciendo  sin tener  a  vuestra  disposición  alguien  a  quien  oírselas.  Días  llegarán  en  que me  buscaréis  (y)  no me encontraréis».

39. Dijo  Jesús:  «Los  fariseos  y  los  escribas  recibieron  las  llaves  del  conocimiento  y  las  han escondido:  ni  ellos  entraron,  ni  dejaron  entrar  a  los  que  querían. Pero  vosotros  sed  cautos  como  las serpientes y sencillos como las palomas».

40. Dijo Jesús: «Una cepa ha sido plantada al margen del Padre y —como no está firmemente arraigada— será arrancada de cuajo y se malogrará».

41. Jesús dijo: «A quien tiene en su mano se le dará; y a quien nada tiene —aun aquello poco que tiene— se le quitará».

42. Dijo Jesús: «Haceos pasajeros».

43. Le  dijeron  sus  discípulos:  «¿Quién  eres  tú  para  decirnos  estas  cosas?»  [Jesús  respondió]: «Basándoos en  lo que os estoy diciendo, no  sois capaces de entender quién  soy yo; os habéis vuelto como los judíos, ya que éstos aman el árbol y odian su fruto, aman el fruto y odian el árbol».

44. Dijo Jesús: «A quien insulte al Padre, se le perdonará; y a quien insulte al Hijo, (también) se le perdonará. Pero quien insulte al Espíritu Santo no encontrará perdón ni en la tierra ni en el cielo».

45. Dijo Jesús: «No se cosechan uvas de  los zarzales ni se cogen higos de  los espinos,  (pues)
éstos no dan  fruto alguno.  [Un] hombre bueno  saca cosas buenas de su  tesoro; un hombre malo  saca cosas  malas  del  mal  tesoro  que  tiene  en  su  corazón  y  habla  maldades,  pues  de  la  abundancia  del corazón saca él la maldad».

Evangelio de Tomas - Parte III



21. Dijo Mariham a  Jesús: «¿A qué  se parecen  tus discípulos ?» Él  respondió: «Se parecen a unos muchachos  que  se  han  acomodado  en  una  parcela  ajena. Cuando  se  presenten  los  dueños  del terreno  les  dirán: Devolvednos  nuestra  finca. Ellos  se  sienten  desnudos  en  su  presencia  al  tener  que dejarla y devolvérsela». Por eso os digo: «Si el dueño de la casa se entera de que va a venir el ladrón, se pondrá a vigilar antes de que  llegue  y no permitirá que éste penetre  en  la casa de  su propiedad y  se lleve  su  ajuar.  Así,  pues,  vosotros  estad  también  alerta  ante  el  mundo,  ceñid  vuestros  lomos  con fortaleza  para  que  los  ladrones  encuentren  cerrado  el  paso  hasta  vosotros;  pues  (si  no)  darán  con la recompensa   que vosotros  esperáis. ¡Ojalá  surja de  entre vosotros un hombre  sabio que —cuando  la cosecha hubiere madurado— venga rápidamente con la hoz en la mano y la siegue! El que tenga oídos para oír, que oiga».


22.  Jesús  vio  unas  criaturas  que  estaban  siendo  amamantadas  y  dijo  a  sus  discípulos:  «Estas criaturas  a  las  que  están  dando  el  pecho  se  parecen  a  quienes  entran  en  el Reino». Ellos le dijeron:
«¿Podremos nosotros —haciéndonos  pequeños— entrar en el Reino?»  Jesús  les  dijo:  «Cuando seáis
capaces  de  hacer  de  dos  cosas  una,  y  de  configurar  lo  interior  con  lo  exterior,  y  lo  exterior  con  lo interior, y lo de arriba con lo de abajo, y de reducir a la unidad lo masculino y lo femenino, de manera
que el macho deje de ser macho y la hembra hembra; cuando hagáis ojos de un solo ojo y una mano en
lugar de una mano y un pie en lugar de un pie y una imagen en lugar de una imagen, entonces podréis
entrar [en el Reino]».

23. Dijo Jesús: «Yo os escogeré uno entre mil y dos entre diez mil; y resultará que ellos quedarán como uno solo».

24.  Dijeron  sus  discípulos:  «Instruyenos  acerca  del  lugar  donde  moras,  pues  sentimos  la necesidad de indagarlo». Díjoles: «El que tenga oídos, que escuche: en el interior de un hombre de luz hay siempre luz y él ilumina todo el universo; sin su luz reinan las tinieblas».

