viernes, 22 de marzo de 2013

Eres mas de lo que piensas...

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Todos hemos observado la dualidad de nuestro mundo: existe algo que llamamos “blando” porque lo comparamos con lo que es “duro”; así como llamamos “suave” a lo que es contrario a lo “áspero”. Decimos: “esta persona es buena” porque tenemos el concepto de lo que es una mala persona y, así, podemos dar muchos ejemplos…

A pesar de esta tendencia a calificar todo desde los dos colores extremos de la vida, blanco y negro, somos conscientes de que hay matices: nada es totalmente blanco, nada es totalmente negro; todo está en permanente cambio. Tal vez la representación más acabada de esta verdad sea aquel símbolo milenario chino, por todos conocido, que representa el yin y el yang, imagen universal de esta dualidad relativa.

Sin embargo, muchos de nosotros, ante ciertos acontecimientos de nuestra vida, nos hemos encontrado diciendo: “En realidad yo no sirvo para eso, es imposible para mí”; “No cuentes con esa persona, nunca hace nada bien…” Todas ellas, afirmaciones extremas: blanco o negro. Sólo vemos un lado de la vida, sin recordar que este mundo está lleno de matices. Considerar los matices no es lo mismo que admitir la mediocridad. No se refiere a esa actitud de quien dice: “bueno, todo el mundo tiene sus debilidades y sus defectos, no me pidas más”, para excusar su falta de carácter. No, una cosa es la mediocridad – que en realidad es tendencia a la inercia y al estancamiento - y otra es la relatividad de este mundo que está en permanente cambio.

Milenarias y sabias culturas como la egipcia, la china y la hindú coinciden en señalar que “todo vibra, todo cambia, todo está en movimiento”, y por eso todo en el universo marcha por un camino metafísico: el camino de la evolución. Si investigas un poco, encontrarás que, por ejemplo, el carbón en su estado natural, después de cientos de años sometidos a presión y a las temperaturas extremas de la tierra, se transforma en diamante; que el plomo, ese metal tan común y barato, tras cientos de años de evolución llega a convertirse en oro; así como un aparente gusano, se convierte en mariposa.

Entonces ¿No sería lógico pensar que el destino del hombre también está en relación con el cambio y la evolución? Ciertamente hay que admitir que no somos perfectos pues no hemos conquistado aún la cúspide de nuestras capacidades, pero somos perfectibles, capaces de ser y de hacer las cosas cada vez mejor. Por eso, si aún no somos lo que ansiamos ser, si aún no hemos alcanzado la meta que soñamos, si aún no hemos usado al máximo nuestras fuerzas, no digamos: “¡esto es imposible!”.

Si tenemos un Ideal de perfección, tendremos una estrella alta hacia la cual elevarnos, un motor para impulsarnos a seguir conquistando nuevos escalones, en el entusiasta ejercicio de crecer por dentro.

Pero ¿cómo serían el hombre y la mujer ideal? ¿Quiénes somos y quiénes podríamos llegar a ser? La Filosofía nos introduce en el fascinante camino de conocernos a nosotros mismos, de comprender las leyes que rigen la naturaleza y el destino de los hombres. Numerosos sabios de diversas culturas han dejado enseñanzas que nos permiten conocer la verdadera esencia del ser humano y comprender que en ella residen la Voluntad, la Sabiduría, el Amor y la capacidad de construirnos a nosotros mismos. La Escuela de Filosofía de Nueva Acrópolis te invita a comprobarlo, a través del curso Filosofía para la vida y de su programa de actividades de este mes.


domingo, 10 de marzo de 2013

¿Podemos ser mejores? Lección del diamante

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El diamante es la gema más preciada del mundo. Su dureza, transparencia y brillo resplandeciente, no tienen igual. Su nombre deriva de la palabra griega “adamas” que significa “invencible”. Es muy difícil romper un diamante: hacen falta 4.000 grados centígrados para fundirlo -dos veces y media más de lo que se necesita para fundir el acero-. Su composición, sin embargo, es muy simple: moléculas de carbono.

Su dureza se debe a su estructura interna, ordenada en forma piramidal: si ponemos cualquiera de sus lados como base, podremos contar los átomos de carbono por capas, teniendo la primera uno, la segunda cuatro, la tercera nueve y la cuarta dieciséis, lo que hace una sucesión de cuadrados 12, 22, 32 y 42.

Hace millones de años, dos grandes fuerzas, el calor y la presión, fueron transformando el carbón en diamante dentro de las calderas de magma hirviendo que se encuentran a grandes profundidades bajo tierra. Luego, los cambios geológicos traerían esas canteras de diamante a la superficie.

Recojamos las lecciones que encontramos en la naturaleza.

Carbón y diamante tienen la misma composición pero se diferencian en el orden interior de sus moléculas de carbono. En el primer caso, estas moléculas se encuentran desordenadas y caóticas, produciendo la opacidad del carbón y su frágil consistencia. En cambio, en el diamante vemos un orden inteligente que da paso a la claridad y a la luz.

De igual manera, un hombre sin orden en sus pensamientos, sentimientos y actos, es frágil y oscuro. Pero el hombre que pone orden en estos aspectos, es internamente fuerte, brillante, resistente y valeroso.

