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martes, 25 de junio de 2013

La Existencia del Dolor

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Desde que entramos a la vida (incluso dentro del vientre de la madre) el dolor aparece de muchas formas y en las diversas etapas de la vida misma. Por ello ¿no seria prudente de vez en cuando aprender o recordar algo sobre ello?

Nosotros nos relacionamos con el mundo circundante de diferentes maneras y con nuestros diferentes aspectos, estos aspectos nuestros son a veces considerados hasta opuestos y que por ende, si no somos muy atentos, cometemos el error de no considerarlos como parte de nosotros.

Cuerpo

El dolor en el Cuerpo puede ser la pérdida de la salud o la vitalidad y ese desequilibrio físico se traduce en diversos tipos de dolor que atrapan la atención y la conciencia en general o puede ser el producto de una mala alimentación por no participar de un horario adecuado. También puede ser el efecto de malos descansos o del consumo de sustancias nocivas entre otros.

¿Alguna vez alguien se ha puesto a pensar porqué es que el consumo de carne no es recomendado para mujeres que están gestando? o ¿Por qué la leche y la carne no son recomendados para mujeres que sufren de quistes de ovarios o para personas que sufren de osteoporosis? o ¿Por qué la leche y los lácteos en general son considerados altamente nocivos para aquellas personas que padecen de cáncer de próstata o de ovario?

Psiquis

El dolor se fundamenta en la pérdida de un sentimiento (tanto el que profesamos, como, sobre todo, los que recibimos de otras personas); en fin, que nos dejen de querer, puede ser la pérdida de confianza en algo o en alguien, puede ser producto de una traición o una infidelidad.

La pérdida de esperanzas puestas en proyectos que no llegan a cumplirse, la pérdida de seguridad en uno mismo, que se expresa como miedo para enfrentar situaciones difíciles y aún sencillas. El dolor que produce la pérdida de bienes apreciados o de personas queridas.

De repente esperamos demasiado de otros y eso nos causa mucho dolor al no cumplirse nuestras expectativas y a veces tiene que pasar buen tiempo para recién darnos cuenta que lo que realmente importa es aquello que esta en nuestras manos, no por egoísmo sino porque realmente es aquello sobre lo único que tenemos control.

"Yo siempre me siento Feliz, sabes por que? Porque no espero nada de nadie; esperar siempre duele; la vida es corta, por eso ama la vida, se feliz y siempre sonríe, solo vive para ti y recuerda: antes de hablar, escucha; antes de escribir, piensa; antes de herir, siente; antes de odiar, ama; antes de rendirte, intenta; antes de morir, vive!."
William Shakespeare


Y, en total, todas aquellas emociones que reflejan la pérdida de algo que se creía poseer, o la pérdida de algo que se esperaba tener.

Mente

El dolor viene de la incomprensión. Cuando la mente se cierra, se bloquea y no comprende el sentido de las circunstancias, sufre. Cuando la mente no tiene medios para comprender las razones de la vida, sufre. También produce dolor comprobar que íbamos tras ideas equivocadas, o que actuábamos según ciertos criterios erróneos. O descubrir que teníamos una falsa imagen de nosotros mismos, y que no éramos en realidad tal como soñábamos ser.

"Cuanto más sabemos menos miedo e inseguridad tenemos. Saber algo es tomar conciencia de todo lo que nos falta por saber; pero eso no justifica tener miedo de aquello que todavía no conocemos."
Delia Steinberg Guzmán

Es probable que el dolor no cese nunca del todo, porque estábamos en un camino de evolución progresiva. Lo que podemos hacer es comenzar por reducir las causas que nos producen dolor.
Para ello necesitamos ver las cosas de una manera serena, inteligente y objetiva. Vernos a nosotros mismos desde lejos para apreciar las realidades que, de otra forma, nos absorben tanto que nos ciegan para darles nombre y definición.

Como segundo paso, hay que buscar soluciones para resolver los motivos que nos llevaron al dolor. Todo tiene una solución más o menos buena. Pero si no hay voluntad para buscar, y menos aún para aplicar la o las soluciones, el dolor persistirá. Y no solamente persistirá, sino que nos hará culpar a factores externos de aquello que no nos atrevemos a enfrentar.