25. Dijo Jesús: «Ama a tu hermano como a tu alma; cuídalo como la pupila de tu ojo».

26. Dijo Jesús: «La paja en el ojo de tu hermano, sí que la ves; pero la viga en el tuyo propio, no la ves. Cuando hayas sacado la viga de tu ojo, entonces verás de quitar la paja del ojo de tu hermano».

27.  (Dijo  Jesús):  «Si  no os abstenéis del mundo, no encontraréis el Reino; si no hacéis del sábado sábado, no veréis al Padre».

28. Dijo  Jesús: «Yo estuve en medio del mundo y me manifesté a ellos en carne. Los hallé a todos ebrios (y) no encontré entre ellos uno siquiera con sed. Y mi alma sintió dolor por los hijos de los hombres, porque son ciegos en su corazón y no se percatan de que han venido vacíos al mundo y vacíos intentan otra vez salir de él. Ahora bien: por el momento están ebrios, pero cuando hayan expulsado su vino, entonces se arrepentirán».

29. Dijo Jesús: «El que la carne haya llegado a ser gracias al espíritu es un prodigio; pero el que
el espíritu (haya llegado a ser) gracias al cuerpo, es prodigio [de prodigios]. Y yo me maravillo cómo
esta gran riqueza ha venido a alojarse en esta pobreza».

30. Dijo Jesús: «Dondequiera que hubiese tres dioses, dioses son; dondequiera que haya dos o
uno, con él estoy yo».

31. Dijo Jesús: «Ningún profeta es aceptado en su aldea; ningún médico cura a aquellos que le conocen».




lunes, 26 de julio de 2010

La ley del Dharma

Temas recomendados:

"En proporción a la realización que obtenga el hombre de la existencia del Espíritu Subyacente inmanente en su propio ser se elevará en la escala de la vida. Esto es lo que significa el desarrollo espiritual; el reconocimiento, la realización y la manifestación del Espíritu interior. Recuérdese siempre esta definición (la del desenvolvimiento espiritual), porque contiene la verdad de toda verdadera Religión" 

El vocablo sánscrito "Dharma" se traduce como ‘religión’, ‘ley natural’, ‘orden social’, ‘conducta adecuada’ o ‘virtud’ y significa "propósito en la vida". Esta ley dice que nos hemos manifestado en forma física para cumplir un propósito. El campo de la potencialidad pura es la divinidad en su esencia, y la divinidad adopta la forma humana para cumplir un propósito. De acuerdo con esta ley, cada uno de nosotros tiene un talento único y una manera única de expresarlo. Hay una cosa que cada individuo puede hacer mejor que cualquier otro en todo el mundo, y por cada talento único y por cada expresión única de dicho talento, también existen unas necesidades únicas. Cuando estas necesidades se unen con la expresión creativa de nuestro talento, se produce la chispa que crea la abundancia.

La ley del Dharma tiene tres componentes:

El primero dice que cada uno de nosotros está aquí para descubrir su verdadero yo, para descubrir por su cuenta que el verdadero yo es espiritual y que somos en esencia seres espirituales que han adoptado una forma física para manifestarse.

"No somos seres humanos que tienen experiencias espirituales ocasionales, sino todo lo contrario: somos seres espirituales que tienen experiencias humanas ocasionales"

El segundo es la expresión de nuestro talento único. La ley del Dharma dice que cada uno de nosotros tiene un talento tan único en su expresión que no existe otro ser sobre el planeta que tenga ese talento o que lo exprese de esa manera.

El tercero es el servicio a la humanidad, servir a los demás seres humanos y preguntarse:

"¿Cómo puedo ayudar?"
"¿Cómo puedo ayudar a todas las personas con quienes tengo contacto?"

Cuando combinamos la capacidad de expresar nuestro talento único con el servicio a la humanidad, usamos plenamente la ley del Dharma. Y cuando unimos esto al conocimiento de nuestra propia espiritualidad, el campo de la potencialidad pura, es imposible que no tengamos acceso a la abundancia ilimitada, porque ésa es la verdadera manera de lograr la abundancia. Y no se trata de una abundancia transitoria; ésta es permanente en virtud de nuestro talento único, de nuestra manera de expresarlo y de nuestro servicio y dedicación a los demás seres humanos.

Si deseamos utilizar al máximo la ley del Dharma, es necesario que nos comprometamos a hacer varias cosas:

Primer compromiso: Por medio de la práctica espiritual buscaremos nuestro yo superior, el cual está más allá de nuestro ego.

Segundo compromiso: Descubriremos nuestros talentos únicos, y después de descubrirlos disfrutaremos de la vida, porque el proceso del gozo tiene lugar cuando entramos en la conciencia atemporal. En ese momento, estaremos en un es tado de dicha absoluta.