Para poder ordenar, necesitamos la luz del Conocimiento, aquella que disipa la ignorancia y nos permite cambiar las dudas por convicciones, la fragilidad por la fortaleza, el temor por la seguridad, la existencia sin sentido por una vida dirigida hacia un ideal de perfección. El conocimiento es como ese fuego a altas temperaturas que el carbón necesita para transmutarse en diamante. Cuando este conocimiento es puesto en acción con el poder de nuestra Voluntad, empezamos a organizarnos por dentro, nos acercamos a la sabiduría y, como el diamante, podemos irradiar luz a nuestro alrededor.

Pero el carbón se forjó también con altas presiones, hasta convertirse en diamante. Igualmente, el hombre atraviesa en su vida numerosas dificultades, que en realidad son oportunidades para aprender y crecer. Según sea su actitud ante la adversidad, o “se quiebra” o se fortalece. La lucha con la adversidad nos hace fuertes y nos concede confianza en nosotros mismos. Si lucha la semilla para abrirse y elevarse como árbol, si lucha la oruga hasta salir de su crisálida y convertirse en mariposa, si lucha el carbón hasta convertirse en diamante ¿por qué el hombre no libraría una batalla interna para realizarse plenamente?.

Entre el carbón y el diamante hay un largo camino de perfeccionamiento. Es este el camino metafísico que todos los seres transitamos, seamos conscientes de ello o no. Tenemos un punto de partida y un destino al cual llegar. Pero ¿cómo encontrar ese camino y transitar por él sin extraviarnos? Guiándonos con la luz del Conocimiento, la luz de la sabiduría de aquellos hombres sabios que marchan por delante de nosotros. Despertemos al filósofo o “amante de la sabiduría”, que todos llevamos dentro.

domingo, 3 de marzo de 2013

Amor y desilución

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Un error común entre hombres y mujeres es la incapacidad de reconocer que la ilusión es pasajera y que es muy diferente al amor. En una relación todos empezamos muy ilusionados, pero cuando acaba la ilusión , cuando las cosas se "enfrían" no significa que acabo el amor, todo lo contrario es cuando recién empieza, porque el amor participa de la conciencia, el conocimiento, la inteligencia y la voluntad.

La ilusión es algo emocional, mas el amor es algo sentimental. Si nunca te has preguntado si quieres realmente a tu pareja probablemente sigues viviendo una ilusión y no amor, porque el amor es una decisión, no un impulso o una sensación.

Si eres una persona que busca emociones en una relación, probablemente demoraras mucho en amar y peor aun, es probable que hagas daño a quien te quiere de verdad ya que aquel que muchas emociones tiene por lo general toma decisiones estando molesto y hace promesas demás estando feliz.

Las relaciones sentimentales tienen etapas y toda relación larga suele pasar por la mayoría de ellas. La desilusión probablemente es la etapa que la mayoría no considera, algunos porque no la perciben, otros por ignorancia y otros por miedo, aquella fuerza paralizante que nos impide avanzar o tomar decisiones.

La desilusión es la etapa en la que empiezas a ser más consciente, ya que no solo ves las virtudes (o fantaseas que tiene alguna), sino también los defectos y empieza a morir esa idealización sobre tu pareja que al principio hizo sentir ese cosquilleo, esa sensación de que el corazón se desenfrena a la hora de verlo(a).

El verdadero amor es una decisión y una decisión no se puede tomar sin el conocimiento de los pros y contras que se obtiene a conciencia. Simplemente no puedes amar o querer "como nunca antes" a alguien que no conoces así como no se debería a alguien que te coquetea desde que te ve. Cualquier parecido es solo confusión, instintos, pasiones, miedos u otra emoción enfermiza.

Es normal ya no estar ilusionado, la ilusión es pasajera, ahora esta en uno querer asumir la responsabilidad de amar o no, lo valioso no es fácil y se tiene que hacer mucho para alcanzarlo. El amor no se resume en un peluche, una rosa, un piropo o inclusive la intimidad, sino en una decisión totalmente despojada de las "hormonas del amor". El ser fiel o "amar" mientras se esta enamorado(a) no es precisamente Fidelidad o Amor, no hay virtud cuando se esta sujeto a un proceso hormonal que precisamente parte de lo que hace es hacerte ver a una sola persona. Cuando acaba la ilusión ya empiezas a ver a otras personas, es algo completamente normal y es precisamente en ese momento donde ya puedes participar de la Fidelidad como virtud.

Creer que el amor es ciego o que se da a primera vista es el más grande auto engaño. Simplemente no puedes ir vendado(a), muchas personas en su ignorancia junto con los medios de comunicación también nos engañan, nos hacen creer que deseamos amores como los de las películas o novelas pero sin mencionar que las películas acaban.

Tu amor no tiene porque acabar, el amor no acaba sin embargo tu decides si amar o no y si estas en la posición de que no puedes decidir es muy probable que no sea amor. Alguien que te ama no es aquel o aquella que solo te hace desenfrenar y no pensar, sino es aquel que te mantiene fuerte, que te ayuda a consolidar tus ideales, que te inspira, que te dice en que estas fallando mas no por crítica, sino porque le importas verdaderamente y posiblemente quiere compartir un futuro contigo.

En el amor no hay emociones desenfrenadas, sino todo lo contrario, hay un equilibrio el cual no es fácil alcanzar, pero por eso mismo vale demasiado.


domingo, 27 de enero de 2013

Ignorancia y autoconocimiento

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La ignorancia en si no es mala, es algo de lo cual participamos desde que nacemos, pero el ignorar que ignoramos puede traer consecuencias desagradables. El desconocer el secreto de nuestras tragedias y el propósito de nuestra vida no es nada bueno para nosotros.