El dolor no se va, hay que alejarlo.

El dolor no se olvida: se transforma en una experiencia objetiva que nos enriquece.

El dolor asumido y puesto en vías de resolución, es un seguro para no volver a caer en las mismas causas que le dieron nacimiento.

"No somos perfectos, pero somos capaces de concebir lo que es la perfección. La acción es preferible a la inacción y el compromiso con la vida es preferible a la indiferencia apática."
Delia Steinberg Guzmán

domingo, 10 de julio de 2011

Ver sin mirar

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Vivimos en un mundo polucionado y nos hemos acostumbrado a ello. Sobre todo en las grandes ciudades, el nivel de contaminación ambiental crece día a día, pero como no podemos abandonarlas porque allí siguen ancladas nuestras obligaciones, simplemente nos hemos ido adaptando a esa situación. Nuestros organismos han creado anticuerpos y, casi naturalmente, nos acomodamos a lo antinatural.

Sin embargo el proceso es más complejo. La contaminación no se reduce al ambiente físico, sino que se expande a los planos psicológicos y mentales, enrareciendo las vivencias humanas hasta puntos insospechados.

Anticuerpos defensivos

La suciedad psicológica se manifiesta en emociones burdas que se introducen por todos los resquicios de la vida. La violencia, la agresividad, el egoísmo a ultranza, parecen ser las medidas habituales en la mayoría de las sociedades. Al principio provocaban grandes sufrimientos -y los siguen provocando- pero si antes uno se preguntaba hasta dónde era capaz de aguantar sin estallar, hoy hemos creado "anticuerpos" para defendernos y seguir adelante como se pueda. Ciertamente nos acosa la inseguridad, el temor, la indefensión, pero los anticuerpos han generado una forma de indiferencia que lo parece, pero no es tal. Esa frialdad con que aceptamos las mayores crueldades con que desayunamos día a día gracias a los medios de información, es una manera de resistir, de decirse "a mí todavía no me tocará, o me tocará más adelante, o tal vez nunca...".

¿Y qué hacer con la corrupción que se presenta inesperadamente en cualquier rincón, hasta en los que considerábamos conocidos y a buen recaudo? Otra vez la indiferencia, esquivar el bulto, seguir caminando como si no hubiésemos visto nada, porque intuimos que nuestra protesta, además de estéril, resultaría dañina para nuestra seguridad. Hay quienes entran en el juego, justificándolo; otros se hacen a un lado tratando de no enfermarse. De una u otra forma, los anticuerpos nos hacen ver como casi normal lo que, en conciencia, nos espantaría de vergüenza.

Vemos, pero no miramos

No sé si lo que padece nuestro mundo es una disfunción en los sentidos o en la sensibilidad. Aparentemente la estructura humana está lo bastante provista de tacto, oído, vista, gusto y olfato como para desenvolverse bien y cubrir sus necesidades. Eso me lleva a pensar que lo que falla está en la sensibilidad, en el uso que hacemos de los sentidos y en la percepción anímica y conciencial de lo que percibimos.

Hoy lo habitual es ver sin mirar. Los ojos funcionan, ven, pero pasan por encima de las cosas sin darles significado. Nos hemos acostumbrado a las imágenes más tristes, más degradantes, más horrorosas y salvajes, en directo o en las pantallas de cine y televisión, tanto como para que en general la vida nos resulte una ficción que no nos incumbe más que de soslayo y por momentos.

Alrededor nuestro se suceden a diario escenas que deberían conmovernos y obligarnos a reaccionar... pero no. Todo da igual. Nada importa oír gritos y llantos en las casas de los vecinos, ver mendigos desarrapados en la calle, cómo alguien golpea o roba impunemente a otro, extranjeros sin destino que vagan de un sitio a otro hasta que caen en la fácil vía del delito... Vemos sin mirar, sin intervenir, como si la gente fuera irreal o invisible, como si nosotros mismos estuviéramos en una burbuja impenetrable.

Por otro lado, las guerras, la miseria, los juegos políticos, la corrupción, destruyen los pueblos de manera imparable, mientras los organismos internacionales creados para evitar desastres, envían observadores... de esos que ven sin mirar. Las asépticas administraciones nacionales mantienen reuniones en una ciudad o en otra y emiten largas declaraciones con las consabidas repulsas y veladas amenazas de intervención que no se cumplen salvo que los intereses económicos sean demasiado fuertes.

