Mostrando entradas con la etiqueta enseñanzas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta enseñanzas. Mostrar todas las entradas

viernes, 14 de octubre de 2011

Fortaleza, Amor y Justicia

Temas relacionados:

¿Qué puede haber en el universo que represente un peligro para otra criatura, si todas somos hijas del mismo Dios? Lo más seguro es que la gran mayoría crea encontrar más de una respuesta a esta pregunta, no solo porque los que más necesitan son los que menos tienen, la deforestación y la destrucción continua de hábitats naturales pareciera no importarle a muchos, sino porque en nuestra propia historia notamos que desde la aparición de las primeras criaturas y el nacimiento de las primeras civilizaciones han habidos conflictos.

“El hombre se cree libre por ignorancia de las leyes naturales.”
Spinoza

Las civilizaciones se expandían, invadían y luchaban. Entre hermanos se asesinaban sin entender que todos somos iguales, que nos rigen las mismas leyes y que nuestro destino como humanidad está en el mismo lugar. Era un mundo donde no se respetaban ni a las mujeres ni a los niños en las encarnizadas guerras, donde la venganza y el ojo por ojo eran algo del día a día. Un mundo donde el mío y el tuyo, el egoísmo y el interés, la propiedad privada y la envidia se desarrollaban.

“La propiedad es la fuente de la violencia.”
Rousseau

Tenemos que entender que la humanidad está en formación y que cada cosa que ocurre es necesaria para aprender. Con el tiempo notemos que aunque muchas civilizaciones buscaban expandirse bajo la dirección del ego animal y la avaricia, nacieron algunas pequeñas civilizaciones que buscaban hacer la paz o iban por un sendero más humano como los Esenios. En un mundo donde rige la ley de la polaridad, para comprender el frio necesitamos del calor, así entre la paz y la guerra, entre la alegría y la tristeza, entre la sabiduría y la necedad, entre el algo y la nada.

“No esperes cambiar el curso de los acontecimientos, porque las plantas toman un tiempo para crecer y dar fruto y las humanidades lo hacen también.”
Kwan Yin

Pese a los grandes esfuerzos de estas civilizaciones, de las hermosas enseñanzas de los grandes maestros y de los enriquecedores diálogos de los verdaderos filósofos que hemos tenido a lo largo de la historia pareciera que las cosas continúan igual. Tenemos que aprender que no hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada y grita con todas sus fuerzas: ¡Crece, apúrate ya, crece!

Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes: Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto, que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles. 

Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece ¡más de 30 metros! ¿Tardó sólo seis semanas en crecer? No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.

Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas personas tratamos de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo. Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiramos a resultados en corto plazo, abandonamos todo súbitamente justo cuando ya estábamos a punto de conquistar la meta. Es tarea difícil convencer al impaciente que solo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y saben esperar el momento adecuado. De igual manera es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo. 

En el paso de los siglos y de las edades, las palabras de los maestros y los sabios fueron tergiversadas muchas veces, las verdades sublimes se fueron degradando; la historia cambia el curso de los acontecimientos. Sin embargo hay algo muy posible que nos hayan querido dar todos a entender: Todo en el universo se mueve bajo el influjo de dos grandes fuerzas, el Amor, que todo lo une, que todo lo funde, que no es sino armonía; y la Justicia, la fuerza que equilibra el amor.

La justicia es la fuerza que mantiene a los astros girando unos alrededor de otros, que mantiene a los átomos en perfecto equilibrio, vibrando, uno, alrededor de otro. La justicia es la fuerza que mantiene a cada creación dentro de su línea de acción sin violar los derechos de los demás. Si por amor los seres se unen, por justicia, lo hacen en equilibrio y en armonía. Si por amor un ser se entrega a otro, por justicia, lo hace en perfecto equilibrio y respeto. Si por amor Dios ha creado a todo el universo, por justicia, le permite que su evolución sea gobernada por leyes. Son el amor y la justicia, las dos grandes fuerzas que regulan la armonía del universo. Todo lo que ocurre es necesario.


“El hombre no puede hacerse sin sufrimiento, porque es a la vez el mármol y el escultor.”
Giordano Bruno

Ahora.. ¿Qué puede haber en el universo que represente un peligro para otra criatura, si todas somos hijas del mismo Dios?

lunes, 18 de octubre de 2010

Amor

Temas recomendados:

"El verdadero amor no es ciego, el verdadero amor es consciente e inteligente, porque nos permite dar en su justa medida lo que más requieren los demás."

«Si yo hablo con las lenguas de hombres y de ángeles, pero no tengo amor, soy un latón sonoro (…). Y si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y tengo todo el conocimiento, y toda la fe, para mover montañas, y no tengo amor, nada soy. Y si doy todos mis bienes para alimentar a los pobres y entrego mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me aprovecha.