Para empezar tengamos muy en cuenta que el tiempo no significa necesariamente progreso. El tiempo solamente nos permite participar de situaciones, de instantes de los cuales se puede como no (dependiendo de nosotros) aprender o practicar virtudes.

“La edad y la eminencia no son indicios de sabiduría”

Lamentablemente distraerse hasta parece natural, ya que seamos de Venus o Marte casi siempre hay “algo” que nos distrae, mas esto no es delito. Lo importante reside en reconocer el estado de conciencia en que nos hallamos cuando hacemos una u otra determinada cosa.

El nivel de conciencia del que gusta del alcohol es diferente al del abstemio y el de la prostituta o el lujurioso es muy distinto al de la doncella o el noble. La distracción entonces es cuestión de defectos, vicios, instintos y emociones no controladas.

Por afinidades psicológicas nos relacionamos con personalidades similares y somos más para bien o para mal. Por lo general, solos no hacemos mucho, pero con la compañía equivocada podemos terminar perdiéndonos y hacer cosas de las cuales nos podríamos arrepentir más adelante, tal vez toda la vida. Aun así todo tiene solución mientras se esté vivo y se haya aprendido de lo sucedido.

La sociedad es solo la extensión de la personalidad, el paso que damos nosotros la damos todos queramos o no. La sociedad es el reflejo de la personalidad dominante en tal o cual lugar, entonces tener en cuenta que si queremos cambiar algo tenemos que empezar por nosotros.

Ciertamente no es nada fácil eliminar las emociones negativas, sobre todo para aquellos que día a día practican el egoísmo o para aquellos que han sufrido mucho, sea por problemas familiares, económicos, sentimentales o todos a la vez, quién sabe. El trabajo sobre sí mismo es fundamental para poder sobrellevar todo aquello que obstaculiza nuestro auto-conocimiento, la elevación de nuestra conciencia. El trabajo es mental y se da de instante en instante. La atención y la voluntad es crucial para identificar y aprender del mundo circundante.

El auto-conocimiento, el contacto con nuestra esencia, es sin duda lo más importante en nuestra vida y este es imposible sin antes desintegrar el vano Orgullo por el simple hecho de que no aceptar nuestros errores o creer que ya sabemos nos impide aprender.

La crítica no es buena ni mala, depende de uno mismo, si tu aceptas la crítica como una ofensa entonces si te hará daño, sin embargo si dejas de lado tu EGO y permites ver realmente porque la hicieron entonces tal vez hasta pueda ayudar a mejorar. La crítica es peligrosa si eres una persona que se deja llevar siempre por sus emociones, eso quiere decir ser impulsivo y la verdad es que serlo no es lo más apropiado muchas veces dejarnos llevar por ellas nos pueden traer problemas y apodemos herir y/o herirnos. Hay una gran diferencia entre orgullo y dignidad, la dignidad es aquella que no debes permitir que sea dañada.

"Muchas son las voces, unas indignas, otras nobles,
que vienen a herir el oído: Que no te turben ni tampoco
te vuelvas para no oírlas. Cuando oigas una mentira,
sopórtalo con calma.

Pero lo que ahora voy a decirte es preciso que lo cumplas siempre:
Que nadie, por sus dichos o por sus actos, te conmueva para que hagas o digas
nada que no sea lo mejor para ti.

Reflexiona antes de obrar para no cometer tonterías:
Obrar y hablar sin discernimiento es de pobres gentes.
Tú en cambio siempre harás lo que no pueda dañarte."
Pitágoras


jueves, 17 de enero de 2013

¿Puede morir el Amor?

Hubo una vez en la historia del mundo un día terrible en que el Odio, que es el Rey de los malos sentimientos y los más grandes defectos, convoco a una reunión urgente.

Todos los sentimientos negros del mundo y los deseos más perversos del corazón humano llegaron a esta reunión con curiosidad por saber cuál era el propósito.

Cuando estuvieron todos habló el odio y dijo: “Los he reunido aquí por que deseo matar a alguien”.

Los asistentes no se extrañaron mucho pues era el odio quién hablaba y el siempre quería matar a alguien.

“Quiero que maten al Amor” dijo:

Muchos sonrieron malévolamente pues mas de uno le tenía ganas. El primer voluntario fue el Mal carácter, quién dijo: “Yo iré, y les aseguro que en un año el Amor habrá muerto, provocaré tal discordia que no lo soportará”.

Al cabo de un año se reunieron otra vez y al escuchar el reporte del mal carácter quedaron muy decepcionados.

“Lo siento, lo intente todo, pero cada vez que yo siembro una discordia el Amor lo supera”.

Fue entonces cuando muy diligente se ofreció la ambición, quién dijo: “En vista de que el mal carácter fracasó, iré yo. Desviaré la atención del Amor hacia el deseo por la riqueza y el Poder, y con esto lo destruiré”. Y empezó la ambición el ataque hacia su victima quién, renunciando a todo deseo desbordado de poder y riquezas, triunfo de nuevo.

Furioso el odio, por el fracaso de la ambición envió a los celos, quiénes burlones y perversos inventaron toda clase de artimañas para despistar al amor y lastimarlo con dudas y sospechas infundadas. Pero el amor con valentía se impuso nuevamente.

Año tras año el odio siguió en su lucha enviando a sus mas hirientes compañeros, envió a la frialdad, al egoísmo, a la indiferencia, a  la pobreza, a la enfermedad, y a muchos otros que fracasaron siempre, por que cuando el amor se sentía desfallecer tomaba de nuevo fuerzas y todo lo superaba.