La enfermedad de pensar

Las ideas que predominan en la actualidad también están atacadas por diversos virus. En principio, no es corriente tener ideas, pensar; antes bien, hay un conjunto bastante escaso de conceptos reconocidos por la opinión pública, hábilmente manipulada, y a falta de otra cosa, eso es lo que todos creemos pensar. Ante la enfermedad, una vez más han aparecido los "anticuerpos": asimilar esas ideas -si es que merecen llamarse así- y rechazar cualquier otra que se le oponga. En el fondo, esa pasividad no es saludable; es apenas un reconocimiento subconsciente de que no hemos aprendido a razonar por nuestros medios y de que, aunque intentáramos hacerlo, nos señalarían como locos.

En tal situación, nos quedan dos opciones: resignarnos a la mutación, encadenando generaciones humanas cada vez más artificiales y adaptadas a la polución deformante, o rechazarla buscando los remedios para limpiar el aire, los sentimientos y las ideas. Esta última tarea es harto difícil: hay que enfrentarse a una suciedad que nos ahoga y que nos resta fuerzas para abrirnos paso. Pero vale la pena.

¿Es tan dificil reaccionar?

Ni siquiera los humanos sabemos mirar dentro nuestro; los ojos sólo valen para ver hacia fuera, y la ausencia de captación afecta tanto en lo externo como en lo interno. La mayoría convivimos sin conocernos en absoluto. Así pasan los años sin que las ilusiones y los sueños de la juventud puedan convertirse en realidad, porque no hay una mirada viva y activa que los lleva a los hechos en base a entusiasmo y voluntad. Al contrario, las mejores aspiraciones se van destruyendo y se dejan morir en nombre de esa especial ceguera de ojos abiertos incapaces de percibir.

Reaccionar tal vez sea tan sencillo como tomar posesión y hacer un uso debido de aquello que nos corresponde por naturaleza, empezando por aprender a resumir todos los sentidos y la sensibilidad en una mirada inteligente: ojos con corazón y mente.

Delia Steinberg Guzmán
Directora Internacional de Nueva Acrópolis
(Artículo Extraído de la Revista Esfinge N° 39 – 2003)

domingo, 5 de diciembre de 2010

Arrepentimiento (Cuerpo y Desenlace)

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Primera parte:


Primero, uno tiene que comprender las cuestiones fundamentales de filosofía religiosa: lo que es Dios, lo que es la Evolución, lo que es el propósito de nuestras vidas y de todos los seres encarnados. De esto queda absolutamente claro por qué hay que trabajar en uno mismo, a qué ideal debe aspirar, qué cualidades cultivar en sí mismo y de cuáles deshacerse, lo que es un verdadero vicio y lo que sólo es considerado como tal por las personas, pero no por Dios. Para este propósito es bueno empezar a estudiar las palabras de Jesús Mismo y aprender a distinguirlas de lo que las personas han fantaseado en el asunto del cristianismo «Aprendan de Mí» (Mateo 11:29), dijo Jesús.

En  los sermones de algunos sacerdotes ortodoxos uno puede oír la declaración de que «los Diez Mandamientos» que Dios dio a las personas a través de Moisés son «los mandamientos de Jesús el Cristo». Si usted se encuentra con semejantes sacerdotes,  apártese de ellos: ellos no entendieron absolutamente  nada, pero tratan de enseñar a los demás. En  realidad  Jesús  el  Cristo  dio  una  Enseñanza sobre Dios y el Camino hacia Él, la que es mucho más profunda que el Antiguo Testamento entero y consiste en decenas de los preceptos-mandamientos. 

Y  una  cosa más,  si  alguien  piensa  que  está  bien como  está  y  no  hay  ninguna  razón  para  cambiar,  entonces esta persona está tan lejos del trabajo espiritual, que no tiene incluso la más leve idea sobre este trabajo.  Porque  todos —principiantes  y  adeptos  altamente avanzados—  pueden  encontrar  posibilidades  para el mejoramiento de sí mismo en la Enseñanza de Jesús el Cristo. 