El amor es paciente, es amable; el amor no es envidioso, no es vano, no es jactancioso; no se comporta indecentemente, no busca lo propio, no se irrita, no piensa mal. El amor no se regocija en la injusticia, sino que se regocija en la verdad. El amor cubre calladamente todas las cosas, siempre mantiene confianza, confía en todas las cosas, soporta todas las cosas. El amor nunca deja de ser, aunque las profecías se acabarán y las lenguas cesarán (…)»



Dos de los principales postulados de la Enseñanza de Jesús son:

Primero: Dios-centrismo, es decir, el no percibirse a uno mismo, sino a Él como la Fundación principal del mundo, como la Meta y el Significado de la existencia de todo, dedicando a Él la propia vida, preparándose uno mismo para unirse con Él, aspirar a esta Unión y ayudar a los demás en este Camino.

Segundo: La preparación de uno mismo para la realización del primer punto, a través del desarrollo de amor emocional en las relaciones con otras personas. Cuando este amor sea desarrollado, podrá dirigirse a Dios el Padre. Esto asegurará el rápido acercamiento y Unión con Él.

Es muy importante entender que la Unión con el Padre es la Unión con Él en el amor, porque Él Mismo es Amor, el estado de Amor. Y para lograr esto, tenemos que transformarnos en Amor.

El grado de transformación de sí mismo (como una conciencia) en energía de amor emocional es la medida del propio progreso espiritual (dando por hecho que uno también posee sabiduría, y la conciencia desarrollada cualitativamente). (En cambio, la austeridad y la severidad emocional de muchos «pastores» es una indicación de lo contrario).

El amor no es pensamientos sobre las buenas acciones e incluso no es hacer lo que creemos que son buenas acciones.

El amor es una emoción, un estado emocional de la energía de la conciencia. Si uno tiene como objetivo realizar actos de amor, pero no es capaz de amar cordialmente, esto, a menudo, resulta absurdo: lleva a la imposición egocéntrica y testaruda de sí mismo, a la violencia hacia los otros e incluso al resentimiento sobre las reacciones de los demás: ellos «no entienden el amor», «no quieren aceptar mis cuidados»…

El verdadero amor es incompatible con la violencia (con excepción de algunos casos: cuando uno debe proteger a alguien de la violencia, a veces sacrificándose a sí mismo, y en algunas situaciones de educación de los niños y de corrección de la conducta de los locos); si no, no será amor, sino la violación a éste. Y ninguna persona normal quiere esto.

"El verdadero amor tampoco son las emociones desenfrenadas de la pasión sexual. Ésta es una pasión, no amor. Y por supuesto, el amor no es la técnica de alcanzar la satisfacción sexual. "

El verdadero amor son emociones que se originan en el corazón espiritual, y los actos del verdadero amor son hechos bajo el control del intelecto en base a estas emociones.

Las emociones no son un producto del cerebro como «los materialistas» enseñaban. Las emociones son estados de la conciencia. Éstas se originan en órganos especiales de energía de la conciencia, y no del cuerpo.

De hecho el cerebro reacciona a los estados emocionales cambiando su actividad bioeléctrica, porque, a través del cerebro la conciencia actúa recíprocamente con el cuerpo. Por ejemplo, bajo ciertas emociones, la presión de la sangre cambia, aparece la sudoración y el semblante varía. Pero éstas no son emociones, pese a que aparezcan tales aserciones en los libros de fisiología escritos por «los materialistas». Éstas son simplemente reacciones del cuerpo a los estados emocionales de la conciencia comunicados a través del cerebro.

En el organismo humano multidimensional hay centros especiales de energía (se llaman chakras o dantyans) que son los responsables de regular los estados de conciencia.

Por ejemplo, la actividad de pensar es responsabilidad de los chakras de la cabeza. Las emociones de ansiedad y enojo se originan en la estructura energética (chakra) de la parte superior del abdomen, y las emociones de amor, en el corazón espiritual que se localiza en el tórax y ocupa (si está desarrollado) casi todo su volumen.

La «apertura» del corazón espiritual es el punto principal en la fase inicial de la auto-perfección. Porque para la mayoría de las personas será la primera posibilidad de experimentar qué es el amor, y no sólo hablar de éste.

Sólo cuando lleguemos a conocer esto, podremos entender «en qué idioma» debemos hablar con Dios y con aquellos que están cerca de Dios.

Sólo después de ese momento seremos capaces de encontrar armonía en las relaciones con el mundo de la naturaleza viviente y con las personas. Y sólo después, lo que se llama «espiritualidad» podrá surgir en nosotros; sin eso no hay ningún Camino espiritual.

Sobre amor cordial Jesús y los apóstoles dijeron lo siguiente:

«Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios» 
Mateo 5:8.

«Entren en su templo, en su corazón, Ilumínenlo con pensamientos buenos, la paciencia y confianza inmóvil que ustedes deben tener en su Padre.

Y sus vasos sagrados, ellos son sus manos y sus ojos. ¡Piensen! Y hagan lo que es agradable a Dios, porque haciendo el bien a su vecino, ustedes cumplen un rito que embellece el templo que pertenece a Aquel Quien les dio vida.