El odio convencido de que el Amor era invencible les dijo a los demás: “No hay nada que hacer el Amor ha soportado todo, llevamos muchos años insistiendo y no logramos vencerlo”.

De pronto, de un rincón el salón, se levanto un sentimiento poco conocido que vestía todo de negro. Con un sombrero gigante que cubría su rostro. Su aspecto era fúnebre como el de la Muerte: “Yo mataré al Amor”, dijo con seguridad. Todo se preguntaron quién era ese que pretendía hacer solo, lo que ninguno había podido.

El odio dijo: “Ve y hazlo”.

Tan solo había pasado algún tiempo cuando el odio volvió ha llamar a todos los malos sentimientos para comunicarles que después de mucho esperar por fin el Amor había muerto.

Todos estaban felices, pero sorprendidos. Entonces el sentimiento del sombrero negro hablo: “Ahí les entrego el Amor totalmente muerto y destrozado” y sin decir mas intento marcharse.

“Espera, dijo el odio, en tan poco tiempo lo eliminaste por completo. ¿Quién eres?”. El sentimiento levanto por primera vez su horrible rostro y dijo: “Soy la Rutina”.


"En tanto que haya alguien que crea en una idea, la idea vive."
José Ortega y Gasset

martes, 1 de enero de 2013

De la Brevedad de la Vida

Este es el título con que el gran filósofo romano Séneca (4 a.C. – 65 d.C.), tituló a una de sus obras más conocidas.

Séneca es uno de los representantes de la Escuela Estoica, escuela de filosofía que se caracterizaba por una férrea moral, totalmente práctica, en la cual se creyó entender que la virtud y la práctica de una vida simple con arreglo a la naturaleza ayudarían al hombre a reencontrarse consigo mismo, y que de allí devendría el reencuentro con Dios, con la Patria, con el Bien.

Una de las grandes ideas que ha desarrollado el Estoicismo y que puede tener una gran utilidad en nuestras vidas, es la relación entre el hombre y el tiempo que le concede la vida. El tiempo desde siempre ha sido un enigma para el ser humano. Pretendemos atraparlo, pero se escapa de nuestras manos como fina arena. Los romanos acuñaron la frase "tempus fugit", el tiempo huye, para dar a entender su carácter escurridizo y efímero.

Séneca, en su ensayo "De brevitate vitae" o "De la brevedad de la vida", nos muestra el aspecto relativo del tiempo, ya que no es que nuestra vida sea corta, sino que nosotros la desperdiciamos en cosas banales. Él decía que el tiempo es como el dinero: "Poco para el que lo malgasta y mucho para quien sabe administrarlo", pero como es algo incorpóreo no le damos el valor que le damos a las cosas materiales. Éste es un problema muy de nuestros días; quizá por esa tendencia de alejarnos de nuestro "yo interior", nos pasamos la vida rellenándola con placeres y deseos que satisfacen nuestra parte más instintiva o pasional, pero que nos quita tiempo para las cosas verdaderamente humanas. El tiempo dedicado a nuestra vida profesional, a nuestros hábitos televisivos o a las más variadas posibilidades de ocio que nos brinda nuestra sociedad son buenos ejemplos de ello. Nos mantienen entretenidos, pero también nos impiden tener una vida más intensa y profunda, y quizá plasmar los sueños e ideales de juventud. Si fuéramos capaces de apoyar nuestra disciplina en nuestra razón, o simplemente en el sentido común, veríamos cómo el tiempo se alarga, y nos sorprenderíamos de las cosas que se pueden hacer en un día y en una vida.

Por otra parte, el emperador filósofo Marco Aurelio, también perteneciente a la Escuela Estoica, nos recuerda en sus "Meditaciones" el valor del momento: "Por más larga que sea la vida de uno, al morir, todos perdemos lo mismo: el presente, pues el pasado ya lo hemos perdido antes, el futuro no lo poseemos aún, y no podemos perder lo que no tenemos", por eso nos recomienda: "Realizar cada acto como si estuviéramos a punto de salir de esta vida, como si fuera nuestro último día". Esta frase invita a reflexionar sobre la utilización de nuestro tiempo, de la importancia del presente. En general, se tiene la tendencia a dejar las cosas importantes de la vida para el futuro: nuestros grandes planes, sueños, etc., y vivimos el presente "de pasada"; pero, ¿y si no hay futuro? Nadie nos lo garantiza, podemos salir de esta vida en cualquier momento y sin previo aviso. Según Marco Aurelio podemos dar a la vida otra dimensión. No nos podemos librar de las ataduras del tiempo, pero lo podemos convertir en nuestro aliado y vivir cada momento con más calidad y conciencia; esto haría que nuestro futuro fuese mejor.


Cortesía de la Escuela de Filosofía
NUEVA ACROPOLIS PERÚ.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

El Alma de la Mujer

¿Qué es el Alma de la Mujer? De casi todas la Antiguas Civilizaciones, las que más interés pusieron en el papel femenino, han descrito el Alma de la Mujer según cuatro características perfectamente válidas para el momento presente: Vida, Energía, Amor y Sabiduría. Con estas cuatro características, que son sus verdaderas armas, la mujer es la heroína ideal para salir a su propia batalla.