Tercer compromiso: Nos preguntaremos cuál es la mejor manera en que podemos servir a la humanidad. Responderemos esa pregunta, y luego pondremos la respuesta en práctica. Utilizaremos nuestros talentos únicos para atender a las necesidades de nuestros congéneres los seres humanos; combinaremos esas necesidades con nuestro deseo de ayudar y servir a los demás.

¿Qué sucede en la actualidad?

En nuestra cotidianidad el hombre ha asociado el éxito con los bienes materiales, el dinero, poder, fama, prestigio porque hemos olvidado quiénes somos, pero también porque nos indicaron seudopatrones de conducta: "consigue una gran casa, un buen trabajo, un titulo, un esposo , una esposa , ten tus hijos, cómprate varios carros, después varias lanchas, una casa de playa, una moto, carros deportivos y serás feliz". Esta es la creencia con la que hemos crecido la mayoría de las personas. Nadie nos dijo: "Sé feliz y luego discierne qué quieres hacer con tu vida para desarrollar tus talentos, virtudes y cualidades". Tenemos que dar vuelta el concepto: primero hay que buscar la felicidad y experimentar lo que ella nos ofrece en nuestro presente, porque, tal vez tenemos otras necesidades que las que nos prescribieron de pequeños, y aún cuando fueran esas nuestras necesidades, una vez que tengamos todos los carros, todos los bienes materiales, todos los apartamentos, y todo lo que quieras, siempre vas a estar vacío porque rechazas ir en la corriente de la esencia de la vida.

La ley de Dharma transmite buscar un acercamiento espiritual al éxito y a la abundancia, en el sendero de su aplicación nos encontramos con, en nuestro diario vivir hay que prestar atención consciente de que dar y recibir son sinónimos, porque si aprendemos a dar todo aquello que buscamos recibir, lo encontraremos. Con esto quiero decir: si lo que buscas enérgicamente es amor, tienes que aprender a dar diariamente amor; si lo que buscas es prosperidad ayuda a otros a que sean prósperos y dichosos.

La dicha, la prosperidad y la felicidad no requieren su estribamiento de cosas materiales, por tanto, todos podemos acceder a ellas cuando trabajamos en sintonía y armonía con nuestro entorno. En nuestro presente debemos tomar atención consciente de que el universo es energía y la forma de activar el recibir en nuestra vida es dando lo que buscamos incesantemente.

La vida es eterna pero sus manifestaciones son efímeras, en este momento hemos venido a conocernos, interaccionar, amarnos y compartir, si aprovechamos nuestro presente para patentizar nuestro deseos y convertirlos en realidad. Si utilizamos nuestro presente para compartir con nuestros seres queridos y expresarles nuestros sentimientos, si utilizamos nuestro presente para desarrollar nuestros talentos únicos estaremos activando la ley del Dharma. Es la ley del propósito en la vida. Todos venimos a la vida para cumplir un propósito y solamente nosotros podemos descubrir cuál es. El descubrir cómo expresar ese propósito y cómo usarlo para ayudar a los demás es parte de nuestro aprendizaje.

Esta ley se activa preguntándonos, cuando vamos a hacer algo.

"¿Cómo puedo ayudar con mi colaboración a esa persona ?"
En lugar de: "¿Qué gano yo con la ayuda que le presto a esa persona?"


Este solo cambio de pregunta interna, trae una gran evolución espiritual, hace que nuestro espíritu se haga presente y apoye nuestras acciones.

Las expectativas que tengas al comienzo de un nuevo trabajo, o al comienzo de un nuevo día, influyen grandemente en los resultados obtenidos. Tu actitud le dice al mundo qué es lo que esperas de él. Recuerda que tú NO vas a tener la clase de día, o la clase de relaciones, o la clase de vida que quieres tener. Tú vas a tener la clase de día, relaciones y vida que esperas tener. ¿Ves la diferencia? , porque todo el mundo quiere ser exitoso. Si le preguntas a cualquier persona, ella te confirmará que efectivamente ella quiere ser exitosa. Pero pregúntale si ella espera ser exitosa y escucha como cambia su respuesta. Muchos comienzan a dudar, muchos comienzan a preguntarse si tendrán lo que se necesita para ser exitoso, y ahí es donde te das cuenta de cuáles son sus verdaderas expectativas.

"Todo el mundo tiene un propósito en la vida, un don único o talento especial para ofrecer a los demás. Y cuando combinamos ese talento único con el servicio a los demás, experimentamos el éxtasis y el júbilo de nuestro propio espíritu, que es la meta última de todas las metas."