Si desean realizar obras marcadas con amor o piedad, háganlas con un corazón abierto y no permitan que sus acciones sean gobernadas por cálculos o la esperanza de sacar provecho»
 La Vida de San Issa, 9:12,13,16

«Que nadie mire por sus propias cosas, sino que cada hombre también por las cosas de los demás»
Filipenses 2:4

«Un mandamiento nuevo les doy: ¡que se amen los unos a los otros! ¡Así como Yo los he amado, también deben amarse los unos a los otros!» 
Juan 13:34

«Y sobre todo, tengan el amor ferviente los unos a los otros, porque el amor cubre multitud de pecados»
1 Pedro 4:8.

«Si alguno dice: “Yo amo a Dios”, y odia a su hermano, es un mentiroso. Porque si no ama a su hermano a quien ve, ¿cómo puede amar a Dios a Quien no ve?» 
1 Juan 4:20.

«Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios, y todo el que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios. Porque Dios es Amor» 
1 Juan 4:7-8.

«Amados, si Dios nos amó así, nosotros también debemos amarnos unos a otros (…). Si nos amamos unos a otros, Dios mora en nosotros, y Su Amor perfecto está en nosotros» 
1 Juan 4:11-12

«Dios es Amor, y el que permanece en el amor, permanece en Dios, y Dios en él»
1 Juan 4:16.

«No deban nada a nadie, salvo el amor (…)» 
Romanos 13:8.

«Amen a sus enemigos, bendigan a quines los maldicen, hagan bien a quines los odian y oren por quines los ultrajan y los persiguen (…)»
Mateo 5:44

«(…) Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa recibirán? (…)»
 Mateo 5:46

«(…) Si tienen celos amargos y maldad (en lugar de amor) (…), no se jacten ni mientan contra la verdad. Esta sabiduría no es la que viene de lo alto, sino es (…) diabólica» 
Santiago 3:14-15.

«El que dice que está en la luz y odia a su hermano está todavía en la oscuridad»
 1 Juan 2:9.

«¡Que su amor sea sin hipocresía! ¡Aléjense de lo malo, péguense a lo bueno! 
¡Ámense fraternalmente unos a otros!» 
Romanos 12:9-10

«¡Amarás a tu prójimo como a ti mismo!»
 Mateo 22:39

«¡Ama a tu hermano! (…) ¡Ñuídalo como la pupila de tu ojo!»
 El Evangelio de Tomás, 25

«Nadie tiene un amor mayor que éste: que uno dé su vida por sus amigos» 
Juan 15:13.

«¡Que Mi gozo esté en ustedes, y que su gozo sea perfecto! 
¡Éste es Mi mandamiento: que se amen los unos a los otros, como Yo los he amado!» 
Juan 15:11-12.

«¡Estas cosas Yo los mando: que se amen los unos a los otros!» 
Juan 15:17

domingo, 18 de julio de 2010

Una misma Meta - Hábito

"... Muchos están atrapados en la telaraña. Muchos son incapaces de escapar. Muchos no comprenden el propósito de la vida. Muchos no perciben las alegrías que son el potencial de la vida. Mas éstos también son nuestros hermanos.

Ellos se extienden por toda la Tierra y, sin embargo, tal vez no los conozcamos. Puede que no comprendamos de dónde vienen o incluso que ellos también son elegidos. Pero a todos los eligió la Vida misma para dar testimonio de las magníficas oportunidades que ella nos brinda, y que se perciben en el umbral de nuestra oportunidad: individualmente.

Tú y yo tenemos una mente que es libre para pensar, un corazón que puede meditar y amar, un ser que está motivado y puede moverse por las calles abarrotadas de la vida y aprender el control y la automaestría sobre el cuerpo, la mente, la forma y las dimensiones de ésta, para que así también podamos dominar los mundos aún no formados y los que no tienen forma.

¿De qué manera óptima podríamos transmitir este mensaje a un mundo donde la tradición ha hecho que la vida aparezca en muchos árboles que están enraizados en la tierra y no se pueden mover, algunos de los cuales pueden dar fruto, y algunos son estériles?

Cuando hablo de árboles, me estoy refiriendo también a árboles religiosos, lo cual significa que a su lado hay un pozo, ya se vacío o lleno.


Por tanto, deberíamos reconocer que la religión, que estaba destinada a servir de altar consagrado al culto y contacto con la Deidad, y donde los fuegos vitales de la Realidad pudieran ser conocidos por todo hombre, hoy día se ha convertido en una actividad vacía y muerta. Esto es cierto en todo el planeta y tenemos la oportunidad de comprobarlo personalmente.

Aun así, los hombres defienden sus religiones casi con su vida, debido principalmente a que las sienten como algo propio. No parecen comprender que todas las religiones señalan el camino, cabe suponer, hacia el mismo Dios. Es decir, todos los postes indicadores conducen a la misma Meta ..."



Adaptado de Las enseñanzas perdidas de Jesús
Elizabeth Clare Prophet



"Si crees que esta información es útil para la vida, para ayudar a las personas. Compártela. No te la quedes, no seas egoista."
Ayúdame a ayudar