El Alma de la Mujer es Vida en todos los sentidos, no sólo porque la mujer puede dar a luz, sino porque está capacitada para ayudar a vivir, y es la gran educadora. Ella puede criar, impulsar, inspirar... en sus manos está el dar la vida y mantenerla. Un gran expositor de los mitos modernos, Joseph Campbell, decía que lo fundamental es que la mujer puede dar vida a un cuerpo, a un Alma, a una sociedad, a una Civilización, pero que si no se le da la oportunidad de otorgar vida, pierde su razón de ser.

Necesita insuflar esta vida con su particular forma de Energía, que es otra de las características de su alma. Dicha energía no es muy impulsiva, sino más bien una resistencia, una constancia; puede soportar cosa increíbles, como increíble es su paciencia. Esa es una gran arma para ella, no porque esté oprimida, sino porque es resistente. Quizá no tiene una gran resistencia física, pero tiene una enorme resistencia psicológica; esa es su Energía, que puede transmitir en forma de serenidad, en forma de fuerza ante las dificultades, ante el dolor.

La mujer es Amor. Sé que todos amamos, hombres y mujeres. Pero el hombre ama de tal forma que incluye el amor dentro de su vida, y la mujer hace del amor su vida. ¿Qué es el amor en la mujer? Un arma de doble filo: si el amor es pequeño, con minúsculas, se convierte en un amor egoísta, posesivo; es el miedo de no ser amada, antes que amar; de no ser valorada, antes que valorar. Pero si el Amor se le despierta a la mujer desde el Alma, entonces tiene la gran capacidad de unión. La mujer une, tiene la capacidad de cohesionar, de congeniar personas, almas, de poner de acuerdo a quienes no lo están: su Amor es una gran generosidad.

Su Amor es capacidad de percibir la Belleza, la Armonía, de luchar por la Justicia. Por eso la mujer es Amor y también es Sabiduría, con una mente práctica y ordenada pero con el discernimiento que la caracteriza. Porque si le preguntamos por qué hace las cosas siempre sabrá contestar.

Y sobre todo tiene una gran fuerza que no debe desaprovechar jamás: es su Intuición. Piensa sintiendo. A veces se menosprecia esta manera de pensar, sin embargo en la mujer, la idea unida al sentimiento, se convierte en intuición y anticipa cosas, las presiente con enorme habilidad: ésta es su Fuerza, ésta es su Sabiduría. Lo llamamos Intuición más que adivinación, porque no es tan bajo como una simple adivinación: ella simplemente «sabe».

Conociendo un poco más el secreto que encierra el Alma de la Mujer, ella podrá reconocer sus fuerzas y capacidades para hacer innumerables cosas; identificándose con aquellas que la hagan más grande y más noble; con generosidad, porque la mujer pide para dar y exige porque siempre sabe tener las manos abiertas.

Si la mujer sabe dar Vida, sabe dar Energía, entonces ella será verdaderamente protagonista, y en vez de esperar un Día de la Mujer, habrá todos los días un momento para poder referirse a la mujer, y un momento para que la mujer pueda vivir armoniosamente con el hombre. Entonces es posible que hagamos un Día Internacional de la Humanidad y disfrutemos de esa paz y de esa serenidad que entre Hombres y Mujeres habremos de conquistar, siempre y cuando conquistemos antes el Alma de la Mujer, y por qué no, el Alma del Hombre.


Delia Steinberg Guzmán
Directora Internacional de Nueva Acrópolis

domingo, 23 de diciembre de 2012

¿Nos sirve el recuerdo?

Todos tenemos, dentro de nuestra alma, una especie de cofre donde guardamos nuestros recuerdos más añorados, gratos y algunas veces, hasta los dolorosos. El abrir nuestro cofre de los recuerdos es volver a sentir y a vivir aquellas experiencias que en algunas oportunidades nos impulsarán e inspirarán y en otras nos generarán dolor, miedo o duda, haciendo imposible continuar nuestro camino. Pero lo importante es que nosotros somos los dueños de ese cofre y somos los únicos responsables de revisar constantemente qué es lo que estamos guardando en él. De nosotros depende tener un cofre de oro o un cofre de hierro.

Cuando el filósofo Nietzsche decía que el hombre superior era el hombre de más larga memoria, no se refería a una memoria capaz de acumular la mayor cantidad de datos, de conceptos o de teorías, se refería al hombre que es capaz de recordar los aciertos y errores que ha tenido en su vida para evitar equivocarse una y otra vez.

Cuántas veces nos hemos molestado por lo mismo, cuántas veces hemos sufrido por lo mismo, cuántas veces nos han engañado de la misma manera, cuántas veces hemos lastimado a nuestros seres queridos de la misma forma… Cuántas veces la humanidad se ha dividido por fanatismo, cuántas veces la humanidad ha sufrido por guerras, cuántas veces la humanidad ha perdido la fe... Seguramente muchas; sin embargo la capacidad de acumular estas experiencias y reflexionar sobre ellas, es lo que podrá llevarnos a un crecimiento interior con mayor rapidez y con menos dolor, pues evitaremos caer una y otra vez en el mismo agujero. Esta enseñanza la podemos aplicar en la vida personal y también en la historia de la humanidad.

Lo importante es recordar la experiencia, lo que aprendimos de nosotros mismos y de la circunstancia, pero evitando llevar con nosotros el dolor propio de la misma. Si nuestro corazón y nuestra mente están llenos de dolor o de rencor, no habrá espacio para nuevos sentimientos ni sueños.