Ahora  permítannos  discutir el auto-análisis.  Lo que las personas llaman pecados no es el punto principal. Los pecados son nada más que manifestaciones de nuestros vicios, los rasgos del carácter, las cualidades de alma. Los pecados ayudan a reconocer los vicios, pero son los vicios contra los que uno tiene que luchar, no  los pecados. Y éste no es un trabajo de un día. Remodelar el alma, limpiándola de malas cualidades e instalar las buenas, requiere de años de arduos esfuerzos. 

Para discernir mejor un vicio particular en sí mismo, sería útil rastrear todas las manifestaciones de este vicio que ocurrieron en el pasado,  todos  los pecados de esta línea hasta la niñez. Y cuando este trabajo esté cumplido, Dios podrá darle a uno la oportunidad para mirar en sus vidas pasadas, para ver las raíces de los vicios que se originaron allí. El proceso de revelar vicios y recordar pecados específicos tiene que ser acompañado con el  arrepentimiento emocional sincero.  

Pero si en este proceso usted sufre emocionalmente de auto-compasión por miedo a causa del castigo futuro, usted está en el camino equivocado. Uno no tiene que sentir compasión por sí mismo, sino por las víctimas de uno: todos aquellos a quienes se hizo sufrir  física o emocionalmente. Y después hay que  repasar  con  conciencia a  través de  cada  situación, pero esta vez de una manera correcta. Si es posible reparar la culpa de alguna manera —incluso parcialmente— uno  debe hacerlo ciertamente.Si una persona pide el perdón de Dios, mientras ignora una posibilidad existente de reparar su culpa, no puede esperar un resultado positivo, porque tal arrepentimiento no parece ser sincero. 

No hay ningún substituto para el trabajo penitencial. Esperar que uno pueda  librarse de vicios a  través de  practicar  la  meditación  y  varios  métodos  «catárticos» es un error. Incluso proporcionarle a una persona la posibilidad de entrar en los eones del Espíritu Santo y  experimentar  el Abrazo  del Creador,  no  quema  los vicios. Éstos permanecen y siguen manifestándose. Esta declaración no es una suposición, sino un hecho.

Por  eso,  aconsejo que se aparten  de  tales «innovaciones»  como el método de «gritar» los vicios de uno (todo lo que se necesita es sólo gritar ruidosa y groseramente durante mucho tiempo,  mejor en compañía  de  socios)  y de tales métodos  feos  de «librarse de los vicios» como la siguiente invención de un  «padre»  ruso  ortodoxo  (antes  de  la  perestroika,  él era un instructor en un comité de un partido comunista regional); él predicaba:  «¡Maten  a  las  arañas! ¡Ustedes  tendrán 40 pecados absueltos por cada araña que maten!».  Es  mejor apartarse de tales tontos para no convertirse  en  el ciego conducido por el  ciego (Mateo 15:14).

Haciendo  un  resumen  de  este  capitulo  y  de  los capítulos  anteriores,  quiero  repetir  las  conclusiones principales: 

"En  el  infierno  no  terrestre  las  personas caen  no como resultado de fechorías específicas, sino debido al hábito, formado en la Tierra, de estar en los estados infernales  de  la  conciencia.  Las  fechorías  que  violan  el principio  de  no  causar  daño  innecesario  a  otros  seres vivientes predeterminan un infierno terrenal futuro. 

El primer e indispensable método para salvarse a sí mismo del  infierno  futuro es el arrepentimiento: es decir, hay que encontrar en uno mismo  los vicios que causan  los  errores  éticos  (pecados) y después  sigue el arrepentimiento,  la base de  éste  es  la  empatía  con  las víctimas de mis pecados. 

El propósito del arrepentimiento no es pedir perdón para sí mismo, sino liberarse de los vicios. 

La segunda dirección al comienzo del  trabajo espiritual  es  el  refinamiento  de  la  conciencia.  Empieza con la corrección de la esfera emocional: refrenando las emociones  negativas-groseras  y  fomentando  las  sutiles-positivas,  acostumbrándose  a  sí mismo  a  los  estados de conciencia paradisíacos en lugar de los infernales. "

Editado de : "La enseñanza original de Jesús el Cristo" - Vladimir Antonov