Cuenta la historia que uno de los momentos más dolorosos en la vida del filósofo Platón, fue cuando su Maestro Sócrates, a quien le tenía una profunda devoción, muere habiendo sido condenado injustamente. Ante es te gran dolor él escribe una de sus obras más notables: “El Fedón”, en el cual transmite las enseñanzas de su maestro Sócrates sobre la inmortalidad del alma. Así, Platón transforma su dolor y nos transmite un mensaje lleno de sabiduría y belleza.

Así como el hombre guarda sus recuerdos en la memoria, la humanidad guarda sus recuerdos en la historia. La historia es la memoria de la humanidad. Es por ello que las culturas clásicas, como Roma, solían llamarla “Maestra de Vida”, pues un pueblo que conoce su historia no está condenado a repetir los mismos errores una y otra vez; por otro lado, se inspira en sus tradiciones y en sus héroes.

El pueblo romano se consideraba descendientes del Dios Marte, Dios de la guerra y de la sacerdotisa Silvia Rea. Al recordar sus orígenes ellos eran conscientes de su noble procedencia y sabían cómo debían actuar. No podían menos que vivir haciendo gala de grandes y reales muestras de valor y de honor.

Cuando Platón decía “Dioses sois, pero lo habéis olvidado”. Se refería a que hemos olvidado cuáles son nuestros orígenes espirituales. Si no recordamos de dónde venimos, tampoco sabremos quiénes somos ni a dónde nos dirigimos.

A pesar de vivir en una época tan materialista aún podemos intuir, muy en el fondo de nuestra alma, que nuestro origen es superior. Cuentan un mito platónicos en los orígenes de la creación, el hombre era un ser alado que vivía en un mundo celeste. Allí estaba en contacto con lo bueno, lo bello y lo justo. En un momento determinado él se identificó más con el mundo de la materia, perdiendo así sus alas y quedando atrapado en este mundo. Sin embargo, cada vez que el hombre percibe o está en contacto con la Belleza, la Bondad de corazón y la Justicia verdadera, siente una emoción muy grande en su interior pues su alma recuerda el mundo espiritual del cual partió alguna vez.

No temamos buscar y recordar la belleza, la bondad y la justicia pues sentiremos el batir de aquellas alas que alguna vez perdimos, sentiremos que nuestra alma nuevamente quiere volar.

Cortesía: Curso Filosofía para la Vida
Nueva Acrópolis Perú

domingo, 16 de diciembre de 2012

¿Pensar o ser Pensados?

La mente es la herramienta más potente que posee el ser humano. Saber manejarla nos hace libres de pensamiento. Pero, ¿cómo identificar las ideas preconcebidas? ¿Pensamos o somos pensados?

El desarrollo de la mente se ha confundido con el desarrollo de la "capacidad mental". Tener agilidad mental nos hace más listos pero no guarda relación con cualidades más altas, como el discernimiento. Por eso la agudeza mental es utilizada hoy en día para asaltar un banco o para defraudar al fisco, antes que para desarrollar grandes obras. Ayudar al desarrollo mental de una persona no es tan solo capacitarle mecánicamente para lograr algo sino además mostrarle el correcto encauzamiento de esa fuerza.

Del mismo modo que aprender ciertas reglas matemáticas no siempre lleva al estudiante a entender la armonía del universo, discernir es una cualidad elevada que supone el aprendizaje para tomar el camino más correcto, el que menos dañe, el que sea mejor para todos, el que nos haga sentir más plenos y felices. Sin embargo, la enseñanza de las leyes básicas de la vida no suele pertenecer a ninguna de las materias de estudio, y hasta la enseñanza de la filosofía actualmente se encuentra desvinculada de la búsqueda total, ética y espiritual, que algún día fue.

IDEAS ENLATADAS

Para conformar nuevas ideas la mente se apoya en otras anteriores, aunque algunas ideas preexistentes se cristalizan en nosotros, se tornan rígidas, pierden frescura y se convierten en esquemas mentales. Se enreda entonces la mente con los propios esquemas de pensamiento, se encasilla en frases hechas, en ideas enlatadas previamente como un alimento precocinado, que merman la capacidad de reflexión a fuerza de repetirse constantemente y convertirse, con el tiempo, en hábito mental.

A modo de ejemplo, solemos decir: “el dinero no da la felicidad pero ayuda a conseguirla”, pero con el paso de los años llegamos a creer que sin él no podremos ser nada, sin darnos cuenta de que las circunstancias que nos rodean siempre serán cambiantes, pues por propia definición serán circunstanciales, y los cambios tienen la finalidad, en el fondo, de incentivar nuestra propia superación y evolución.

En general ocurre que a fuerza de repetirnos ciertas ideas, que creemos válidas para todos, creamos “corrientes de pensamiento” que exportamos a los demás, y con el tiempo acaban conformándose en “mentalidades”, que a modo de carriles fijos llevan a las personas en el sentido “conveniente”.  Se crean entonces líneas de pensamiento convenientes o correctas para una sociedad, y todo lo que se aparta de ello se rechaza, se excluye, se acaba persiguiendo bajo el rótulo de “raro”.

LIBERTAD DE PENSAMIENTO

Lograr pensar libremente es entonces una labor ardua, propia de quien busca una forma propia de conducta, independiente de esquemas y prejuicios que no tienen mayor fundamento que las costumbres sociales, poco reflexivas a veces, que son patrones de conducta útiles para adormecidas conciencias y receptivas mentalidades.

Esto ocurre en la medida en que el hombre refleja el medio convirtiéndose en un “hombre espejo”. El hombre es más permeable mentalmente en la medida en que atiende tan sólo hacia el exterior, por la falta de una verdadera solidez mental, y acaba reflejando las ideas y actitudes de otros. En una etapa adolescente este modo de aprender las ideas de otros va conformando la estructura del propio edificio mental, pero con el tiempo esas ropas ajadas tendrán que dejarse a un lado y construir la propia vestimenta de pensamiento.

Cuanto más reflejamos el entorno mental, menos consistencia propia logramos, y navegamos en la superficie del pensamiento que podríamos alcanzar. A la inversa, quien es más superficial, menos ideas propias elabora, más se apoya en las ideas que le circundan y más se descubren en su conversación los últimos titulares de los periódicos y los razonamientos del último programa de TV de mayor audiencia. Suele desconocer lo que es un buen libro y una buena música y no mero ruido, porque desgraciadamente hay una ausencia de un programa cultural propio, de un programa de desarrollo trazado por sí mismo.

Hay, en fin, que trabajarse, que educar el propio carácter, y consolidarse alrededor de unas ideas principales, las cuales, a modo de núcleo, aglutinarán otras más cambiantes y superficiales, que han de someterse siempre a revisión antes de integrarlas en la propia estructura de pensamiento.


Adaptación del artículo de Ramón Sanchis
Revista Esfinge

domingo, 9 de diciembre de 2012

Las preguntas más importantes de tu vida


"Todo mejoramiento de la sociedad comienza con el mejoramiento del individuo".
Jorge Ángel Livraga


Desde pequeños, las preguntas nos han acompañado e impulsado a descubrir la vida. ¿Quién no se ha preguntado, alguna vez, quién hizo este mundo y para qué, si existe un destino, cuál es nuestra vocación, qué es el amor...?

Esa necesidad de preguntarse y buscar respuestas es algo que caracteriza al hombre desde que apareció en la faz de la Tierra. De no haber tenido esa predisposición desde la edad de las cavernas, no se hubiera atrevido a salir de su oscuro refugio preguntándose qué hay más allá; jamás se habría arriesgado a investigar cuáles son los límites de la tierra. Y es que cuando uno se pregunta, recién inicia la maravillosa aventura de descubrir, cambiar y avanzar.

Preguntarse nos saca de la inercia, del automatismo diario, nos permite escapar de la mediocridad para buscar el conocimiento que nos falta. Las preguntas son la expresión de esa necesidad de retos que impulsan al ser humano hacia la acción. Ellas nos abren puertas interiores y exteriores para renovarnos y crecer permanentemente.

Seguramente has notado que, de entre las muchas preguntas que te haces diariamente, hay unas que te asaltan cada cierto tiempo, preguntas como: ¿Quién soy, realmente?, ¿Existe el destino o todo es casual? ¿En qué consiste la felicidad? ¿Cuál es el sentido de mi vida?…Todos tenemos ese tipo de preguntas porque todos somos, en alguna medida, filósofos.

Y si alguna vez pensaste que este tipo de preguntas no tienen respuesta o que atenderlas es “perder el tiempo”, detente un minuto . ¿Acaso no es útil conocer cuál es la verdadera felicidad, para no confundirla? ¿Será útil conocer qué sentido tiene la vida o es mejor vivir a ciegas, sin saber de dónde venimos, ni a dónde vamos y finalmente, morir sin saber para qué existimos? Esas son las preguntas más importantes de tu vida.

La Filosofía tal como la entendían los clásicos, es una vía para acercarse a los misterios de la vida, el hombre y el universo. Sirve, entonces, para conocerse mejor, entender por qué suceden las cosas, descubrir el sentido de la existencia, reflexionar antes de tomar decisiones, conprender mejor a los demás y en suma, para potenciar en nosotros aquellos valores interiores que nos permitirían atravesar con éxito las pruebas de la vida.

No desatiendas a las preguntas más importantes de tu vida. Ellas son la natural expresión de tu ser interior en busca de una vida auténtica y plena.

Cortesía:
Curso de Filosofía para la Vida
Nueva Acrópolis Perú

domingo, 2 de diciembre de 2012

La Rigidez y la Flexibilidad

Rigidez: Firmeza intolerante a las ideas o los actos. Inflexible, tieso.

Flexibilidad: Capacidad para doblarse sin partirse. Facilidad para acomodarse a distintas situaciones o a las propuestas de otros.

La rigidez es una de las posturas más habituales que podemos encontrar en nuestras relaciones. Disfrazada de virtud, la rigidez nos lleva a juzgar a los demás (y en ocasiones a nosotros mismos), con una dureza excesiva y una falta de comprensión que llega a ser inhumana; produciendo dolor allí donde se instala.

El peligro de la rigidez es que nos hace ver una realidad distorsionada en la que nos creemos dueños de la verdad absoluta y donde los demás tienen una clara falta de valores éticos o no se dan cuenta de cómo tienen que ser las cosas; llevándonos a un estado de soberbia que nos termina alejando de los demás. La rigidez en realidad suele llevar consigo falta de amor y comprensión al prójimo y a sí mismo.

Como contraparte está el ser muy flexible, pero éste es otro extremo igualmente pernicioso, que refleja una debilidad de carácter. Cuando volcamos hacia nosotros la excesiva flexibilidad, tendemos a justificarnos, ocultándonos la verdad; cuando se refiere a los demás, suele reflejar el que seamos incapaces de enfrentarnos a situaciones difíciles, enmascarando esta actitud con una apariencia de bondad y consideración por los demás.

El equilibrio es el estado más difícil de conseguir; tener la fuerza y determinación necesarias para corregir lo preciso y la flexibilidad para entender a los demás y las situaciones de la vida. Es necesario no dejar pasar aquellas cosas que necesitan de corrección, siendo inflexibles en su ejecución, y saber conjugar esto con el saber sacar el mejor partido de la vida, entendiendo que no siempre podemos pedir que las circunstancias estén acordes con nuestra idea de la perfección.

El ser muy rígidos nos produce úlceras y estados de ansiedad; el ser muy flexible nos lleva a estados de depresión y apatía.

¿Y cómo entendemos entonces la Disciplina? ¿Como rutina, rigidez? Cada uno debería poder valorar cómo entiende la disciplina. La rutina y la rigidez no nos sirven. Pero cuidado, porque a veces caemos en esto, en ser rutinarios y rígidos, pero no disciplinados.

¿Qué es disciplina? ¿Cumplir con lo justo? ¿Con lo que nos gusta? ¿O tal vez la disciplina es un maravilloso ritmo vital? Porque hay que llegar a sentirla así, como un ritmo. Es tan amplia, tan rica, que se vive de otra manera. Un hombre sabio puede ser disciplinado pero no aburrido. Puede ser sistemático, pero no pesado.

La disciplina debe ser armónica, dignamente altiva pero no orgullosa; vertical sin rigidez; enérgica, sin violencia.

"Cuenta la leyenda que el maestro Jigoro Kano una mañana de invierno salió al jardín de su casa a observar la nieve que había dejado la nevada de la noche anterior. Allí pudo ver un cerezo que se había partido debido al peso de la nieve en sus ramas y también un sauce a punto de partirse igual, pero el peso de la nieve lo único que hizo fue doblar sus ramas, la nieve cayó y las ramas se levantaron nuevamente…"

La rigidez como anhelo de perfección lleva a "quebrarse"; cual rama verde, el hombre debe saber doblarse ante las circunstancias, sabiendo que en este mundo no existe la perfección sin que ello le haga renunciar a su búsqueda.

(Adaptación del artículo recopilado de Juan Carlos Rodero)

domingo, 25 de noviembre de 2012

¿Donde esta la felicidad?

"La alegría es una fuerza del Alma, es la expresión de la felicidad que sentimos al saber por qué se vive y para qué se vive."
Delia Steinberg Guzmán
Directora Internacional de Nueva Acrópolis.

Si formuláramos seriamente la pregunta ¿qué es la felicidad? Nadie respondería de la misma manera y aún serían muchos los que se quedarían sin saber qué responder.

La felicidad es un estado perfecto que se desea pero que no se puede definir, pues afecta a todos los planos de nuestra expresión humana y al conjunto en su totalidad.

¿Dónde radica la felicidad? ¿En las satisfacciones materiales y sensibles? ¿En los sentimientos? ¿En la tranquilidad psicológica? ¿En una buena suma de conocimientos? ¿En una respetable certeza espiritual? ¿Está en uno solo de ellos o en todos a la vez?

La mayoría de las personas entiende la felicidad de manera algo abstracta, colocándola desde el principio tan lejos y tan alto, que todo esfuerzo por alcanzarla se vuelve inútil.

El problema es evidente: no sabemos en qué consiste la felicidad, pues cada vez que creemos lograrla, advertimos que no llegamos al estado de plenitud que nos habíamos propuesto. Se impone pues revisar nuestras ideas y consiguientes actitudes. Debemos aclarar nuestros objetivos. ¿Qué es la felicidad para cada uno de nosotros? Resulta mucho más útil empezar por cosas sencillas, al alcance de nuestras posibilidades y bien concretas ya sea en el plano físico o espiritual. Preguntarnos si nos gusta pasear, leer, meditar o rezar; al analizar cada cual su esquema personal sabrá descubrir su cuota de felicidad.

Damos algunas pautas para encontrar qué cosa nos gusta verdaderamente:

El cuerpo tiene sus satisfacciones y al contrario de lo que supone, éstas no siempre se hallan en los sentidos.

La psiquis requiere su propia dicha; y al contrario de lo que cree la mayoría, ésta no deriva de sentirse amado o comprendido, sino de saber amar y comprender, incluyéndose uno mismo sin caer en el egoísmo ciego.

La mente no es feliz acumulando conocimientos, sino borrando dudas. Valen más unas pocas ideas que mil conceptos sin relación entre sí y sin practicidad para la vida diaria.

Y el espíritu, aunque no del todo presente y desarrollado, tiene sus metas a las que casi nunca llegamos porque ni siquiera prestamos atención a esa cúspide escondida entre las nubes de la personalidad. Al espíritu le satisfacen los alimentos espirituales y nosotros estamos en condición de poderlos ofrecer con sólo vivir digna y eficazmente un Ideal.

Sabemos que somos felices cuando empezamos a disfrutar de las cosas sencillas, cuando la sonrisa surja fácilmente en nuestros labios, cuando estemos atentos a aprender algo nuevo todos los días y avanzar sin prisa y sin pausa hacia las metas que nos hemos trazado.

Descubrir que somos auténticos seres humanos y no simples accidentes existenciales, descubrir que podemos vivir mucho más allá de nuestras apetencias sensibles; descubrir que podemos dirigir nuestros sentimientos para no herir a los demás y no herirnos a nosotros mismos; descubrir que el mundo está lleno de belleza y armonía aunque no siempre se muestren claramente; todo ello hace brotar una sana alegría interior que podríamos definir con bastante acierto como felicidad.